Hacia el congreso del FA
Se están concatenando las instancias preparatorias del próximo Congreso ordinario del FA de 2008. Para encarar el cual, ya se ha largado una propaganda voluntarista «donde se exhorta a todos los grupos políticos frenteamplistas, a las bases de Montevideo y del Interior y a todos los militantes de nuestra fuerza política, a no faltar este 25 de agosto e iniciar una etapa nueva con fervor frenteamplista, con dedicación y respeto mutuo a favor de la unidad». (1).
Lo de siempre, se acuerdan de las «hormiguitas» solamente para llevar adelante las tareas «pesadas» y después, las decisiones políticas pasan por otro lado.
Ya hay una serie de incógnitas a despejar y acciones a acometer si se persigue el éxito del mismo.
Un asunto previo a resolver, «sine qua non» , antes de continuar, y que tiene relación con el éxito de dicha propaganda voluntarista, sin el cual el Congreso será totalmente inocuo, es justamente el de la aplicación en la práctica del principio innegable de jerarquía, que establece en forma de organigrama, y sin excepciones, la ubicación del gobierno actual, del que hablamos, y por tanto de la totalidad de sus integrantes, como indubitable mandatario de la fuerza política, que, a través de más de treinta y cinco años de proficua acción, regada abundantemente de sangre, sudor y lágrimas, lo catapultó, por intermedio de su oferta de promesas de acción a efectivizarse, una vez en el gobierno, a cosechar los votos necesarios y suficientes que la llevaron (y los llevaron, por consecuencia obvia), al sitial actual. Mientras no haya en los hombres que hoy nos gobiernan, encargados ocasionales de llevar adelante y sobre sus hombros el cúmulo irrenunciable de principios, de resoluciones, decididos en Congresos, en Plenarios y en las otras múltiples actividades de las que surgieron los caminos a seguir, llámense Programa o Plan de gobierno, la suficiente humildad y la necesaria ubicación de su papel de mandatarios de la fuerza política, todo el esfuerzo desplegado y a desplegar, dentro de ésta, caerá en saco roto. Porque no se trata ya más, de acordarse de los compañeros, para hacer el trabajo de «militancia hormiga», del puerta a puerta, del boca a boca, y después de obtenido el éxito, «archivarlos» en los rincones en que han convertido a los comités de base. Y en la medida en que las bases, cuyo papel en las decisiones es ignorado, golpeadas por una realidad que nos muestra un gobierno de conducción arrogante, dispuesto a hacer y deshacer a su antojo, llevando a sus máximos extremos la autocomplaciente teoría de «la ruptura del cordón umbilical», no logren revertir esta situación creada y mantenida deliberadamente, el funcionamiento de los congresos y de las otras actividades militantes, incluyendo las reuniones de comité de base, seguirán siendo, como otras manifestaciones de la interna frentista, una estéril gimnasia cuyos resultados se asemejan cada vez más a los intentos de buscar «la excitación sexual de un finado» (2).
Que quede claro, porque es fundamental condición «sine qua non», que mientras no se logre el «respeto debido» por parte de todos los integrantes del gobierno hacia la fuerza política que los encumbró, toda instancia como ésta del Congreso será un estéril desperdicio de esfuerzos. Por aquel viejo y sabio proverbio, aplicable a las parejas de que «cuando uno no quiere, dos no pueden». Y hay hartos ejemplos de que el gobierno no ha querido…
Establecida esta premisa previa, el objetivo del Congreso debe dirigirse esencialmente hacia un balance de lo actuado por el gobierno y las perspectivas que contemplen la reparación de errores y el acometimiento de múltiples tareas aún pendientes. Todo ello valorado a la luz del cumplimiento o no, de principios vigentes y programa de acción (com)prometido a los votantes que la llevaron al gobierno. Corresponde al Congreso analizar realidades concretas de lo actuado en ámbitos tales como, a mero título de ejemplo, nada menos que: – política económica: ¿es la aplicada sin consulta de la fuerza política, idónea para el país productivo? – política internacional: ¿se va a seguir como laderos del imperio, o vamos a realizar el sueño de Artigas y Bolívar?) – política tributaria ¿ que ajustes hacer para corregir de inmediato las «claras flaquezas» de la reforma implementada? – política de DD HH: ¿qué va a pasar con la ley de impunidad? ¿se va a mantener como resabio perenne de la dictadura sufrida? – política agraria y forestal: ¿eucaliptos o alimentos?
Y finalmente como síntesis , recalcar una vez más lo del numeral 0), que por repetido no deja de resultar fundamental en cuanto a la imprescindibilidad de su solución previa. Sin un compromiso serio, asumido «in tótum» por el gobierno, de relacionamiento franco, basado en el cumplimiento de la relación mandante-mandatario, el papel de la fuerza seguirá siendo el que ha sido en estos dos años y medio de gobierno: de lamentable furgón de cola del gobierno, destinado exclusivamente a aplaudir con reflejos de autómata, cada vez que aparezca, como ha ocurrido, el reiterado pedido de apoyo del gobierno, siendo utilizada, además como «bomberito», para apagar los crecientes fuegos fatuos, nacidos de los desaciertos propios o de la constante diatriba de la oposición. *
Resolución de la M/P del FA del 6/8/07, forma elegante de referirse a una frase popular existente.
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