Oye, Tabaré
Llegar al poder es fácil, lo difícil es mantenerlo.
Ese fue el comienzo de mi exposición en un seminario de Marketing Político que realizamos en Popayán, Colombia, hace unos días. Otro expositor se refirió a la diferencia entre marketing electoral y marketing político, y a eso vamos. El FA desarrolló una excelente campaña electoral, pero está fallando en lo más importante, que es la comunicación actual con el pueblo uruguayo, no por mala fe, sino por desconocimiento. La política es una guerra permanente de información, pero el gobierno cae en la ingenuidad de creer que alcanza con ser honesto y tener buenas iniciativas para mantener contento al electorado. Si no se sabe cómo contrarrestar la publicidad negativa de la oposición estamos condenados al fracaso.
Así le ha ocurrido a Hugo Chávez, que por primera vez no se defendió como debía ante la avalancha de acusaciones de medios internacionales cuando se negó a reanudar el permiso a RCTV. Los que conocimos la propaganda de guerra de ese medio y las muertes provocadas por su influencia, sabemos que al Presidente le sobraban motivos, y así hubiera procedido cualquier presidente de cualquier país del mundo, en regímenes de izquierda, centro o derecha. Lo malo es que la defensa fue mala. ¿Por qué el gobierno no mostró al mundo los videos de RCTV que confirman lo que acabo de expresar? Con sólo mostrarlos se terminaba toda discusión; pero quienes no conocieron a este medio piensan que se trata de un acto arbitrario de Chávez, irracional, pasional, impulsivo. La CNN daba al oficialismo un minuto por cada 10 otorgado a la oposición para explicar el tema, y cuando se lo dieron a Diosdado Cabello (¡Oh, casual fatalidad!) la comunicación se cortó, la periodista aseguró que buscarían restablecerla pero aún estamos esperando.
Guerra. Guerra sin tanques ni aviones, sino con papel, tinta y micrófonos. La consecuencia de este descuido ha sido una baja en la popularidad del presidente venezolano. Con razón y todo, ha perdido un round.
Puede pasarte lo mismo, Tabaré. A mí no precisan darme argumentos para seguir apoyándote.
Este es el gobierno más honesto de toda la historia de nuestra República. Lo malo es que el ciudadano común tiene mala memoria, olvida los escandalosos casos de corrupción surgidos un día sí y otro también bajo las administraciones blanquicoloradas.
Este es el gobierno que más prioridad ha dado a la cuestión social.
Este es el gobierno que más ha recortado los privilegios políticos.
Este es el gobierno que terminó con la joda en el país (aunque la frase escandalizara a Lacalle, no porque el término le recordara a Mujica –que seguramente no ha de ser santo de su devoción–, sino por los privilegios perdidos que eso representa para la clase política.
Por primera vez se consulta al pueblo para ver qué educación se desea.
Este es el primer Presidente, desde 1985, que aun respetando a los militares se hace respetar por los mismos, con una dignísima ministra de Defensa. ¿Podríamos decir lo mismo del tristemente célebre Yamandú Fau?
Y hay mucho, mucho más, Sin embargo, el FA llegó al gobierno y aflojó la lucha. ¡Despierten! Estamos perdiendo compañeros o por lo menos algunos están perdiendo el entusiasmo. La publicidad sobre los avances es insuficiente, mientras que las críticas de los que anhelan el antiguo régimen, cada vez tienen más fuerzas. Hay que organizarse y salir a las calles, puerta a puerta, vecino a vecino. Informar, responder, debatir, aclarar. Lo cual no significa desconocer la necesidad de cambios. Hay que cambiar de ministro de Economía, quien efectuó varias cosas positivas y le estaremos eternamente agradecidos, pero cumplió una etapa y la revolución debe avanzar. Ya hablamos demasiado de reforma educativa: ¡Hagámosla de una vez por todas! Pero que no sea una tibia reforma, sino una revolución educativa. La gente no nos va a perdonar algo parecido a lo anterior.
En resumen, Tabaré. Seguimos dispuestos a acompañarte, pero hay que acelerar la marcha y lograr que la gente se entere de cada avance. En esto estamos fallando.
Le he dicho a varios de tus votantes que este país estaba saqueado, arrasado, y no será en cinco años que se convierta en un paraíso, pero tal parece que los que esperaban un milagro de la noche a la mañana comienzan a impacientarse y comienzan a ser presa fácil de los comunicadores de la derecha.
Despertemos. Estamos en la misma situación de Chávez, Evo y Correa.
Si no reaccionamos, perderemos todo lo que tanto costó.
Como en la guerra. *
PD: Yo tampoco hubiera asistido a la ceremonia por la Constitución de 1830. Hay mucha hipocresía en ello. ¿Cuántos de los críticos de tu ausencia la leyeron alguna vez?
Compartí tu opinión con toda la comunidad