La burbuja inmobiliaria en EUA y sus repercusiones por venir
Entre jueves y viernes, diversos bancos centrales del mundo inyectaron unos 300.000 millones de dólares al circuito financiero para descomprimir el mercado de créditos, en un mercado ávido de dinero contante y sonante, para poder o bien tenerlo como efectivo, o pasarse a bonos del tesoro, en dólares, yenes o euros, tratando de cubrirse de las pérdidas de los papeles del mercado accionario o valores de fondos de inversión. Datos provenientes de ambos lados del atlántico, de pésimo desempeño de los fondos de inversión con sustento en activos hipotecarios de valores inmobiliarios de EUA, precipitaron la crisis.
La operativa se realizó en base a préstamos de muy corto plazo, a veces no más de 24 horas, a las tasas de interés que los bancos centrales tienen para auxiliar a bancos en problemas. O sea que ese dinero, que aumenta la liquidez del sistema financiero en momentos donde, por la mayor presión del mercado se corre el riego de una disparada de tasas, o de que se caiga en «corridas» con efectos aún mayores, termina retornando en el corto plazo a los respectivos Bancos Centrales. Son préstamos, en última instancia.
La mecánica operativa de la FED no es así. La tasa que fija la FED, actualmente del 5,25%, es aquella tasa a la que estaría dispuesta a prestar dinero a bancos con problemas de liquidez. Pero esto no funciona, históricamente no ha funcionado. Un banco con problemas de liquidez, jamás iría a la ventanilla de la FED a pedir dinero. Sería como decirle al público que está en problemas, lo cual podría agudizarlos, generando una corrida. Lo que hace un banco en problemas en EUA es pedir a otro banco. Esto es a la tasa llamada «prime rate», y esto si funciona. El problema surgió cuando la tasa prime subió de 4,5%, al comienzo de las operaciones del jueves 9, a casi el 6% al cierre de operaciones de ese mismo día. Entonces la FED actuó, «lamentando que los bancos no se hallan acercado a sus ventanillas», (un mal chiste, dicho nada menos que por la vicepresidenta de la FED de Nueva York), y lo hizo de forma quirúrgica, focalizando la «ayuda». Compró 38.000 millones de dólares en bonos, obligaciones y títulos todos valores emitidos sobre la base de «garantías hipotecarias» del sector inmobiliario. Véase la diferencia de actuación de los Bancos Centrales. La operación de la FED se asemeja a lo que los uruguayos conocemos como «compra de carteras pesadas», donde el estado se hace cargo de las pérdidas del sector financiero privado. Además, el mensaje de las autoridades de la FED de Nueva York, «no hay límites en la cantidad de dinero que podemos disponer para estas operaciones», fue sumamente tranquilizador para los mercados. Muy bien. No hay límites. Esto nos trae a consideración 3 órdenes de problemas, que trataremos muy someramente.
1º) ¿Cuál podría llegar a ser la magnitud de la «ayuda»?
2º) ¿Qué pasa con el déficit fiscal?
3º) En definitiva, ¿se logrará contener el «contagio global», y la traslación de la crisis del sector financiero al sector real de la economía?
Para despejar dudas sobre la primera pregunta, haremos una aproximación al tema, basándonos en el tamaño (valuación en términos nominales) del sector, conocido con el nombre de «industria de fondos hipotecarios» de EUA, y la proyección de pérdidas que podemos hacer sobre la base de lo ya sucedido en este mercado.
La valuación del sector de mercado que maneja valores emitidos sobre la base de garantías reales del sector inmobiliario es de 1,7 billones de dólares. O sea 1.7 y le siguen 11 ceros. Mil setecientos millones de millones. Esto es el 15% del PBI de EUA, o el 40% del total de la recaudación fiscal, sumando la federal más la estadual.
Pero no quiere decir que la «burbuja» sea del 100% del valor nominal, esto nunca ocurre, la estimación de la corrección a la baja o el real tamaño de la burbuja deberemos estimarlo sobre la base de los datos reales que ya nos está dando el mercado.
Tomamos para el estimado que haremos nada menos que a Goldman’s Sachs, que maneja activos de terceros en fondos de inversión por un monto que alcanza a los 758.000 millones (setecientos cincuenta y ocho mil millones) de dólares en todo el mundo »el diamante de la corona» entre las compañías que manejan fondos de inversión, con 2.000 millones de utilidades en el primer trimestre de 2007, firma considerada como de extremada solidez y confianza en cuanto al manejo responsable de los fondos. La mayor de las subsidarias de Goldman’s que actúa con fondos hipotecarios es «Global Alpha», con valores emitidos por un total cotización en bolsa de 8.000 millones de dólares, perdió 26% de su valor desde el 1º de enero al 3 de agosto, 40% si tomamos el año del 31 de julio de 2006 al 31 de julio 2007, y en la semana última, del 6 al 10 de agosto, perdió un 8% más.
Vamos a quedarnos con la cifra del 40%, pérdidas acumuladas en un año. Si esta fuese la burbuja asumiendo que el proceso de caída se detuviese ya, las pérdidas acumuladas del sector alcanzarían a 680.000 millones de dólares, 5,5% del PBI de EUA.
Entonces los 38.000 millones que usó la FED para compras de «bonos basura», si se cumpliese con lo que se dijo »no hay límites», en cuanto a la cantidad de dinero que la FED inyectase al mercado de créditos hipotecarios, deberían, en el tiempo multiplicarse varias veces.
El primer problema es que esto va a déficit fiscal, el segundo problema es que el déficit fiscal, vía enormes déficits en cuenta corriente, termina inundando al mundo de «dólares baratos», y allí el mundo termina por pagar la crisis de la burbuja inmobiliaria en EUA, como termina pagando los 550.000 millones que EUA lleva gastados en Irak y Afganistán. ¿Es esto sostenible?
Queda pendiente el traslado de la crisis del sector, al conjunto del sector real de la economía, traslado que se dará, casi inevitablemente por reducción del ritmo de aumento, o incluso reducción neta de los niveles de consumo de EUA, consumo que explican el 70% de su PBI. *
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