El "Yo" y el "Nosotros", en los compromisos partidarios

Hace pocos días la Mesa Política del Frente Amplio de Maldonado resolvió poner en acción los acuerdos intrapartidarios, para que la bancada de ediles pueda actuar con coherencia y eficacia.

Sin entrar en detalle sobre lo resuelto y las causas que llevaron a ello, es bueno meditar sobre si los individuos y los sectores que pertenecen a un partido deben o no acatar esas resoluciones.

Es muy difícil pensar que una persona pueda participar de la vida social –incluso de la política–, sólo reivindicando su «Yo». Un individuo aislado en una isla podría llegar a decir que se siente absolutamente libre porque no tiene que acordar con ningún otro semejante, sobre las formas en que va a encarar la sobrevivencia. Pero los Robinson Crusoe son actores de novela y no actores de la realidad. Por lo menos no son actores positivos.

En la vida social, desde un campeonato de truco hasta las decisiones más trascendentes, las mujeres y hombres establecen acuerdos que por lo general se concretan en estatutos, reglamentos o leyes. Es así que hay estatutos de cuadros de fútbol, de comisiones de fomentos, de partidos políticos y en cada país hay un gran estatuto (ley) que es la Constitución de la República.

En todos esos casos el individuo, el bendito «Yo», ve afectada su individualidad, porque pactar algo para escribir un estatuto conlleva siempre la idea de que todos resignan algo de sus derechos, con el fin altruista de construir un derecho de todos.

Con todas las palabras: cuando ingresamos a un partido político todos perdemos algo de nuestro «Yo», porque si no fuera así no habría partidos políticos o habría tantos partidos como individuos. Una verdadera locura, por cierto.

Con la resolución que tomó la Mesa del FA de Maldonado llamando a que los ediles respeten sus resoluciones y recordando que la bancada de ediles debe respetar, a la vez, las posturas de las mayorías, se generaron algunas reacciones destempladas del edil Gastón Pereira y del diputado Darío Pérez.

Los dos dirigentes reivindicaron su «Yo» por encima del estatuto, de los acuerdos intrapartidarios, diciendo que se sentía su individualidad herida. Lo que no dijeron es que los heridos fueron los que integran la mayoría del Frente Amplio, que no llamaron a votar junto a los ediles del Partido Nacional, el partido de Antía, para que el edil Pereira fuera reelecto presidente de la Junta Departamental, cosa que sí hicieron estos dos compañeros.

Sentirse herido porque a uno lo atacan en su individualidad es un buen recurso para dar lástima, pero no es un buen camino para construir democracia, porque no hay democracia si los acuerdos se violan por parte de la minoría.

Seamos sinceros: ¿se imaginan si mañana un equipo de fútbol pide cambiar las reglas de juego en medio de un campeonato, pidiendo que se validen como goles las buenas intenciones del equipo que va perdiendo? La política es algo serio, por lo menos debería serlo, y por eso las formas deben acompañar a los contenidos. Hemos dicho todos, creo que con sinceridad, que el cambio hacia el Uruguay productivo implica más democracia y más transparencia, que son esencia de la filosofía de izquierda y progresista. Si es así: ¿alguien puede desconocer que las resoluciones en política se basan en el acto del voto y que después de resuelto todos nos alineamos detrás de la resolución?

En la vida es bueno quererse, como también es bueno querer al sector político al que uno pertenece, pero a ese «Yo» hay que saber administrarlo, reconociendo que hay un colectivo en el cual las mayorías y las minorías pasan y lo que importa es la síntesis de una experiencia histórica común, porque nadie tiene ni las mayorías ni la verdad en forma permanente.

Los compañeros que están molestos con la resolución de la Mesa Política deben respetarla, porque fue absolutamente transparente. Pero, además, deben respetarla porque deben tener la seguridad de que si mañana, a quienes hoy somos mayoría nos toca perder, sabremos actuar bajo los códigos democráticos.

Si en algún momento –esto es válido para las circunstanciales mayorías y circunstanciales minorías– los temas de los principios individuales se enfrentan a los partidarios, todos tenemos el derecho de dar un paso al costado y abandonar la fuerza política. Pero a lo que no hay derecho es a entorpecer el accionar del FA, desconociendo las reglas de juego en medio del campeonato.

Que esto nunca suceda, porque el pueblo uruguayo no lo aceptaría. Todos tenemos que estar dentro del FA, con nuestros puntos de vista, pero transformando Maldonado porque es la exigencia de la gente. Vamos bien, a pesar de las incomprensiones que no pueden prolongarse en el tiempo. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje