Energía eléctrica 2005-2007, del abismo a los picos históricos
Cuando se juega al borde del abismo y se sostiene que el mercado o la suerte son los parámetros para una gestión de gobierno, estamos hablando de neoliberalismo, de decisiones y actitudes neoliberales que tienen en su filosofía un largo historial de desastres macroeconómicos y de tragedias sociales, que afectan en profundidad la viabilidad de un país y su natural necesidad de crecer y de ser libre en sus proyectos y en su capacidad de tomar decisiones soberanas.
En marzo de 2005 cuando asumió la nueva administración de UTE se encontró con una situación de 14 años en atrasos de inversión en el área estratégica de generación y con una muy fuerte y a la vez muy dependiente interconexión con Argentina, del orden de los 2.000 MW, y solo un hilito de interconexión con Brasil de apenas 70 MW.
La apuesta de las administraciones anteriores estaba en que el clima fuera regular y estable y apostar a que desde Argentina nos llegara gas y electricidad en abundancia y muy barata. La increíble y triste historia de la famosa ‘central de ciclo combinado’ sólo quedó en un sinfín de idas y venidas atribuibles principalmente a la conducción política del Directorio y del Ministerio de turno.
Marzo de 2005 tuvo la alegría del desafío del cambio y la situación peligrosa de encontrarnos con el abastecimiento de la demanda eléctrica al borde del precipicio. La crisis heredada era emergente y estructural y la primera actitud política fue conformar un equipo homogéneo, el llamado ‘EQUIPO ENERGETICO’ con la conducción de la política desde el Ministerio de Energía y la aplicación coordinada por sus entes ejecutores UTE y Ancap.
La emergencia fue atacada con la decisión más rápida y más conveniente desde el punto de vista técnico que fue la construcción de la Central de Punta del Tigre. En forma paralela, los técnicos de UTE, con directivas claras tomadas por el nuevo Directorio, fueron logrando concretar planes de ampliación de la matriz energética, convocar privados a la red y empezar a integrar a las energías renovables. Planificar y concretar los pasos para una fuerte interconexión con Brasil y, en el marco de todas las dificultades políticas con Argentina, lograr contratos firmes y eventuales para superar una de las peores sequías de los últimos cien años.
Así que desde aquel borde del precipicio se pasó a soportar no sólo la sequía, sino también los fríos de este año y, por sobre todas las cosas, dar seguridad a un país que crece y a los inversores que toman en cuenta las garantías que Uruguay da, por la seguridad de los contratos y por la calidad de servicio de su energía eléctrica.
El miércoles 25 de julio de este año UTE batió el récord de potencia, 1654 MW, todas las industrias y comercios funcionaron, a todos los hogares les llegó la energía, los alumbrados públicos estuvieron prendidos y además colaboramos exportando a Argentina ayudándola en su problemas de abastecimiento. Este pequeño país llega por momentos a disponer del 25% de su capacidad de generación para asistir a nuestros hermanos argentinos.
Esto no es por el factor suerte. Esto no es la timba neoliberal. Esto es conducción centralizada, planes estratégicos y técnicos valiosos comprometidos para un Uruguay productivo de crecimiento estable y confiable. *
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