Reacomodamientos en la economía argentina

Si existió un manejo polémico de la economía, con una divisa extranjera excesivamente baja que permitía a los argentinos «tirar manteca al techo» haciendo rendir sus ingresos frente a un dólar claramente devaluado, fue el ocurrido en la Argentina durante todo el proceso del actual gobierno, bajo las gestiones de los ministros de Economía, Roberto Lavagna y Felisa Miceli.

El gobierno del presidente, Néstor Kirchner, en una opción bien clara de su política, polémica pero válida, quiso mejorar el nivel de vida de la población, reduciendo a la mínima expresión los bolsones de pobreza, mejorando los niveles de empleo y dentro de los sectores asalariados, se otorgaron aumentos. También los jubilados mejoraron claramente su situación.

Para ello el gobierno argentino contó con una coyuntura internacional positiva, la misma que favorece a Uruguay, pudiendo comercializar los «commoditties» a precios inmejorables, lo que le permitió un crecimiento anual récord para el continente. El otro punto a favor en que la capacidad ociosa de la industria, que en la Argentina es diversificada y produce elementos competitivos de alta calidad, gracias al crecimiento del consumo comenzó a reducirse rápidamente, cayendo de manera abrupta los niveles de desempleo.

Sin embargo la economía argentina, de acuerdo con la visión de algunos economistas, tenía un talón de Aquiles que en cualquier momento iba a comenzar a incidir en el proceso positivo que estaba haciendo crecer al país vecino: el dólar excesivamente barato, mantenido en ese nivel, por una política de «planchado» aplicada desde el comienzo de la era kirchnerista desde el Banco Central que, al parecer, llegó a su fin junto con la caída de la ministra Miceli.

El nuevo zar de la economía, Miguel Peirano, desde un primer momento comenzó a actuar con mano firme para terminar con las deformidades del modelo y el dólar pegó un salto inesperado, mejorando la competitividad de las exportaciones argentinas, pero encareciendo el nivel de vida.

Veremos qué ocurre en las próximas semanas en un proceso que seguramente será moderado. Luego del avance sostenido del dólar en los últimos días, el gobierno puso en práctica una estrategia defensiva del valor del peso, al coordinar con bancos públicos la venta de unos 50 millones de dólares en procura de aplacar la sostenida demanda. Sin embargo, los analistas sostienen que el proceso de puesta al día de la economía argentina es imparable y que, lo que debería hacer el Ministerio de Economía es tratar de dejar que la divisa flotara, tomando por sí misma el nivel adecuado, de acuerdo con la oferta y la demanda, sin tener que seguir subsidiando el Banco Central una paridad ficticia.

Esto puede marcar el enlentecimiento de esta escalada, aunque, en lo inmediato, no se transformaría en un baja del billete, ya que la plaza necesitaría un tiempo para digerir el reacomodamiento, teniendo en cuenta que existían millonarias posiciones financieras armadas en función de una constante apreciación real del peso y que, al intentar ser desarmadas en masa, al parecer, originaron esta última corrida.

Por otra parte, el ministro Peirano está adoptando otras medidas destinadas a solucionar enojosas situaciones que le habían abierto flancos difíciles de sobrellevar al gobierno. Por ejemplo, destituyó al director del Indec, organismo que realiza el cuestionado índice de inflación, un funcionario que había sido nombrado hace unos meses por la propia Miceli. A ello se suma la destitución de directores del cuestionado Banco Hipotecario, que también habían sido llevados al cargo por la anterior titular del palacio de hacienda. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje