¿Qué les pasa con Don Hugo? ¡Desmemoriados¡

Da para pensar si es realmente la figura de Hugo Rafael Chávez Frías lo que les molesta a algunos o, en cambio es, a lo que yo me afilio, que ya no se pueden saquear los recursos petroleros que son del pueblo venezolano.

Cuando escribo me gusta como ratón de biblioteca que soy meterme en lo más profundo de la historia.

Venezuela (y con ella la Nueva Granada – hoy Colombia, Perú, Bolivia y parte de Centro América) hace casi dos siglos conquistó la independencia política de España y con el patriota, de modesto origen, Hugo Rafael Chávez, Venezuela se puso de pie y vio llegar por fin la hora de ejercer efectivamente aquel ideario liberal consagrado.

Igual que Simón Bolívar, Hugo Chávez afirmó, primero su poder real en el ejército, como lo comprendió Julio César al cruzar el Rubicón, un hombre sin ejército en Roma no valía nada, lo mismo que entendieron los próceres americanos y esta vez, a diferencia de su ilustre referente, Chávez cuenta con lo que nunca pudo tener Bolívar en la época de la república en embrión, el apoyo consciente de la opinión, de las masas del pueblo de Venezuela.

Seguimos recordando la reciente historia y no olvidamos que la sublevación chavista del 4 de febrero contra Carlos Andrés Pérez en Maracaibo, Caracas, Valencia, y Maracay logró, pese a su consciente fracaso, el 60% de la adhesión popular. No podemos pedirle al pueblo que defienda la democracia cuando tiene hambre, dijo el ex presidente Rafael Calderas, en ese entonces líder del Copei, partido opositor al presidente Carlos Andrés Pérez.

Algunos se hacen los tontos (sólo se hacen) y no recuerdan que el 6 de diciembre de 1998 Chávez fue electo presidente y la propuesta de refundar la República, con el 56,8% de los votos.

Tampoco se puede olvidar que el 15 de diciembre de 1999, el 70% aprueba la Constitución.

Recordar que en julio de 2000 el 59,76% ratificó la legitimidad de sus poderes.

No se debe olvidar que el 14 de abril de 2002, en una movilización genuinamente popular, se devuelve a Chávez al poder después de un fallido golpe impulsado por medios de comunicación empresarios y aquellos que fueron perjudicados por la nacionalización de Pdvsa. En criollo, se les terminaron las desprolijidades (por decirlo de una manera suave).

Cómo no hacer memoria (desmemoriados) que el 15 de agosto de 2004 en un referéndum convocado por la oposición y algunos medios de comunicación (que hoy lloran la pérdida de alguna teta que buena leche les daba) para poner fin a su mandato pero el 59,06% rechazó la remoción presidencial(desmemoriados).

No se debe olvidar que en las elecciones regionales de 2004 los partidarios de Chávez obtuvieron 22 de las 24 gobernaciones y el 90% de las alcaldías (¡¡¡desmemoriadooos!!!).

En las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre de 2005, el total del Poder Legislativo quedó compuesto por bolivarianistas luego de que la oposición se negó a participar de las elecciones a pesar de que el tribunal Electoral accedió a todas sus demandas.

Y algo más que importante: no podemos olvidar (sobre todo los desmemoriadooos) que en las elecciones de 2006 fue reelecto como presidente con el 62,84% de los votos.

Después de todo esto nos preguntamos por qué desde afuera y dentro se oponen a Chávez denostándolo como dictador.

Para mí en la oposición interna a Chávez se mezcla hasta el racismo, un Chávez negroide, originario de las clases más desprotegidas y, por supuesto lo que más les duele y no le aceptan: su clara definición a favor de darle el poder a los pobres. Yo por lo menos lo tengo muy claro. Afuera es puro interés.

No es beneficioso para las megacorporaciones-transnacionales de poder, que sostienen la ideología de la inviabilidad o incompetencia del Estado a la hora de manejar recursos productivos, que un Estado sea poderoso teniendo en sus manos precisamente esos recursos.

No es beneficioso que Venezuela sea tomada como ejemplo de país, en que la libertad de mercado con la mayor parte de los factores de producción en manos de privados es posible que conviva con un Estado que es dueño de los recursos estratégicos para operar con ellos a favor de la distribución de la riqueza.

Hugo Chávez se define como bolivarianista, en el sentido de que su movimiento es emancipador como el de Simón Bolívar, y al que recientemente el propio presidente de Venezuela le ha agregado el carácter de socialista en el sentido de opositor al «neoliberalismo» (que en su imaginario él asocia a la derecha política, es peligroso personalmente como ejemplo de patriotismo.

En definitiva, molesta a algunos su gestión y el propio Chávez es un patriota en el sentido de que sus actos están condicionados a los valores de la cultura, historia y afectos a su tierra su gente, especialmente a los pobres, y no es conveniente para los intereses de clase, que como aconteció en Bolivia con Evo Morales, que los hijos de los trabajadores, o los sirvientes sean elevados a la dirección de los asuntos públicos.

Sin duda, Chávez es un hombre de Venezuela al servicio de los venezolanos.

A los uruguayos no debe de llamarnos la atención su carácter expansivo («AL-CA rajo»)- casi mesiánico, propio de un hombre del trópico, si debe refrescarnos la convicción y la idea de la República, y tomar definitivamente conciencia que los gobernantes están para ocuparse de la cuestión pública y no servirse de ella.

Muchos uruguayos no asimilan el estilo Chávez, absolutamente distante de la tradicional sobriedad de nuestros gobiernos, e incluso contra algunos Estados. Un estilo que no tiene eco en un país como el nuestro, con vocación y sobre todo necesidad de ser amigo de todo el mundo, no obstante esas diferencias de comportamiento que uno y otro gobierno nacional exhiben en el campo internacional, no debe impedir asumir que el chavismo es una forma bolivariana de estos tiempos.

Una especie de expresión de socialismo positivo. *

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