Enseñanza: ¿gasto o inversión?
Cuando «adelantar supone un riesgo», planteado desde el Ministerio de Economía, se están hipotecando mejores futuros para la enseñanza como cuestión fundamental para el desarrollo social.
La realidad mediatizada en programas, contenidos y presupuestos es totalmente contraria al mandato de «Sean los orientales tan ilustrados…» porque;
1) Difícil la ilustración si el aula no funciona bien;
2) Querer que el aula funcione con la cantidad de aulas existente es descabellado.
3) Querer el mayor, mejor, eficaz y eficiente esfuerzo de la y el docente con un salario de 6 o 7.000 pesos, cuando la Canasta Familiar es de $ 30.000 es incongruente.
También la y el docente tienen que comer, vestirse, estudiar, etc., con pleno derecho, como lo hacen (y tienen que hacer) los ministros, parlamentarios y todo quien trabaja. Ejemplos de mejor salario para un mejor desempeño de la Impositiva, ya que el multiempleo es pernicioso para la función. ¿Esta es la realidad de la Enseñanza? No.
¿Cuánto gana un trabajador del Ministerio de Finanzas? ¿Cuánto uno del Palacio Legislativo? ¿Cuánto un ministro, cuánto un parlamentario?
Y en tren de por las dudas, aclaro que no pretendo que estos ganan menos, sino que los trabajadores de la enseñanza ganen más. Quizás sean el estigma de los economistas, cuando llegan a ministros de Economía, sean del pelo que sean, que hablen sólo de gastos y no de inversión, en nada más ni nada menos que respecto a la enseñanza.
Cuando todo es «gasto» y se habla de que no se puede ampliar el gasto, se pierde la audacia.
Ante esta pérdida concluimos la frase de Artigas… «como valientes», porque la valentía siempre tiene algo o mucho de audacia y, en verdad, no vemos ni siquiera algo de audacia en aquello de «que adelantar supone un riesgo», sin voluntad política para afrontarlo. También supone un riesgo no asumir valientemente transformar a la política en el «arte de hacer posible lo necesario».
No hay mejor manera de trampear lo necesario para encontrar las soluciones a los problemas de las personas y mejores futuros sociales en todos los planos, fundamentalmente para la dignidad del trabajo, como cuestión previa, para que el trabajo sea digno, para que la y el docente por ej.: a) viva dignamente con el fruto de su trabajo; b) pueda acceder a los avances de la ciencia y la tecnología: c) que trabaje en aulas con un número correcto de alumnos para que su trabajo y empeño sean eficientes; d) para que el sujeto y objetivo fundamental de la Enseñanza, al alumno, tenga ante sí a otro sujeto de la enseñanza, la y el docente, en las mejores condiciones de trabajo, por tanto de vida.
Frente a todo esto resulta claro e indicativo, para quienes deciden los montos de la inversión que hay que aceptar que el sistema educativo no debe escapar a la comunidad política en la cual funciona, por lo tanto, las decisiones tienen que reflejar lo que esa comunidad quiere que se haga y, cuando hablamos de comunidad política, hablamos de todo el pueblo, en el cual están incluidos, también, los representantes de ese pueblo emergentes de los partidos políticos.
En el párrafo anterior decimos: … «indicativo», para quiénes…», porque los representantes (ministro incluido), no deben tener dudas de que la mayoría de la población quiere mejores presupuestos para la enseñanza. Si esto no se asume como camino, al pueblo no le quedará otro que el de la democracia directa para resolver este tema tan urgente como necesario.
Nota: cuando hablamos de audacia excluimos el aventurerismo de la gran aventura humana que fue, es y será la enseñanza. *
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