Sin lesiones ni traumas se lograron los objetivos

Sin duda que el país ha ingresado en una etapa distinta, quizás, de exacerbada politización, en que reaparecen las luchas intestinas que tienen como correlato convulsiones sociales expresadas en paros, huelgas, movilizaciones callejeras, etc.

El vector determinante del estallido fue, sin duda, la discusión sobre la Rendición de Cuentas y el tira y afloje en el seno de la coalición de gobierno sobre la pertinencia o no de otorgar 30 millones de dólares más a la ANEP y Universidad de la República, con el fin aparente de mejorar las remuneraciones de los funcionarios docentes y no docentes.

Es un tema del que nos hemos ocupado reiteradamente y sobre el cual hemos dicho que tanto el gobierno, que se ha negado a seguir incrementando el gasto, como los legisladores que sostienen que ese incremento es necesario para mejorar en algo los sueldos de docentes y no docentes, funcionarios que están entre los más sumergidos de la administración pública, tienen razones importantes para expresar sus posiciones.

Sin embargo, afilándose el lápiz, profundizándose el análisis de los distintos rubros, se pudo llegar a una solución por la cual, al parecer, se pueden otorgar los millones de dólares a los organismos de la enseñanza, sin incrementar el gasto más allá de los límites actuales que, para la autoridades del Ministerio de Economía, son los indicados para manejar dentro de correctos equilibrios los distintos factores de la economía, determinando que no se caiga en la dañina inflación.

Es de esperar que los organismos de la enseñanza, con estos refuerzos presupuestales, logren mejores niveles de eficiencia y mantengan en las aulas a los niños y jóvenes, tal como es su cometido esencial y la necesidad imperiosa que tiene el país. Porque, bien sabemos todos, que sin una adecuada educación ningún país puede salir adelante, afirmación que no es nueva, que se ha reiterado desde siempre pero que la mayoría de las veces ha sido simplemente la expresión de un doble discurso político. Mientras se aseguraba eso desde las tribunas y en los editoriales, los gobiernos depauperaban de hecho las aulas, le quitaban los recursos a la Universidad de la República y achicaban a niveles inimaginables a nivel internacional los rubros para la creación de conocimiento, o sea para la investigación científica.

Este gobierno progresista que prometió ampliar los recursos para la enseñanza, a un 4,5% del PBI, en esta etapa no ha podido llegar a cumplir con ese objetivo, pese a que los incrementos presupuestales han sido importantes. Por ello, como todos lo sabemos, estos 30 millones de dólares, que se distribuirán fundamentalmente en mejorar los salarios, eran imprescindibles, como también comprensible la posición del Presidente de la República, de no ampliar el gasto, para no despeñar al país por el precipicio de la inflación, sin duda, el peor de los impuestos.

Esperemos que el camino trabajosamente encontrado, luego de diversas consideraciones, sea el adecuado, pese a que quizás se deban postergar algunas otras necesarias obras y acciones del Estado. La prioridad de la enseñanza así lo exige y, por lo tanto, nos parece adecuado afirmar que se llegó a un equilibrio en que, sin lesiones ni traumas, se lograron los objetivos. *

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