Escrito por: MAURICIO ZIELENIEC - Director del Mensuario judío IDENTIDAD
El rompimiento de la institucionalidad dado por el grupo Hamas puede equivaler a un intento de “golpe”, en nuestro lenguaje colectivo.
Los territorios de la Autonomía Palestina quedaron divididos. Los forman Gaza, con apenas 360 Km 2, y una población que rodea el millón y medio de habitantes, dominada ahora en forma armada por los grupos del Hamas. En la zona hay una dependencia económica de unos 600.000 habitantes que sobreviven de la ayuda extranjera, la electricidad, el gas, etc. dependen de Israel. La desocupación es de más del 50% de la población, siendo la zona más poblada del mundo con una población de extrema pobreza, las mujeres casi no son opción laboral, fuera de la casa.
El Hamas destruyo el símbolo que significaba la histórica casa del ex líder Arafat, que pertenecía a Al Fatah, fracción del Presidente Abud Mazen, que se encuentra ahora en Ramalá, capital palestina de la Autonomía, y está a la vez en la zona de Cisjordania.
Hamas ganó las elecciones legislativas por primera vez y es acusado y calificado como terrorista, teniendo un rechazo mayoritario de los países republicanos, por su expresión violenta, tal como acabamos de ver en Gaza. Es un movimiento integrista e islamista que aspira a desarrollar una sociedad integrista y fundamentalista, en donde el propio Israel sea parte de ese Estado Islámico; de hecho, está sugiriendo la destrucción del Estado de Israel. Es apoyado por Irán, comparte la ideología de Hezbolá (chiitas) al Sur del Líbano y Siria simpatiza con ellos.
Todo lo contrario al Hamas es hoy Al Fatah, representa el movimiento de liberación nacional palestino, luego de evoluciones y cambios donde la corrupción y el terrorismo fueron parte de su historia y a veces del presente. Lo integran alrededor de 33 grupos con historias variadas. En un total de 3.000.000 de palestinos entre Gaza y Cisjordania, hoy divididos geográficamente casi a la mitad. La comunidad internacional se pregunta ¿qué hacer?
Es interesante observar que la división del mundo que acostumbramos a ver, hoy en este conflicto no aparece, la polarización clásica, las contradicciones pasan por un problema entre palestinos.
Pero qué pasa en el Medio Oriente, con todas estas corrientes de pensamiento, de dónde partimos con tantas diferencias en relación a Occidente. Debemos recordar que el mundo musulmán tiene una evolución diferente al nuestro. No tuvo a un Descartes enfrentando la ciencia y la religión, donde la dualidad de materia y espíritu se logró asentar un primer escalón, no vivió su cultura los valores que impuso la Revolución Francesa, la cultura musulmana quedó arraigada a su origen religioso, en donde los valores, costumbres y la vida misma no pudo ser separada del Islam. Junto con este proceso diferenciado surgen grupos políticos radicales que juegan a la toma del poder en nombre del Islam (quizás eso sucedió con la iglesia siglos atrás), pero en realidad su deseo de poder sobrepasa la excusa religiosa, generando una iniciativa violenta y extrema, que lo lleva al integrismo y a los movimientos islamistas.
Estos grupos son claramente minoritarios dentro de los musulmanes, que en un entorno de 1.500.000.000 de integrantes musulmanes sólo el 10% tiene un origen chiita que generalmente son de corte islamistas. Por su postura violenta y radical hacen punta en los medios de información, pero la mayoría de los seguidores del Islam no tiene nada que ver con este integrismo y las expresiones terroristas. ¿Qué hacer? Si no se interviene con los palestinos, se corre el peligro de que se concrete un Estado Islamista “Gazastian” y quede dividida y trunca la opción del Estado Palestino. Para Israel sería un peligro la existencia de Gazastian, ya que aspira a la destrucción de Israel y quiere generar en la región el gran Estado Islamista. Por otra parte se supone que Irán y Siria no se quedarán quietos y podrán ayudar en mucha mayor proporción militarmente al Hamas, que ya hace años lo está pontencializado y ayudando en todas las formas posibles.
Por otra parte, intervenir no es aconsejable, ya que los procesos los deben realizar los mismos pueblos. Una intervención sería comenzar un conflicto más polarizado, sin que la evolución de los protagonistas lo elijan o lo equilibren ellos mismos. Pero también juegan futuras provocaciones en especial contra Israel, país al que siempre se le quiso acreditar la culpabilidad de todo y ahora los hechos clarifican el panorama. Claro que Israel no estuvo ajeno a responsabilidades también en épocas pasadas.
La posibilidad de nuevas elecciones para formar un nuevo gobierno es propuesta por el presidente electo Abas y descartada por el Hamas.
Mientras tanto, la represión en Gaza contra simpatizantes de Al Fatah continúa y miles de palestinos están queriendo irse a la zona de Cisjordania, pero el corredor mismo es peligroso para Israel, ya que deberán pasar por su territorio. Israel sólo dio ayuda a los casos extremos, lo mismo en atención médica.
El acuerdo de La Meca, acordado hace tan solo tres meses, quedó destrozado y hoy los palestinos se enfrentan ante un desprestigiado Al Fatah que está tomando nuevamente una reputación real, con una postura de generar un Estado Palestino secular y por otro lado Hamas, con la idea del Gran Estado regional islamista, donde la concepción fundamentalista sería pequeña frente al concepto “islamista” e integracionista. *
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