Irán
Leía en Internet provenientemente tal vez de la CNN, que los EEUU programaban un frente árabe, obviamente los alineados con ellos, para enfrentar en un futuro presunto a Irán. O sea, por un lado promueven reuniones conjuntas bregando según publicitan, por la paz de Irak, pero, por el otro, siguen apuntando a futuras intervenciones en pos del petróleo de Teherán. La jugada, sin llegar a deducciones esotéricas o rebuscadas, es por cierto bastante lógica. Existe de tiempo, incluyendo enfrentamientos bélicos recientemente pasados contra Irán una rivalidad. No olvidar que los iraníes son persas no semitas. En buen romance, si bien son islamitas también en lo religioso, no son árabes como los presuntos países alineados con los yankis en la ocasión. Como se dijo, ya hubo una guerra que duró siete años con Irak, cuya cabeza, hagamos memoria, fue Saddam Hussein puesto por la USA y mantenido prolijamente durante toda la conflagración económica y militarmente por ellos.
Recuérdese incluso, que en determinado momento, estando en franco avance iraní al punto de presumirse como seguro el triunfo, por parte de veedores y prensa en general internacional, se le suministró a Saddam «cepas bacteriológicas» por parte del imperio. Y que en base a ese aporte prohibido, Saddam detuvo el avance iraní. Lo que sobrevino después de parte de Saddam en su intervención contra Kuwait, se dijo que fue una «cáscara de banana» puesta por la USA que en su momento fue consultada por su entonces «amigo» el dictador y lo dejaron «hacer». Necesitaban una excusa intervencionista contra Saddam que se les había ido de las manos con su «oro negro» (guerra Tormenta del Desierto de «papá Bush y el morocho Powell). Pudieron sacarlo, y no lo hicieron, porque en ese momento Saddan era el «dique de contención» contra los Ayatollah iraníes. La posterior guerra definitiva de Bush junior y Rundest que culminó con la ejecución de su antiguo «socio», resultó de la venta que Saddam hizo del petróleo a menor precio a potencias europeas (Francia y Alemania) ameritándo la supremacía del euro sobre el dólar. El dictador se quiso independizar y armar una potencia petrolera por su cuenta fuera de la órbita imperial. Nada nuevo bajo el sol. Hay un interés primigenio que es el oro negro, para seguir manteniendo en Oriente las guerras contra Palestina, Irak, incluso Afganistán y proyectando una futura contra Irán de Ahmadinejad. Claro, sobrevino la amenaza originariamente imprevista para el yanki del poder atómica que presuntamente Irán tendría para fines industriales pacíficos y científicos, pero que a nadie se le oculta que puede y de su punto de vista le resultaría un verdadero seguro de vida a la nación iraní. La obtención de la bomba, integrando por ende el club atómico famoso, sería la única seguridad que tendrían de evitar un genocidio como el de Irak o Palestina promovido por la USA y sus «entrañables amigos» en busca del petróleo ajeno.
Súmese a estas razones, la necesidad de los EEUU de mantener vigente y próspera su monstruosa industria armamentista. Las inversiones y mantenimiento de las fábricas de armas, que van desde los fusiles y simples pistolas, hasta misiles, barcos, aviones supersónicos, cepas bacteriológicas e industrias químicas al respecto, hasta las bombas incluyendo las atómicas (que en sus manos «no parecen ser peligrosas» ej. Hiroshima y Nagasaki…) y todo el engranaje administrativo, si se lograra la tan ansiada «pax romana», ¿dónde la mente o la ocupan? Es también obvio que la principal usina de conflictos bélicos, cuando más grande mejor, son los propios imperios sajones y sus amados «socios» que también fabrican armas apoyados por los yankis. A Irán no le dejan otra opción que prepararse para la defensa. Y la única eficaz es integrar el club atómico desarrollándose como potencia industrial, comercial y militar. Les va la vida. Hoy le preparan, en base a viejas rivalidades que estratégicamente a los «rubios» del norte les sirve «rejuvenecer». No irían solos, sino con otros que justifiquen sus directivas y acciones. Mientras tanto, siguen arrasando lo que va quedando de Irak y Palestina que luchan heroicamente, sin importar vidas humanas ajenas e incluso propias. Como decía el refrán: «la nigocio es la nigocio» o sea el petrolero. *
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