La debilidad del dólar, el crecimiento y las expectativas
H ay algunos elementos que parecen perturbar el panorama económico de países que, como Uruguay, se mantienen dentro de la influencia del dólar. Uno de ellos, sin duda, es la debilidad del billete verde que, por más esfuerzos que hacen algunos bancos centrales, parece ir perdiendo pie frente al euro que, según analistas, podría llegar en pocas semanas a una paridad de 1 a 1,45. o a 1,50.
Las razones están vinculadas a la debilidad de la propia economía norteamericana que, por distintas razones, sufre un proceso de enlentecimiento en su crecimiento, afirmando algunos analistas que es posible que se concrete la afirmación de que en el año próximo esa economía ingrese en una franca recesión.
También es evidente, ante los despuntes inflacionarios que se repiten en varios países, entre ellos también el nuestro, que los bancos centrales están insistiendo en aplicar políticas para que la inflación esté en línea con los niveles del primer mundo, intentando que las tasas converjan dentro del rango del 3-4% anual. Ello determina, según visiones, un nuevo proceso de apertura e integración al mundo, en el que las importaciones suben del 14 al 23% del PBI y las exportaciones, del 12 al 26%, en los últimos cuatro años.
Paralelamente se verifica otra característica importante: El aumento de las importaciones se paga con mayores exportaciones y no con deuda externa, como en los 90, lo que da sustentabilidad al modelo.
¿Qué pasaría si los precios de las commodities, sostén en gran medida de esta recuperación, volvierna a los niveles previos a 2002?
Según algunos números fehacientemente realizados, el superávit comercial (exportaciones menos importaciones) de la región, que en 2006 rondó los US$ 100.000 millones, se derrumbaría a un déficit de 15.000 millones. Pero el impacto, en todo caso, no sería igual en todos los países, y no parece que ese sea un riesgo asumible hoy.
Si algo de eso sucede, preocuparía más por ver qué pasó en China, India y especialmente Estados Unidos, donde hoy se verifican los mayores problemas. Sin embargo, es razonable pensar que los ajustes serán graduales.
Todo un marco económico en que Uruguay está inserto y, de alguna manera, sin tener bien claro el que esto escribe si se han tenido en cuenta los procesos que han impulsado al crecimiento que si bien tienen que ver con los renovados ingresos logrados por las exportaciones, también están vinculados al fenómeno reflejo, proveniente indirecto de esta situación, que es el crecimiento salarial de los trabajadores verificado vía la política de Consejos de Salarios, que determinó un mayor poder adquisitivo y un rotundo aumento del consumo. Por supuesto que se visualiza la incidencia del crecimiento del mercado interno como un factor esencial para los balances positivos de los países, los que, obviamente, son el resultado de una mejor y más generosa distribución de la riqueza.
¿Qué ocurrirá en adelante? ¿Veremos cómo incidirán en el proceso las nuevas normas impositivas, si hacen posibles que se puedan conservar adecuados niveles de ahorro y consumo que permitan al país seguir en su camino de crecimiento?
Por supuesto que no hablamos de consumo de subsistencia, que se mantendrá en los mismos niveles. El que podría verse afectado es el consumo de otro nivel, el quizás prescindible, el de la utilización de restaurantes, comprar ropa a la moda, de concurrir al cine y al teatro, etc., que si bien no lesionan los niveles de subsistencia, afectan decisivamente la calidad de vida.
Veremos lo que ocurre este año, si en iguales condiciones de precios relativos, pero con uruguayos con menores niveles de ahorro atesorado, se podrán mantener altos niveles de consumo sobre los que, todavía, no se han modificado las condicionantes generales. Y ello, además, porque parece difícil a esta altura medir la incidencia que tendrán las quitas establecidas en el ingreso de las familias por la nueva normativa impositiva que, ahora, en lugar de financiar el desarrollo en términos generales, pasará a ser utilizadas por Rentas Generales, sin conocerse los fines específicos.
El futuro será el que nos ilumine sobre un panorama que todavía vemos en una gama de grises. *
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