El precio de la energía eléctrica

En Uruguay, el precio de la energía eléctrica es más bajo que en el resto de la región, a excepción de Argentina y Paraguay. La calidad de servicio es de las mejores del continente y somos el país más electrificado. No tenemos petróleo, dependemos mucho de las lluvias, recién empezamos a integrar energías alternativas al sistema eléctrico, y estamos en el comienzo de una integración de gran porte con Brasil.

Cuando decimos que estamos más baratos que en el resto de la región lo decimos en las tres clasificaciones básicas de grupos de clientes, hogares, comercios e industria. Pero debemos agregar que para nuestro país la electricidad tiene una tarifa única nacional, hecho que no se repite en toda la región. Esto supone que, a diferencia de otros regímenes tarifarios regionales, el valor del kw/h es el mismo tanto en zonas densamente pobladas como en zonas rurales, no respondiendo a la «lógica del mercado» que implicaría reconocer los mayores costos de brindar el servicio eléctrico en zonas menos densamente pobladas.

Pero comparemos: en el segmento de clientes residenciales UTE tiene precios más bajos que en el 60% de las empresas de brasileras y el 95% de las empresas peruanas y chilenas. En el segmento de los clientes comerciales UTE está con precios similares que las empresas chilenas y se posiciona con precios menores a las empresas ecuatorianas y también con precios menores al 70% de las empresas peruanas y al 60% de las empresas brasileras.

En el sector industrial hay datos muy interesantes, por ejemplo en Uruguay la tarifa industrial es más baja que en el 98% de las empresas chilenas y que el 90% de las empresas brasileras. También son inferiores a las peruanas y ecuatorianas.

Las comparaciones hechas aquí surgen de un estudio en donde se tomaron más de 100 empresas en 7 países (Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Paraguay) que publicó UTE y está en el sitio de la Dirección Nacional de Energía ‘Sector energético en Uruguay, diagnóstico y perspectivas’. Con estos datos a la vista resultan poco convincentes las afirmaciones de cierto sector del empresariado que se queja del alto costo de las tarifas públicas.

En Argentina la situación es diferente. Allí los precios están subsidiados. Padecen una crisis de abastecimiento muy grave, con cortes obligatorios en las empresas, al punto de que muchas debieron enviar a sus trabajadores al seguro de paro y además afectó a distintas provincias con cortes programados ante la imposibilidad de cubrir la demanda. En este mismo matutino se informó muchas veces de las dificultades críticas del sistema eléctrico argentino y un análisis del mismo excedería una columna editorial.

En Uruguay, además de llegar a sobrepasar los picos históricos de potencia, no ha habido desabastecimiento y por el contrario se está exportando energía eléctrica a Argentina en reciprocidad a la asistencia recibida desde ese país el invierno pasado.

Hoy la factura promedio de un hogar uruguayo es de $ 915 impuestos incluidos. El 74% de los clientes pagan su factura antes del vencimiento y la cobrabilidad de UTE es del orden del 97%. Los cortes por facturas impagas representan el 0,4% del total de clientes y son menos de la mitad de los que se efectuaron en 2002, cuando el país sufrió la crisis financiera. 277.000 clientes adhirieron a distintos productos comerciales que permitieron adaptar sus fechas de vencimientos a sus tiempos y posibilidades de pago.

Por último, en todo 2007 sólo hubo un aumento que fue en enero y del 8,9%. En tanto en junio se bajaron las tarifas un 2% y a partir del 1 de julio se bajó 1% adicional por la rebaja del IVA. Por eso es bueno que cuando hablamos de precios de electricidad hablemos con los números sobre la mesa. Lo demás es puro cuento. *

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