Fundamentado alegato

Por la verdad para Juan Gelman

En la jornada de ayer el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT ha hecho público un documentado pronunciamiento acerca de la respuesta brindada por el Presidente de la República a un conjunto de escritores, entre ellos el Premio Nobel Günter Grass, que le enviaron una carta solidarizándose con el petitorio formulado por el escritor argentino Juan Gelman.

Por un lado, el documento sindical apunta a atenuar algunos de los laureles que el presidente se autoasigna en materia de credenciales democráticas.

Recuerda, por ejemplo, que más que un premio a su militancia antidictatorial, en 1984 Sanguinetti se vio favorecido por la proscripción ( o encarcelamiento) de sus dos principales adversarios (Seregni y Wilson Ferreira), lo que le dio a su candidatura más que la pátina de la un perseguido, la del «caballo del comisario».

Tampoco los atentados a los que alude Sanguinetti son –para los sindicalistas– «prueba de solvencia democrática» suficiente.

No sólo que hubo muchos otros y más graves que el que afectara al presidente sino que sus autores materiales permanecen impunes.

Con relación al fondo de la cuestión (acerca de la suerte corrida por la nuera y la nieta o nieto de Juan Gelman) los sindicalistas refieren una serie de elementos extractados de diversos testimonios, destinados a probar la existencia de una posibilidad cierta que tanto María Claudia Irureta Goyena de Gelman como su hijo o hija hayan estado en nuestro país, más precisamente en establecimientos clandestinos de detención y en un hospital donde tuvo lugar el parto.

En ese sentido se transcriben los testimonios presentados en su momento (1985) por Alvaro Nores Montedónico, que percibió en Montevideo la existencia de niños en la base donde estaban detenidos otros uruguayos que habían sido detenidos en Buenos Aires.

A su vez Ana María Salvo Sánchez alude a la existencia de una ambulancia y llamadas al hospital militar y «movimientos que nos hicieron presumir un parto inminente.»

Después Salvo declara haber oído hablar de mamaderas, llantos de niño y «comentarios de la guardia acerca de la existencia de un recién nacido.»

A su vez, el documento sindical transcribe fragmentos del testimonio de Ariel Soto, muy significativo de que los operativos era de carácter «transnacional» (presencia de militares argentinos en el local de Bulevar y Palmar) en el marco de lo que se ha venido denunciando como el «Plan Cóndor».

En el mismo sentido apunta el testimonio de Cecilia Gayoso.

Todos estos testimonios, apuntados a denunciar la existencia en manos de militares uruguayos de una mujer embarazada que no fue identificada, fueron presentados ante la Comisión Investigadora sobre la situación de personas desaparecidas y hechos que la motivaron de la Cámara de Representantes y elevadas luego ante el Juzgado Penal de 5° Turno.

Posteriormente esta documentación, por demás explícita, le fue remitida al Poder Ejecutivo, en cumplimiento de lo dispuesto por la Ley de Caducidad.

El Presidente Sanguinetti no tiene cómo no conocer esta documentación.

Otro argumento exhibido por el presidente (las averiguaciones realizadas en oportunidad del juicio por reparación llevado adelante por algunos de los sobrevivientes de Orletti) es respondido también con contundencia: Las acciones civiles (…) se referían a los daños sufridos por esas personas como consecuencia de su secuestro (en Buenos Aires). Eran situaciones en que las víctimas debían probar y por lo tanto es un aspecto desprovisto de interés jurídico, toda mención a hechos que no los tengan a ellos como víctimas,»

En esa misma dirección el documento señala la importancia del pronunciamiento judicial en la causa por reparación llevada adelante por los familiares del Oscar Baliñas, también desaparecido.

En este expediente la justicia dictaminó: «Resulta también plenamente acreditado que el Estado a través del Poder Ejecutivo no ha dado un verdadero y cabal cumplimiento a aclarar sobre la desaparición (de Baliñas) (…) no ha colaborado en nada con la justicia (…) disponiendo de todos los medios posibles para la averiguación de la verdad la ha ocultado (…)»

Como se puede apreciar en este necesariamente breve resumen, el documento incorporado al debate por las autoridades del movimiento sindical tiene la fuerza y la contundencia de las afirmaciones claras y concisas.

No hay retórica sino testimonios.

No aparece casi los adjetivos sino la contundencia de los hechos.

Por todas esas razones el aporte no debe ser ignorado.

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