A buen puerto
D esde ayer Ontur es el tercer muelle de Nueva Palmira, junto al de la empresa Corporación Navíos y el de la Administración Nacional de Puertos, que ya estableció contratos con la empresa finlandesa Botnia (planta de celulosa) y Frigofrut (cítricos). Posee, además, el depósito más grande del país, con una capacidad de almacenamiento de 100 mil toneladas de pasta de celulosa.
A este emprendimiento empresarial se opuso ayer un pequeño grupo de ambientalistas que jugaron a las lanchitas frente a Nueva Palmira en aguas jurisdiccionales uruguayas. También el gobierno argentino, el que en la tarde del martes expresó su malestar, a través de su cancillería, señalando que «recibe con profunda preocupación y desaliento el anuncio del gobierno uruguayo de que el 29 de agosto, con la presencia de las más altas autoridades gubernamentales de ese país, así como invitados del gobierno de Finlandia, se procederá a inaugurar en la localidad de Nueva Palmira una terminal portuaria que servirá para el transporte de sustancias y materiales vinculados al emprendimiento ilícito Orion, a cargo de la empresa Botnia».
Con estas dos actitudes se buscó deslucir un verdadero acontecimiento que muestra que el país avanza, porque se va construyendo la infraestructura necesaria para un país productivo que no sólo es un sueño, sino que tiene como basamento la articulación creciente del sector público y privado, ya sea nacional o extranjero.
El orador del Poder Ejecutivo en el evento de ayer, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, fue claro en este sentido: «El desarrollo de la infraestructura en Uruguay, el puerto de Fray Bentos que ayer (por el martes) inauguramos con una ampliación de sus servicios, realmente nos colocan en el liderazgo del río Uruguay».
El emprendimiento Ontur se suma, agregó Rossi, «a lo que estamos haciendo en Colonia, la terminal de contenedores en Montevideo y la posibilidad de nuevos muelles de contenedores, los 960 kilómetros de vías férreas que queremos recuperar y los 130 millones de dólares en caminería».
«Es la necesidad de Uruguay de desarrollar su infraestructura para que cuando venga la demanda, crezca la economía del país y los puertos, las carreteras y las vías estén», concluyó, mostrando que el gobierno nacional tiene una visión estratégica de desarrollo.
De esta forma, el secretario de Estado mostró al mundo que hay un país, pequeño por cierto, que tiene una hoja de ruta y una propuesta como meta, que ejerce su soberanía con la necesaria austeridad republicana y sin planeos chovinistas, pero con la cabeza erguida y sin el falso andar de los guapos.
Lo que está claro es que «no estamos dispuestos a que nadie nos avasalle, nos pase por encima, nos imponga situaciones. En ese sentido creo que ya quedan muy pocos que tengan dudas», indicó Rossi, mostrando a un gobierno sereno pero firme.
A lo que el ministro de Medio Ambiente, Mariano Arana, agregó al referirse a la actitud de los ambientalistas: «Lo que conviene es mantener la serenidad, el aplomo, la certeza de que estamos cumpliendo a cabalidad con todas las normas desde el punto de vista jurídico y constitucional que rigen a nuestro país».
La misma firmeza y grandeza tuvo el intendente blanco de Río Negro, Omar Lafluff, cuando indignado rechazó los insultos dirigidos por los ambientalistas hacia el Presidente de la República, casi inaudibles por el ruido de las aspas del helicóptero presidencial. «El presidente Tabaré Vázquez es mi presidente, es el presidente de todos los uruguayos», dijo el jefe comunal, no dejando dudas de que hay un sentimiento nacional a favor de las decisiones soberanas del gobierno, que están transformando el litoral del país en un polo de desarrollo en beneficio de la gente y de la producción. *
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