La huelga universitaria interesa a todo el país
Las medidas de lucha adoptadas por la mayoría de los centros estudiantiles universitarios entrañan una movilización de enorme importancia desde el punto de vista del interés nacional.
No es sólo el carácter masivo de la movilización universitaria: no existen en el país gremios tan numerosos como los que constituyen las decenas de miles de estudiantes convocados por la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay.
A estos habría que sumar los miles de funcionarios y docentes que acompañan la medida y, en los próximos días, de concretarse lo anunciado, la movilización del populoso Hospital de Clínicas.
Esa amplitud, decíamos, no es todo.
Hay en esta movilización unos postulados levantados por los gremios que apuntan a cuestiones de estrategias de carácter nacional, tienen que ver con qué tipo de país se está construyendo en el Presupuesto quinquenal.
El objetivo buscado por las organizaciones universitarias responde a una visión acerca de las necesidades de la Universidad en el marco de un determinado proyecto de país.
En momentos en que desde las esferas de gobierno se pone el acento en la necesidad de calificación para la mano de obra nacional, en la importancia que para el desarrollo económico del país tiene la incorporación de las nuevas pautas de desarrollo tecnológico, resulta incomprensible que, en el momento decidir los recursos que se van a asignar a la investigación y a la enseñanza universitaria, se proceda con tanta estrechez de miras.
El «ahorro» presupuestal que lleva adelante el Poder Ejecutivo, con el respaldo de blancos y colorados en la Cámara de Diputados, muestra que se está actuando con espíritu ciego frente a las posibilidades de desarrollo económico del país y del papel que en ese desarrollo tiene la existencia de una ciencia y una tecnología propias, adaptadas a las características físicas, sociales y culturales del país.
El proyecto de presupuesto elevado por las autoridades universitarias ¿es acaso un desatino, o una invitación al despilfarro?
Bien por el contrario. Se está hablando de porcentajes de incremento presupuestal que colocan a Uruguay, con un retraso de diez años, a la par de algunos de los países de la región.
No se está pretendiendo equiparar el porcentaje asignado a la educación pública a los niveles de los grandes países del capitalismo victorioso, no.
Se está hablando de incrementar la inversión hasta que alcance un 4,5% del Producto Bruto Interno, porcentaje que ya destinan varios países latinoamericanos cuyos gobiernos más o menos neoliberales o más o menos desarrollistas han comprendido que el futuro económico y social de nuestro subcontinente se juega, en gran medida, en las posibilidades de desarrollo de su pensamiento propio y de su propia investigación y creación científico-técnica.
De acuerdo con la propuesta universitaria, de ese 4,5% solicitado para la educación, menos de un 1% correspondería a la Universidad.
El desarrollo científico técnico puede ser para el país un dogal que lo sujete a otros intereses o una herramienta de progreso económico y social.
Si continuamos siendo un país que, en terrenos importantes, toma pasivamente los resultados de la producción científica y técnica de los centros más desarrollados, nuestro destino como comunidad nacional estará hipotecado a mediano plazo.
Si, por el contrario, se cumple con los compromisos públicamente asumidos de dotar de recursos suficientes a la educación pública, favoreciendo la investigación científica de base nacional y la creación de nuestras propias tecnologías adaptadas a las necesidades propias de nuestro país, se estará avanzando en un aspecto fundamental para el destino del Uruguay.
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