Una lección de vida
Se fue en silencio. Tal cual fue su vida, lejos de los impactos de los llamativos sucesos que merecen espacio en la prensa, radio o televisión. Ni su cara ni su nombre apareció en sociales de alguno de esos medios que hay quienes aguardan con ansiedad para ver sus fotos y alimentar así su vanidad, despertando al menos ellos lo creen- la envidia de otros.
Fue, por el contrario, nada más ni nada menos, que una buena mujer, sencilla, de pueblo, trabajadora, solidaria vecina y mejor madre y abuela, me consta.
Por eso quiero hablar de ella, de lo que pude conocer de su vida, plena de responsabilidades, sacrificios y esfuerzos no publicitados.
En ella el rencor no tuvo lugar, transitó las adversidades con entereza, apenas con una sonrisa de tristeza, nunca de resignación.
No fue de quejarse, me dicen que sus últimas semanas fueron de mucha angustia, llorando a solas o entre sus más íntimos. Porque fue de esas personas que nunca entendieron de sacar ventajas o transferir sus dramas a otros ni aun en estas, las más dramáticas vivencias de una persona.
Cuando uno aprecia cuánta energía dedicamos los comunicadores a contar lo que hacen o deshacen los famosos, hoy, al enterarme de que Cristina González había fallecido me puse a pensar en la mezquindad del sistema mediático, de quien esto escribe también por cierto, que siempre vamos detrás de lo que luce, reluce o «vende» y perdemos de vista historias de vida protagonizadas por gente como ella, ellos sí, sin lugar a duda, auténticos constructores de amor, de vecindad, de comunidad, de ciudadanía.
En esta época de crisis de valores, cómo no va a doler la ida de alguien que vivió de frente a los problemas, esos que hacen a la vida cotidiana de la mayoría de la gente y rara vez se transforman en noticia.
Mucho se habla de señales que deben aparecer para que la sociedad cambie, creo que simplemente están y no sabemos verlas, apreciarlas y difundirlas.
Recordando su ejemplo quiero rendir tributo a tantas Cristina González que la prensa no nombra y que nos marcan un camino de dignidad. *
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