La integración: un destino geopolítico
«Los americanos del sur están dispuestos a defender su patria» JOSE ARTIGAS
«Pa’ mi nunca hubo fronteras», me dijo el «viejito» Hernández, en mis pagos de Cerro Largo. Yo hablaba con él de las ventajas del Mercosur para el Uruguay. Y cada vez que escucho las discusiones sobre la integración regional, pienso: pucha, cuánta razón tenía mi amigo el «viejito». Especialmente lo recuerdo cuando veo que muchos querrían agarrar una pala mecánica gigante, arrancar el Uruguay de América del Sur y llevarlo en barco a Miami. Entonces me vienen a la memoria, con nostalgia y alegría, mis tiempos en Cerro Largo, mi terruño querido.
Los vecinos de «Tres Boliches» -un histórico poblado rural cercano a Melo y a 40 km de Aceguá, una de nuestras fronteras con Brasil- llamaban a mi amigo, uno de sus más pintorescos y queribles personajes, el «viejito» Hernández.
Un día, en el invierno del 97, de visita en su rancho, tomábamos unos mates y conversábamos de todo un poco. De pronto le dije: «¿Y Don Hernández, qué le parece esto de la creación del Mercosur?».
El respondió sin dudar: «Mire amigo, yo de política no entiendo nada, pero por lo que he escuchado me parece muy bueno. Pa’ mi es como si siempre hubiera habido Mercosur».
«¿Por qué?», le pregunté.
«Bueno me dijo, le cuento que en mis 83 años y desde la época de mis abuelos, toda la yerba, el azúcar, los porotos, la farinha, la caña, casi todo el «surtido» del mes y hasta el gas que compramos fue siempre brasilero. Además, mis dos hijos son «capataces» en unas estancias cerca de Bagé. Así que, imagínese amigo, que pa’ mi es como si fuera todo lo mismo. Pa’ mí nunca existieron las fronteras», me dijo con naturalidad y gran orgullo, algo que yo también sentía, pero todavía no lograba comprender plenamente por mi juventud.
Ahora entiendo. Son los irrenunciables, inmodificables lazos forjados en cientos de años de historias compartidas.
Como dijo el Barón de Mauá: La geografía no se muda.
El Mercosur es nuestro principal socio comercial
Brasil, desde el año pasado, ha vuelto a ser, como es habitual, el principal destino de nuestras exportaciones. En el año 2006 exportamos 560 millones de dólares al Brasil, un 28% más que en 2005. En el primer semestre de 2007 se confirma la misma tendencia. El principal destino de las exportaciones fue Brasil, con 255 millones de dólares entre enero y junio de 2007, aumentando un 26,6% respecto de igual período de 2006. Brasil es el principal país inversor en el Uruguay. Podemos recordar entre las más destacadas inversiones recientes, las de Petrobras o la del Banco Itaú.
Argentina es nuestro tercer socio comercial y las exportaciones hacia el vecino platense están creciendo. Ese país constituye el principal destino de las exportaciones uruguayas de mayor valor agregado, esenciales para cualquier proyecto de desarrollo.
Las exportaciones a la Argentina en 2006 llegaron a los 304 millones de dólares, creciendo un 18% respecto de 2005. En el período comprendido entre enero y junio de 2007 las exportaciones a la Argentina alcanzaron los 149 millones de dólares, incrementándose un 18,6% respecto del mismo período de 2006. Más del 35% de las exportaciones a la Argentina en el primer semestre fueron manufacturas de contenido tecnológico medio o alto.
Además de Argentina, el Mercosur y América Latina son destinos significativos para las exportaciones de mayor valor agregado. Es necesario recordar que los bienes industriales que exportamos al Mercosur no podríamos colocarlos en otros mercados.
El comercio intraindustrial entre empresas de Argentina y Uruguay, en químicos, fertilizantes, plásticos, papel, etcétera, demuestra la importancia estratégica de la región para el desarrollo industrial y la innovación tecnológica en nuestro país.
A la vez, Argentina es una de las fuentes más importantes de inversiones en el Uruguay.
También el comercio con otros países de la región ha aumentado. En 2006 crecieron las exportaciones a Chile un 90%, a Venezuela un significativo 126%, y al Paraguay un 4% respecto de 2005.
En el primer semestre de 2007 las exportaciones a México aumentaron un 40%, a Venezuela un 46,9%, a Paraguay un 17,9% y a Perú un 72%.
En 2006 se destinó al Mercosur el 24% de las exportaciones uruguayas, con aumentos de las ventas hacia todos los países del bloque.
Entre enero y abril de 2007 el Mercosur fue el principal destino de nuestras exportaciones, con 363 millones de dólares: un aumento del 21.7% respecto de 2006. Las exportaciones al bloque representan el 26.9% de las totales. En cambio las exportaciones a Estados Unidos disminuyeron un 32% en 2006 respecto de 2005.
¿Cuántos millones de dólares nos costaría romper el Mercosur?
Aquellos que públicamente, en los medios de comunicación, en conferencias, seminarios o actos políticos abogan por la ruptura del Uruguay con el Mercosur no se han tomado la molestia de explicar cuántos cientos de millones de dólares perderíamos en semejante aventura.
Una eventual ruptura del Uruguay con el Mercosur dañaría inevitablemente las exportaciones de bienes uruguayos, así como tendría consecuencias muy negativas para el turismo, el sistema financiero, el desarrollo del nodo logístico, y afectaría nuestra capacidad de enfrentar los graves desafíos en materia energética.
¿Existe alguna persona que conciba una ruptura como esa sin costos económicos graves para el Uruguay?
Quizá quienes nacimos en el interior del país y en la frontera tengamos mayor conciencia de lo que significa en la vida cotidiana el vínculo económico, y no solamente económico, con la región. Existe un nexo que es el resultado de siglos de historia compartida en la Cuenca del Plata.
¿Qué sería de las industrias que exportan al Mercosur? ¿Cómo afectaría tal situación al tan mentado nodo logístico y la actividad de nuestros puertos y aeropuertos? Los ejemplos en todos los órdenes de la actividad económica -como el turismo, los depósitos bancarios, la construcción, etcétera, pueden multiplicarse indefinidamente.
La integración nunca fue sólo comercio
Estamos firmemente convencidos de que no puede haber, ni hubo nunca, integración regional basada exclusivamente en el comercio. La unidad regional es imprescindible para nuestro país en un mundo en el que los Estados continentales, como la Unión Europea, adquieren la mayor importancia para la supervivencia frente a la globalización y la unipolaridad del presente.
Los hombres del interior sabemos por experiencia que la cultura y los vínculos sociales, familiares y hasta espirituales -no solamente económicos- con nuestros vecinos, conforman una densa red de relaciones que no depende de la voluntad de ningún círculo de gobernantes. Los gobiernos van y vienen.
La Geografía y la Historia permanecen.
Pensar lo contrario sería como haberle pedido a Aparicio Saravia y sus maragatos que no acompañasen a Gumersindo en la Revolución Federalista riograndense de 1893, u olvidar que en ella alcanzó el grado de General, por aclamación de sus compañeros brasileños.
El retorno de Aparicio Saravia es el regreso de América Latina
El 16 de agosto se conmemoran 151 años del nacimiento de Aparicio Saravia, a quien el brasileño Dourado llamara «el más grande caudillo de América del Sur». Celebrar su nacimiento es hacer renacer sus ideales federalistas y sociales.
Sus luchas por el pobrerío rural marginado y la colonización agrícola, por una democracia política que incorporase a las masas campesinas, así como por la unidad de «brasileños, argentinos, uruguayos y de otros países» de la región, es decir, la unidad de América del Sur.
No en vano Estados Unidos envió una flota de guerra en su contra en 1904. Cada 16 de agosto Aparicio renace.
Saravia siempre vuelve porque la integración regional y América Latina están
volviendo. *
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