"Sos vos, soy yo, somos voz"
El domingo me di una vuelta por el salón de mi cooperativa para festejar con los gurises de Coviram el Día del Niño, en medio de la incipiente amenaza de lluvia volví a mi casa y me puse a pensar cómo arrancar un editorial que hablara del poder entendido desde una perspectiva juvenil, y como verás no se me ocurrió mejor introducción que dar cuenta de mi incapacidad de encontrar una mejor introducción.
Así que acá’ toy, gordito como nunca y esperando que algo nuevo salga bajo el sol (perdón bajo las nubes).
Ahora sí, hablar de poder juvenil implica un paso previo que es hablar de poder, en definitiva lo otro va de suyo, ¿cómo se entiende el poder desde una lógica juvenil? El documento que estamos discutiendo los jóvenes socialistas me parece un buen punto de partida… y dice:
«No entendemos el poder, sino como cierto grado de incidencia en la toma de decisiones; los ámbitos en los que se ejerce el poder son tantos como en ámbitos de la vida participen los humanos, la forma en que uno ejerce poder son bien variadas también, podrá ser de manera presencial y cotidiana o de forma indirecta y esporádica». Es clara la importancia de tomar el poder estatal, pero no es él único ámbito de ejercicio de poder. De hecho en toda relación humana hay los poderosos (el machismo es a propósito) y los dominados y dominadas. En la familia, en el barrio, en los ámbitos educativos, en los iglesias. Por donde quiera que vayamos veremos relaciones de poder, que implican desigualdades.
La construcción democrática de hegemonía cultural tiene como escenarios, aquellos en donde hombres y mujeres producen vida y reproducen visiones del mundo. Hay una agenda nueva, hay nuevos temas en la calle, hay nuevas herramientas, bueno; algunas no tan nuevas, lo que sí es nueva es la demanda organizada por incorporar las desigualdades de tercera generación, lo que es nuevo es que los excluidos y excluidas se asoman al mundo político de otra forma, con otras formas, no aceptando necesariamente las que se les ofrecen desde fuera.
En la izquierda es archi aceptado que los cambios son tanto más profundos cuanto más gente se compromete con ellos, y son tanto más revolucionarios cuanto más vida, cuanta más gente se sienta beneficiada. No se trata de desechar lo anterior, se trata de ampliar el horizonte de acción, se trata de poner sobre el tapete temas que dan cuenta de desigualdades y de romper con algunas visiones conservadores que resumen todo en una única contradicción, o peor aun ocultan todo tipo de contradicción.
«El poder juvenil tiene que ver con nuevos valores, rupturistas con la visión conservadora. Poder juvenil refiere al uso de nuevas herramientas de participación. Poder juvenil implica nuevos temas en la agenda», darle visibilidad a lo invisible, atacar la discriminación en todas sus formas, echar por tierra las prácticas racistas, reivindicar los derechos de la diversidad sexual, pensar en nuevos tipos de familia (sí señor, sí señora, hablo de adoptar hijos y del matrimonio entre personas del mismo sexo).
Dar cuenta de esta agenda, va de la mano de aceptar nuevas acciones políticas como válidas; aceptar por ejemplo que Andrea de 25 años quiera militar desde un centro de estudios, o que el Coco de Villa Dolores prefiera la Murga, o que Emilio se cuelgue con la Blogsfera y la Internet. Todos son espacios de construcción de poder, y como dice Benedetti, parece que llego la hora de nuevas racionalidades. *
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