Maldonado, al rumor de las olas
Desde esta semana están trabajando las seis comisiones responsables de elaborar el plan de gobierno del Encuentro Progresista-Frente Amplio para el departamento. La primera será responsable del impulso a la producción, en un departamento donde siete de cada diez pesos que se producen, provienen de los servicios, los que –a su vez– ocupan las dos terceras partes de la población activa. Aunque, claro, son trabajos precarios y de corta duración, dado que –en el mejor de los casos– duran tres meses.
La segunda atiende las políticas sociales que de una vez por todas debe encarar la Intendencia Municipal.
La tercera se ocupará de instrumentar un plan de descentralización y restructura municipal, tomando como ejemplo la exitosa experiencia de la Intendencia de Montevideo.
La cuarta es la encargada de elaborar un plan de administración eficiente y el presupuesto departamental. Ella se complementa con la quinta, que debe proponer la coordinación de los servicios departamentales y estatales.
Y finalmente, una comisión estudia las necesidades urgentes e impostergables de la población del departamento, que se incluirán en un plan de emergencia.
Este trabajo se complementa con el contacto directo de la fórmula del EP-FA para el Ejecutivo departamental, que –encabezada por el actual y reelecto diputado doctor Darío Pérez– está realizando una primera recorrida por los comités de base de todo el departamento. A esta le seguirá una segunda ronda –barrio por barrio y pueblo por pueblo– en la que se recogerán las inquietudes ciudadanas para que se incluyan en el plan de gobierno. Y en una tercera ronda, se presentará el resultado del trabajo de las comisiones enriquecido por las inquietudes de los habitantes.
Como se ve, una campaña que apuesta fuerte al contacto directo con los ciudadanos. Esto no es novedad para los habitantes de Maldonado, dado que ha sido la característica (la marca en el orillo podríamos decir para usar terminología de mercado) de Darío. Aunque tampoco es fácil; en tiempo de zafra turística, cuando los militantes deben deslomarse para hacer jornales, alquileres y ventas que ayuden luego a pasar la postemporada que es demasiado larga.
Todo este andamiaje se puso a consideración de unos trescientos militantes del EP-FA en el Picolo Café de la Societá Italiana en la capital departamental, el sábado cinco de este mes, coincidiendo con el vigésimo noveno cumpleaños del FA. Con casi nula presencia de prensa. Claro: todo fue sin pasarelas, ni escándalo.
Estamos hablando de la Intendencia Departamental que tiene el récord de recaudación por habitante, que no devuelve a la gente –lo que recauda– en obras, en razón de dar prioridad a la dilapidación, el amiguismo y el clientelismo político que han llegado a límites inaguantables. Donde ya se conoció el primer triunfo del EP-FA en las elecciones de octubre.
Y que ahora confiamos en repetir.
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