Escrito por: FELIX IGLESIAS MARTI - Analista y Periodista
Resulta que con las dificultades que ha tenido Argentina para cumplir con los contratos celebrados en abril y mayo de abastecimiento a Uruguay de Gas Licuado de Petróleo (GLP), la niebla persistente durante días en la cuenca del Plata que retrasó la llegada de un barco y el mayor consumo de gas a partir de que se verificaron temperaturas extremadamente bajas para la época del año, sumado a que Ancap mantiene como política un precio de venta muy accesible –el más bajo de la región– lo que hace que la gente se vuelque decididamente hacia este insumo energético, se llegó a la actual situación de dificultad para abastecer a la población de un producto esencial como el supergás.
Por supuesto que la solución de fondo–la necesaria para que esto no vuelva a pasar– no es fácil ni a corto plazo, y pasa por resolver satisfactoriamente esa difícil ecuación entre soberanía energética e integración regional sobre la que el Ministerio de Industria y el Directorio de Ancap, con visión de gobernantes y no de simples administradores de crisis o bonanzas, están trabajando.
Con cuántos kilos se llenan las garrafas es un tema menor, aunque igualmente fue resuelto con mucho sentido común por parte del Directorio de Ancap.
Y de allí viene mi asombro, ya que este excelente columnista y dignísimo sucesor del “Corto” Buscaglia en la contratapa de esta publicación, aunque con el muy buen humor que lo caracteriza, careció al momento de razonar y tipear la serie de interrogantes, del que muchos dicen que es el menos común de los sentidos: el sentido común.
La explicación sensata existe don Pippo, pero no se la pida a los directores de Ancap que están dedicando su tiempo a las cuestiones de fondo de la empresa.
Razonemos juntos. Si tiene que calefaccionar 100 hogares y tiene producto para llenar 50 garrafas, es lógico que cargue las 100 garrafas por la mitad, entonces logramos calefaccionar los 100 hogares y no sólo la mitad y los otros 50 que pasen frío.
El mismo ejemplo se puede utilizar cambiando el verbo calefaccionar por cocinar, o el verbo que se le ocurra que se puede hacer con el supergás.
Ahora claro, una garrafa por la mitad seguramente se acabará mas rápidamente que una llena, pero antes de que se acabe habrán llegado los barcos con otro cargamento e inmediatamente se pondrá en marcha la refinería de La Teja y empezará a producirse GLP autóctono. Pero, mientras tanto, todos democráticamente calentitos.
O sea que es un cálculo que Ancap hace tomando en cuenta tres variables, hogares, producto disponible y demora de llegada de los barcos con el GLP.
Era fácil Don Pippo.
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