Por un verdadero homenaje a Artigas

El Presidente dice estar afiliado a una serie de principios fundamentales, compartibles aun desde la izquierda más exigente, pero después, en los hechos, hace cosas diferentes de las dichas, y en algunos casos, contrarias.

Hemos señalado trece contradicciones, tan sólo en la entrevista que mantuvo con la Mesa Política del FA, a raíz de la infeliz presentación inconsulta del proyecto de «reparación» (?) para represores.

A los pocos días, con motivo de otro desencuentro con la ciudadanía, y en una alocución surgida debida al fracaso de su peregrina idea de celebrar, como «mojón de inicio de la reconciliación, en el reencuentro entre todos los uruguayos», con un desfile escolar-liceal-militar, se produce el mismo fenómeno.

En su discurso, en el arranque, hay una serie de asertos compartibles. Pero después, al ahondar y desarrollar esos conceptos expuestos empiezan a aparecer las contradicciones y diferencias de estilo entre los dichos y su ejecución.

-«porque madres son todas las madres, padres son todos los padres, hermanos son todos los hermanos y uruguayos somos todos los uruguayos», para aplicar «la reparación de todas las víctimas de los hechos acaecidos en aquellos terribles años», retornando a la infeliz concepción de «hermanos contra hermanos», basada en la teoría de los dos demonios, que reaflora en el proyecto «garciapintesco» de «reparación», elevado al Parlamento por el Presidente..

-«no estamos ante un `punto final’ «, pero, la clausura de las excavaciones en los cuarteles, decidida en 12/06, requirió, para ser levantada, de la presión de datos serios, aportados por civiles, avalados por el arqueólogo José López Mazz.

-un Nunca más presidencial, que contenía, entre otros significados agregados al original de «Familiares», «hermanos contra hermanos», y que ahora es corregido por el más tenue «enfrentamientos entre uruguayos».

No se puede desligar esta primera parte del discurso con el final, donde cambia abruptamente de tema y se «despacha» con su decisión de no presentarse a una posible reelección. Nadie entendería la presencia de ambos temas en una misma pieza oratoria, si no se pudieran, de alguna manera, atar esas dos moscas por el rabo.

El primer motivo, señalado por más de un destacado periodista, marca la necesidad presidencial de dejar, lo más disimulada posible, la necesaria «marcha atrás» emprendida, claramente a disgusto.

El segundo motivo, que es consecuencia de esto último, es la única explicación de fondo que amerita la aparición de dos temas tan dispares, en una única pieza oratoria.

Te lo explico en lenguaje llano:

«Si no les gusta lo que propongo, «pito catalán», y me zafo para mi casa».

Además, la idea de que no hay una concordancia entre lo que dice Tabaré y lo que resulta de su aplicación pragmática en la política coyuntural, que es el objeto de esta nota, no es invento mío. Porque hasta el propio senador Lorier expresó: «Para nosotros es importante que exista una correlación entre los dichos de nuestro Presidente y (los hechos, constatables en los actos de) la parte jurídica, por lo tanto imaginamos que habrá una derogación del decreto del Nunca mas».

Y para finalizar. Sobre la celebración del 19 de junio quedan tres posibles actitudes a tomar:

1-La de concurrir al acto organizado por el Presidente, que finalmente quedó sin desfile militar, aunque no sin presencia militar, (¿acaso los blandengues «de Artigas»(?) estuvieron y están fuera de las irredimidas FFAA de la dictadura?) y sigue apuntando, más allá de meras palabras en que reconoce la inoportunidad de ese lanzamiento, a la «reconciliación ya», entre terroristas de Estado y el pueblo.

2-La de quedarse en casa. Porque, como mínimo, no se puede adherir a un acto como ese, que tiene como mascarón de proa una farsa de homenaje a Artigas, disfrazando otros objetivos .

3-Participar en alguna otra actividad de desagravio que reivindique claramente, sin ambajes (y, sobre todo, sin milicos):

– el artiguismo, en su esencia democrática, pero sobre todo humana y latinoamericanista.

– La lucha por la liberación final de todo poder imperial

– Verdad, juicio y castigo a los violadores de los DDHH, que incluya, como herramienta idónea, la anulación de la ley de impunidad

– Resistencia a la criminalización de la protesta popular.

Muchas organizaciones ya se han decidido.

v Por concurrir al acto del Presidente, el oficialismo frenteamplista, los blancos, Magurno, Bordaberry «junior», García Pintos y otras figuras de la derecha vernácula.

v Por NO concurrir, en sus dos variantes, nada menos que: El PIT-CNT, Familiares de Desaparecidos, grupos del FA (26M, CI, 20M), Plenaria Verdad y Justicia, Coordinadora de Jubilados y Pensionistas (Cojupe), FEUU.

El lector es libre de elegir la opción que más se acerque a su sentir.

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