Los compañeros…siempre (Ley 18.033)
En respuesta al texto publicado el 11 de junio en este diario, el que firmo bajo el título «Tres puntos urticantes», la doctora Rosario Oiz, suplente en la Comisión Especial en representación del PIT-CNT, institución por la cual tenemos un profundo respeto,responde con un artículo haciendo uso del derecho de réplica amparada en la Constitución de la República, y afirma entre otras cosas: «En un estado de derecho, se aplica el derecho, eso hace a la garantía de la democracia, y así actúa la Comisión – aplica el derecho, la norma, la ley, en este caso la ley 18.033″.
¿Cuál es el derecho del que hablamos? El que permite provocar, destratar, insultar a las personas libremente, tal cual lo expresa en su texto la réplica de la doctora. ¿Es este derecho el que da garantía a la democracia? ¿De qué democracia estamos hablando? ¿De la que condena a los seres humanos al silencio y que nos dejó sin voz en la dictadura?
La garantía de la democracia con estos textos no queda bien parada, y si en todo caso es su reflejo y ese es el Estado de Derecho, se lo regalo, si ese es el criterio al que responde estamos en esta sociedad transitando por caminos muy diferentes.
Nos preocupa y mucho, que gente con formación profesional,se olvide de que la Constitución de la República también expresa nuestro derecho a opinar, a hablar y a disentir libremente, en base al respeto mutuo y buenas costumbres. Sin ofender a nadie, tal cual lo manifesté en la propia Comisión, como delegado suplente en representación de la Comisión del Reencuentro, con poca voz por ser suplente, y sin voto.
Nuestro escrito no tiene ningún nombre propio y no pretendemos «ensuciar» a nadie. Ni lo pretendemos… ni nos interesa. Pues estaríamos dudando de su integridad, y de que sean personas de buena fe. Nosotros estamos hablando de equívocos, o de interpretación equívoca, de la Ley 18.033, porque la jurisprudencia existe y es a menudo contradictoria. Por eso disentimos, y esta ley da para eso y mucho más.
En esta controversia, cuando hablo de «nombre y apellido», la referencia concreta apunta a los ejemplos que puso el legislador con motivo de la aplicación del decreto 518 de la dictadura, y ellos son la Textil Ferrés y La Industrial de Juan Lacaze, ¡que bien se lo merecen! Pero señalamos que en las pocas votaciones de la Comisión, y por aplicación de un criterio ejemplarizante y estrecho, dejan afuera de esta ley a los compañeros del diario «El Popular», de los frigoríficos y a los obreros metalúrgicos y textiles y de otras empresas también licenciados por decreto de la dictadura y que no fueron expresamente mencionados.
Yo sé bien que esto se trató y se votó. Por eso el 4 a 1 que duele tanto, si fue el 4 y yo no lo mencioné, lo siento mucho, les cercenó las posibilidades de un futuro mejor a muchos compatriotas luchadores sociales. Lo sigo sosteniendo que los compañeros delegados están ahí para defender ¡y no para juzgar. Y no todos parecen haberlo comprendido!
Con respecto a los compañeros, presos, exiliados y clandestinos antes de 1973, y a sus familiares, que sufrieron los escuadrones de la muerte, la prisión arbitraria y el «pachecato», consideramos que les corresponde el mismo trato. Unos, como lo marca la ley, deberán haber entrado al país antes del 95, y aquellos que estuvieron presos no necesitan fecha de reingreso al país. Y en este tema estaremos muy atentos para que se cumpla.
La gente que interpreta y pone en ejecución esta ley u otras leyes debe estar en condiciones de compenetrarse con las mismas, de forma tal que alcance a ver el conjunto de la situación. La gente que estuvo presa y torturada a menudo postergó su carrera, sus aspiraciones, sus sueños y sus familias para atender una necesidad de justicia para todos. Otros tuvieron la suerte de poder terminarlas al dejar la prisión. La generación de los luchadores sociales fue la generación del sacrificio sin pausas.
Y el gobierno y el legislador han sido elocuentes, para que esta ley ampare a la mayor cantidad de compatriotas posible. Ahí está el sentimiento y el espíritu de quienes promulgaron esta ley. Y repito, deberemos estudiarla, revisarla y ampliarla para poner en correspondencia su texto y su espíritu.
En la respuesta se habla de repudio, de mentiras, de duda, se dice que se sabe lo que pienso y que no se sabe lo que busco. ¡Qué contradicción! En cuanto al manto de dudas es un error, no es tal, pero sí es la seguridad de que hay un equívoco en este concierto.
Porque la vida no les permitió a algunos, seguir de cerca el proceso de la cárcel y de la tortura de los luchadores sociales que se dio en este país. Muchos tuvieron conocimiento de todo esto después de la dictadura.
No sólo hay que mirar la historia de pasada, hay que profundizar en ella y más aun, si se trata de aplicar la ley a gente que vivió tanta lucha y tanto sufrimiento. Los luchadores sociales y el sindicalismo como tales han aportado mucho a la democracia en este sentido.
En mi carácter de militante sindical, he tratado de aportar todo lo que la vida y mi situación personal me dieron. Hoy, tengo la alegría de mirar hacia atrás y recordar los tiempos en que fundamos el Sindicato administrativo del puerto, y luego la Mesa sindical coordinadora de entes autónomos y servicios descentralizados. Fui integrante del ejecutivo del Congreso obrero-textil y del ejecutivo del Suanp (Sindicato Único de la Administración Nacional de Puertos) y finalmente integrante de la Comisión Portuaria para la aplicación de la Ley Nº 15.783, del año 1985, jubilado por esta ley como preso y desterrado, y por supuesto fuera de los alcances de la ley Nº 18.033.
Hace bien en tratarme de señor, en este caso, es una forma burguesa de establecer diferencias, no me preocupa, los compañeros que llaman a mi casa a cualquier hora del día, y a veces de la noche, planteándome sus problemas, me tratan de compañero. Y eso me llena de orgullo. Y me da las fuerzas para seguir en este camino de solidaridad. Y digo que todos los seres humildes y pobres del mundo son verdaderos señores y soy tal en el lugar en que me encuentre.
¿Qué busco? Que se cumpla, luego de 20 años de espera, con el amparo y reconocimiento a todos y cada uno de los luchadores sociales que dieron todo en esta gesta. Y que se cumpla con las leyes firmadas en el campo internacional, ahora.
Estoy de acuerdo con que las leyes se deben respetar, claro que sí, pero a todos nos cabe el convencimiento de un juez, la semiplena prueba y el beneficio de la duda antes de ser confinados a la miseria como una extensión de la cárcel y la dictadura.
La ley en el campo de los Derechos Humanos, y éste lo es, no está representada por el texto frío. Tiene sus matices. Y por último, si la ley no lo dice, lo decimos nosotros. En definitiva, hay tantas cosas que tenemos que hacer y no están en las leyes. Así se lograron las ocho horas, y se ocuparon las fábricas, y se conquistaron muchos derechos. A veces, solamente a veces, los hechos van delante de las leyes y estas tienen que adaptarse.
Por lo dicho, reafirmo lo expresado en el artículo anterior y lo que digo es verdad, le pese a quien le pese.
Al 4 de junio, fecha de terminación de los plazos, se inscribieron alrededor de 7.500 compañeros, de los cuales se llevan estudiados y aprobados 1.600 casos, Es muy poco en tanto tiempo. Si el texto fuera de fácil interpretación y aplicación –como lo pretende la abogada– podríamos haber llegado al ritmo de mil por mes como lo piden algunas organizaciones sociales.
Esta ley, por supuesto, no es la que el movimiento sindical impulsó. Esta ley, después de 22 años de espera, fue impulsada por Crysol a partir del año 2005. Al principio, un grupo pequeño de no más de 10 compañeros la llevamos adelante. Planteamos una ley para todos, sin distinción de años de cárcel ni de exilio como debía ser. Su único lema fue para todos, y por el solo hecho de haber sufrido el terrorismo de Estado.
Este fu
e un trabajo de la Comisión política de Crysol y, sin desmedro de nadie, no es perfecta y es muy discutible. No estamos plenamente conformes con ella. Pero abrimos una brecha entrevistando a diputados, senadores, ministros y al propio Presidente de la República. Nos nutrimos de todas las leyes existentes, y hoy permite que algunos compañeros hayan logrado una mejor condición de vida.
Y decimos que desde el lugar donde nos encontremos seguiremos adelante por los que han quedado atrás. El único equipo que hemos integrado es el que hemos señalado, y estamos orgullosos de ello. *
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