El marxismo y la ciencia
Marx funda la ciencia del materialismo histórico y El Capital contiene los principios básicos de la ciencia marxista, según Louis Althusser. La teoría reposa en la siguiente afirmación de Marx: «Los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo de diferentes maneras, lo que importa es transformarlo». («Tesis sobre Feuerbach»). Sería equivocado concluir de esta tesis que debe abandonarse el estudio y la interpretación para sumergirse en la acción, exaltando a la acción por sí misma. Pero es acertado comprender que no habrá transformación sin un conocimiento científico previo de la realidad a transformar, como también comprender que el conocimiento se modifica y profundiza en tanto se actúa para transformar la realidad. Teoría y práctica se retroalimentan («praxis»).
Hasta las «Tesis sobre Feuerbach» (1845), las teorías acerca de la sociedad y de la historia se limitaban a interpretarlas pero no se proponían la transformación. Pero la Tesis 11 citada anuncia la aparición de la teoría científica de la historia o materialismo histórico.
Henry Lefebvre («El marxismo») subraya el valor de los fenómenos económicos y afirma que requieren un estudio científico. Sostiene que el materialismo histórico y la sociología científica son equivalentes y aspectos de una misma investigación. Agrega: «El marxismo, constituido por el movimiento de un pensamiento sintético, unificador, jamás se ha detenido e inmovilizado en su desarrollo. Se presenta de este modo como un conocimiento racional del mundo que se ahonda sin cesar, superándose a sí mismo. Este enriquecimiento no se ha interrumpido hasta nuestros días. Prosigue y proseguirá todavía. Como una ciencia, el marxismo se desarrolla sin destruir por eso sus principios».
El marxismo y la ciencia del materialismo histórico… Sin embargo, se cuestiona que la Historia tenga el carácter de ciencia. Se señala la imposibilidad en ella de experimentación y cuantificación, sus rasgos de novedad, complejidad e impredecibilidad, la inevitable selectividad de hechos, la insuficiente explicación causal, para negarle el carácter de ciencia. También se cuestiona el carácter científico de las ciencias sociales en su conjunto.
En efecto, John Bernal («Historia social de la ciencia») divide a las ciencias en físicas (no se ocupan de los seres vivos o de sus productos), biológicas (se ocupan de los seres vivos) y sociales. Después de indicar que las sociales son las últimas en aparecer y las más imperfectas, cuestiona que en su estado actual sean ciencias. Lo admite sólo con una condición: no exigirles rigurosidad.
Ahora bien, aceptado el atraso relativo de las ciencias sociales (las que desarrolla el marxismo), ¿por qué exigirles a ellas el rigor que las otras tampoco tienen? Lewis Munford («Técnica y civilización») expone que durante el primer período de avance mecánico, lo «real» equivale a lo que puede medirse y definirse con precisión y la idea de que la realidad pudiera ser indefinible, vaga, mutable, era inaceptable. Hoy, científicamente, ese marco abstracto está en proceso de debate. Por ejemplo, ¿cuándo llega el nacimiento o la muerte? Debate que se manifiesta en la cuestión del aborto o de la eutanasia. Así en el siglo XVII había un mundo mecánico, uno de organismos vivos y otro del hombre, pero en el XXI no se admiten los sistemas paralelos, sino un solo sistema en una compleja asociación. *
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