La reforma impositiva está en marcha

E stá en marcha la reforma impositiva que, según el gobierno servirá para regular la gravísima distorsión de impuestos existente en el país, además de determinar un mecanismo mucho más equitativo que, de alguna manera, logrará una mejor calidad de la recaudación, la que redundaría en una multiplicación de servicios públicos, que se prestarían con el respaldo de recursos suficientes. Esperamos sinceramente que esto sea así y que no ocurra que la aplicación del complejo mecanismo recaudatorio determine un engrosamiento, lamentable, de algunos vicios que todavía se mantienen en el país y la consolidación más aguda de privilegios de algunos sectores que ya, aunque parezca insólito, reclaman incrementos de partidas para convertir en neutro para sus ingresos los aportes establecidos en la nueva norma impositiva.

¿Será posible que esto ocurra? ¿Qué en algunos sectores de la administración pública ya se hayan verificado «presiones» para determinar incrementos en este sentido, lo que implicaría en los hechos horadar el mecanismo impositivo creado, lo que es ­según lo que afirman los expertos en materia impositiva­ uno de los vicios que se deben evitar para que todo el andamiaje no se derrumbe.

Uno de los que saben es el economista Alberto Barreix, que junto a Alvaro Roca, diseñaron el corazón de la actual norma, la que defienden en su globalidad, pero difiriendo con algunos criterios incluidos a «mano militari» por el Ministerio de Economía, como el del IVA. Los técnicos plantearon llevar el IVA al 17%, y de ninguna manera manejar solamente la reducción en un punto de ese impuesto, como ha ocurrido con la norma que se aplica desde el primero de julio.

Barreix, en un largo reportaje radial, sostuvo que uno de los peligros mayores que tiene la reforma impositiva, es que las normas sean horadadas por lobbies que se manejan desde posiciones de poder y que buscan subterfugios de distinta índole para evitar pagar por las partidas concretas que reciben.

Hoy por hoy sabemos que los legisladores deberán pagar por las partidas de secretaría y las que reciben para la «compra de diarios». Pero el intento de no pagar por esos rubros existió y no tuvo andamiento.

Otros lobby manejan que partidas para vivienda deberían estar exceptuadas de la imposición, justamente lo que el técnico Barreix señala como el primer problema grave que puede tener la implementación de este impuesto que, según el técnico, parte de un mínimo no imponible demasiado bajo. Por otra parte hay quienes sostienen que partidas resueltas por poderes independientes del Estado, como el Poder Legislativo o el Poder Judicial, no deberían ser considerados por otro poder, como elementos imponibles.

Es tema es difícil, su complejidad excede el simple análisis periodístico, porque a cada hora aparecen factores nuevos que muestras perfiles novedosos sobre un sistema nuevo que los uruguayos comenzamos a experimentar, masivamente, hace pocos días.

Más allá de los errores que se puedan haber cometido en el texto que se aplica, de las injusticias que puedan detectarse y de quienes, de alguna manera, puedan eludir la norma, es evidente que el gobierno deberá tener la mano firme para evitar que sectores con ingresos más altos que los del promedio de la población asalariada, puedan escapar del alcance de la Ley. Cuando la reforma esté asentada, se vean sus virtudes y defectos, se deberán analizar y aplicar los ajustes correspondientes que hoy, por más que se propongan, obviamente, no tendrán andamiento. *

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