La visa de Rosadilla

Es antipático decir: ¡se lo dijimos! Pero no hay más remedio. En caza mayor, hay un dicho viejo «no se puede hacerle «mimos» a un tigre». Cuando vino el imperio recientemente, Bush, la Condolezza y demás etcéteras, el gobierno se bebió varios litros de amnesia (yankis go home, etc…) y se abrazaron, festejaron y demás expresiones de amistad, ilusionados al buscar de repente hacer «buena letra» con los naturales enemigos; pensando tal vez que se pondrían generosos y macanudos. Salvo, y lo he dicho, el único coherente de la izquierda tradicional que fue sin dudas Zavalza y su grupo.

Discreparemos. Pero lo respeto. ­ Lo de la visa del diputado Rosadilla era sino en esta en otra próxima similar que se producía. No es la negativa un mero problema administrativo ocasional producto del equívoco del celo de un burócrata delirante y menor. La orden es obvio que proviene de mandos superiores con el «mazo y la porra». Hace unos días estuvo Chávez. ¡Ese sí coherente y enfrentado sin vueltas al imperio! Y se hicieron acuerdos, arreglos y pactos comerciales futuros después de haber fraternizado poco menos que «sexualmente» con el imperio. ¡O chicha o limonada! ¡Se está o no se esta con algo tan delicado como es el antiimperialismo! No es buena cosa para el yanki ni tampoco supongo para el propio Chávez, que si vino enseguida es evidente que por Bush, no fue por casualidad! Hoy, por más acuerdos que se hagan con uno como con el otro, está bien obvio que no le somos de confianza a ninguno de los dos.

No es la misma situación o consideración que el venezolano le tenga a Evo Morales, al margen de la política comercial mayor de Bolivia sobre nosotros, que la que después de los abrazos y besos imperiales pueda tener con el Uruguay. El indio aymará está con él, enfrentando a la «fiera» sajona depredadora y nosotros en cambio «hacemos manitos» y «caiditas de ojos» con «los rubios del norte». Y a su vez el yanki, y seamos justos con ellos, desde sus puntos de vistas aunque obviamente no nos guste aceptándolo y menos admitiéndole, nos pasan «esta factura» como aviso previo de un «fierrazo» mayor ¡Pórtense bien muchachos! ¡Las tuercas se aprietan! El Partido Nacional cumple como es tradicional defendiendo la soberanía y derecho de nuestros parlamentarios como tales a viajar con dignidad sin humillaciones, no sólo a Rosadilla, sino a todos los fueros de los legisladores, exigiendo explicaciones y razones varias difíciles de dar.

Ó sea, no vale ahora sacar «patente» de antiimperialistas y condecoraciones por actitudes ocasionales obligadas que no se tuvieron con Bush y sus boy`s. ¡»Las patentes» se sacan de siempre y para siempre! Herrera les grito «ASESINOS» a los yankis por el crimen de Sandino, un nacionalista continental integral, y jamás los reconoció como amigos y menos como hermanos fraternos!

Es conocida la anécdota en el 58 sobre la ida expresa del embajador yanqui de la época a ver a Nardone, exigiéndole «terminar» con la influencia de Herrera posible en el Consejo Nacional de Gobierno. ¡Los «gringos» no los arrancaron verdes ni son bobos! ¡Y hoy tampoco lo son! Nuestro destino natural, por más que los tecnócratas como Astori discrepen, no es con los poderos de turno, que nos quieren de «siervos», sino manteniéndose en bloque con países similares, manteniendo las dignidades continentales sin fisuras de defensas de soberanía nacionales. Al diputado Rosadilla le viene de perlas en lo personal la negativa de la visa yanqui, para olvidar la visita imperial con la anuencia de todo el gobierno. Pero también es cierto que el país todo debe enfrentar conscientemente el desborde arbitrario del imperio. Es un legislador electo por los orientales. Les guste o no. Y para nosotros, es duro aprender sobre la marcha porque las consecuencias es muy posible empeoren, ante los errores estratégicos ideológicos de este gobierno en la política internacional. En el negocio político, no es buena cosa pasarse de «vivo» y creerse más inteligentes que una «crucera vieja» encrespada imperial. Si no puedo combatirla porque soy chico y carezco de poder, doy un rodeo y paso lejos ¡No me abrazo con ella por más consejo que me dé un ministro de Ganadería! ¡Y hoy se pagan las consecuencias! *

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