Los agachados: como en el 54
Ayer conocimos mediante las páginas de LA REPUBLICA un estudio del joven historiador Roberto García que será parte de un libro titulado «La CIA en Uruguay», donde prueba la relación de la agencia estadounidense con la prensa de derecha de nuestro país en la década del 50.
La información está basada en archivos desclasificados de la CIA, los cuales demuestran cómo operó la Inteligencia de la potencia del norte en Uruguay para crear una corriente de opinión favorable a la invasión y el golpe de Estado en Guatemala para derrocar al gobierno de Jacobo Arbens, presidente democrático de ese país en 1954.
García, quien es columnista del programa «Mateína» de AM LIBRE, presenta materiales periodísticos elaborados por la CIA que después fueron reproducidos textualmente por los diarios El Día, La Mañana y el aún sobreviviente diario El País. Según el historiador, estos hallazgos «prueban el trabajo conjunto de la CIA con los medios (de comunicación) amigos de Uruguay».
Si bien el tema no es nuevo para las generaciones adultas de Uruguay, tiene un valor trascendente para las nuevas generaciones en tanto certifica que las críticas históricas de la izquierda hacia la prensa de derecha no eran parte de intereses ideológicos mezquinos, sino que se sustentaban en informaciones ciertas.
También confirma que esos diarios son parte de una estrategia global de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) la sociedad de los grandes propietarios de la prensa para enfrentar todo proceso de cambio que se manifieste en la región, fundamentalmente si esos procesos tienen un carácter popular y de resistencia a las políticas hegemónicas del Pentágono.
Luego de conocer ese trabajo, no queda más lugar para lo polémica sobre el papel que juega Estados Unidos detrás de su maquillaje de defensor de la libertad de prensa y de expresión en cualquier rincón del mundo.
Tampoco deja dudas de que en nuestro país hay un cierto tipo de comunicadores y de propietarios de los medios de comunicación que es de rápido alineamiento con intereses foráneos, los que les hacen marcar el paso en materia de información y de contenidos políticos e ideológicos. Un buen ejemplo de ello es la insana campaña contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que tantas páginas ocupa en ciertos diarios de nuestro país.
Campaña que, pasados aún más de 50 años, tiene el mismo lenguaje, los mismos contenidos e igual malhumor que aquella con la que se promovió la caída de Arbens, la invasión a Santo Domingo, el bloqueo a Cuba y el asesinato de Salvador Allende, y se le dio alas al vuelo del cóndor.
¿La campaña contra Chávez tendrá como objetivo final el mismo que se tuvo cuando se promovió el derrocamiento de Arbens? Todo parece indicar que sí, desde el momento que Claudio Paolillo, director de Búsqueda, acaba de plantear en una reunión muy rodeado por integrantes de la SIP que Chávez es el nuevo Mussolini. Todo dicho al mejor estilo de los intereses estadounidenses, como en 1954.
Con este material del historiador García se agrega un nuevo y rico material de estudio para conocer en las aulas plurales y laicas de nuestro país parte de la historia reciente que, todos coincidimos, debe ser accesible a la muchachada.
Estamos seguros de que El País podrá aportar, de su rico archivo, distintos materiales con su propia historia, que seguramente serán de interés para la población uruguaya, con la única intención de conocer las formas de proceder de la prensa uruguaya en distintas etapas de nuestra sociedad.
Se podrá así acceder no sólo a contenidos y a posturas políticas e ideológicas, sino también a saber cómo en determinada época se entendía el periodismo por parte de algunos, como una mezcla de agachada con haraganería. Hoy reconocemos que no son haraganes. *
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