Dos ejemplos a tener en cuenta
En nuestro último artículo terminamos con la siguiente expresión: «Hoy, el ojo de la tormenta está situado en la gran inestabilidad del mercado cambiario mundial, los grandes déficits estadounidenses, y la vulnerabilidad que esto conlleva, en términos de estabilidad de precios, de intercambios, de confiabilidad a futuro. Pero conviene ilustrar con una breve mirada histórica a la economía de la posguerra, a ver si estos fenómenos son realmente nuevos, o si se trata de un «remake» de una película que hemos visto muchas veces».
Veamos, entonces, los casos de Japón y Alemania en la Posguerra.
Japón
En 1946, el yen cotizaba a 640 por dólar. Durante 4 décadas Japón creció a tasas aceleradas, promediando el 6% anual, y durante todo ese proceso el yen se fue revaluando frente al dólar. Japón terminó erigiéndose en la segunda potencia económica mundial, fue acumulando superávits crecientes en balanza comercial, hasta llegar a un tipo de cambio de 84 yenes por dólar, a principios de los noventa. (O sea que ¡¡multiplicó 8 veces su valor unitario frente al dólar!!). Esa revaluación terminó por frenar su proceso de crecimiento, entrando Japón en un largo letargo de estancamiento de su economía, desde los noventa a hoy.
La tasa de cambio, luego de tocar este piso histórico, «rebotó» de 84 a 140 por dólar, bajando luego a 110, y en estos últimos años fue subiendo lentamente hasta los 122 actuales. Hoy la tendencia del yen es a devaluarse levemente frente al dólar y más fuertemente frente al yuan chino y al euro. También corresponde decir que Japón hoy, resurge de su estancamiento y logra tasas de crecimiento, aunque moderadas (2,8% en los últimos 12 meses terminados en marzo de 2007), impulsada su economía con tasas de interés mínimas (0,5%) (tasas de interés que han sido negativas en términos reales y han estado en 0% de valor nominal), pero sobre la base de, sin dejar de atender el mercado mundial, especialmente el americano, apuntar todas sus baterías en cuanto al crecimiento de su gran vecino: China.
Alemania
El proceso es similar al japonés, termina en cuarenta años revaluando el marco alemán cinco veces con respecto al dólar, también culmina agotando su proceso de crecimiento, y también hoy resurge, pero sobre otras bases. Hablando ya en el siglo XXI, el euro irrumpe a una tasa de cambio 1,13 dólares por euro, para bajar y llegar a tocar un piso de 0,83 dólares, y desde allí hasta hoy iniciar una revaluación continua que lo lleva a la actual tasa de 1,37 dólares por euro. Aquí, la conformación de la eurozona, la reunificación de Alemania, la expansión al este con la incorporación de nuevos países a la eurozona, la apuesta a la relocalización de buena parte de su industria a estos países de mano de obra más barata, fueron los soportes del «renacimiento» alemán.
En ambos casos, Japón y Alemania, las consecuencias del freno de la expansión económica se trasladó al campo social con aumento de la desocupación.
Pero, como conclusión, el freno al crecimiento, de la mano de políticas cambiarias revaluatorias del tipo de cambio, funcionó. Lo vemos claramente cuando comparamos ingresos p/c de japoneses, alemanes, vs estadounidenses. En la última década transcurrida EUA ha recuperado su perdida posición de privilegio frente a estos rivales. Con monedas fuertemente revaluadas, Alemania y Japón se convirtieron en exportadores de capital, se dedicaron a financiar los déficits de EUA, y a invertir en suelo estadounidense. Toyota desplazó a Ford como la segunda marca en ventas de automotores en EUA, a partir de fábricas que instaló allí. Lo mismo, Daimler Benz, comprando Chrysler, para seguir en el ramo automotor. Ejemplos abundan. Hoy Japón se apoya en su nuevo «club» de naciones del sudeste asiático, para poner un freno a este apetito de Washington. Pero, como comentábamos en la nota anterior, el interés de las empresas americanas no es precisamente el de su gobierno. Ellas no quieren que los chinos vengan e instalen empresas que se conviertan en sus competidoras. Quieren precisamente lo contrario. Instalarse ellas en suelo chino, para expandirse más desde allí. Por esto es que no apoyan la devaluación del dólar frente a las demás monedas.
Pero la batalla la está ganando el gobierno y sus agentes, el FMI y el BM. El dólar se va a continuar devaluando, frente al resto de las economías.
China ha asimilado esto, y a pesar de que hoy empieza a regañadientes un proceso de revaluación de su moneda, lo hace a cuentagotas y mirando paso a paso las consecuencias. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad