Errata
Todos estamos de acuerdo en que el vocablo insilio no está registrado por la Real Academia. El término fue acuñado por el colectivo social –como suele ocurrir con los fenómenos lingüísticos en general– para expresar lo vivido por los uruguayos que no se vieron compelidos a abandonar el país durante la dictadura (o no pudieron hacerlo) y que padecieron, en consecuencia, la grisura trágica del régimen militar. Se trata de un neologismo creado por la sustitución del prefijo ex por su opuesto, in.
En la columna de nuestro compañero Raúl Legnani publicada ayer, uno de los duendes que habitan esta redacción creyó del caso corregir la grafía del vocablo y cambió la ese por equis. Mendieta entiende que en rigor habría que decir inilio, pero todos los uruguayos decimos –y escribimos– insilio y no inxilio. Valga la aclaración, y vayan nuestras excusas al columnista.
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