¿Qué es el Banco del Sur?
Nuestro jefe de Estado, Hugo Chávez Frías, en distintos eventos internacionales, ha venido proponiendo la construcción del Banco del Sur. En su discurso en la instalación de la XII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del G-15, en el Teresa Carreño, Venezuela, el 27/02/2004, dijo: «¿Por qué no estimular el comercio de compensación y promover las corrientes de inversión dentro del Sur en vez de competir en forma suicida entre nosotros ofreciendo concesiones a las empresas transnacionales del norte? ¿Por qué no crear el Banco del Sur?»
Y en su discurso en la clausura de la XXIX Cumbre del MERCOSUR en Uruguay, el 9/12/2005 dijo: «Nosotros proponemos, por ejemplo, la creación del Banco del Sur. ¿Qué es eso? Discutámoslos, nunca lo hemos discutido. Yo tengo varios años haciendo esa propuesta, un Banco del Sur.
Les voy a poner un pequeño ejemplo. Venezuela tenía todas las reservas internacionales en los bancos de Estados Unidos, un día, dada la situación, sobre todo que hemos vivido con este gobierno de Estados Unidos, el Banco Central decidió mover esas reservas y ubicarlas en otros bancos, de Europa, de Asia; y ahora hicimos una Ley a través de la cual Venezuela puede utilizar para proyectos de desarrollo social y económico las reservas internacionales excedentarias, cuando las haya».
Esta iniciativa, muy pronto, el 26 de este mismo mes, será anunciada oficialmente en nuestro país en ocasión en ocasión de la inauguración de la 42° Edición de la COPA América del Fútbol.
Pasado-presente
Como se sabe, el financiamiento de los países de Sudamérica –y de otras zonas también–ha estado marcado por la dependencia de fuentes provenientes de los organismos multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo) y la banca internacional, asociado con endeudamientos y desequilibrios en el sector externo de estas naciones.
Esta situación se agrava cuando la dispersión de los esfuerzos individuales de nuestros países son sometidos a los condicionamientos de los organismos multilaterales controlados por los grandes capitales.
La estrategia de este sistema de financiamiento suramericano ha sido el de la desarticulación estructural de cualquier mecanismo de integración financiera o, en su defecto, su sometimiento al direccionamiento tutelado de los grandes capitales trasnacionales y al interés financiero de los agentes económicos internacionales.
Este modelo de dependencia financiera de la región ha hecho posible el arraigo de debilidades estructurales que harían inviable el nuevo proceso de integración suramericano, planteados por los Jefes de Estado y de Gobierno de las 12 Naciones de América del Sur. Estas debilidades son, entre otras, las siguientes: condicionamientos políticos y económicos de los préstamos y aportes de los organismos multilaterales a los intereses de potencias económicas o del gran capital transnacional; visión sesgada y parcelada del financiamiento de los organismos multilaterales de financiamiento, que niega la orientación social del nuevo proceso de integración; desarticulación de los bancos de desarrollo de la región que impide potenciar y democratizar el acceso al financiamiento requerido para proyectos de inversión social y de integración productiva en función de fortalecer este nuevo proceso de integración; tendencia a la descapitalización dentro de la región como resultado de la colocación de ahorro público y privado en bancos fuera de la región, la cual se ha reforzado por la inexistencia de monedas sólidas que hagan atractivo el mantenimiento de saldos en monedas locales; reciclaje de las Reservas Internacionales de nuestros países, tradicionalmente colocadas en la banca internacional, que se convierten en fuentes de financiamiento de nuestra propia deuda externa, con costos financieros más altos que los beneficios recibidos.
La historia que siempre es sabia, muestra cómo las naciones de América del Sur han avanzado muy poco en sus aspiraciones de desarrollo interno y de inserción equilibrada y soberana en la compleja dinámica internacional; por el contrario, han experimentado una perversa ecuación: de un lado, se encuentran los propios problemas de ineficiencia gubernamental y por otro, como sumatoria, la condiciones obligantes de intentar infructuosamente financiar sus políticas y estrategias económicas y sociales de recuperación o reestructuración institucional con los mecanismos de dependencia financiera arraigados en la región.
El continuar transitando por este camino significaría que la pobreza, la exclusión social y la inmensa deuda social de la región, serán los problemas recurrentes que caractericen a nuestras naciones y caldo de cultivo suficiente para que el financiamiento multilateral del norte siga siendo un medio para subyugar la soberanía de nuestros pueblos.
Futuro
De allí, pues, que para la construcción de un nuevo modelo de integración, soberano e independiente, hace falta un sistema de integración financiera suramericana, que permita sentar las bases de la autonomía en este campo y transformar el ahorro de la región en inversión productiva, así como hacer factible en el corto, mediano y largo plazo saldar la deuda social, mediante el financiamiento de una Agenda Social y de Integración Productiva, junto a la ejecución de los proyectos estructurantes.
¿Para qué serviría el Banco del Sur?
1. Podría convertirse en el soporte del proceso de integración financiera, desarrollo social y económico de la Unión de Naciones del Sur (Unasur) y podría actuar como banco de desarrollo para el financiamiento de proyectos estructurantes y enfrentar el problema de las asimetrías; 2. Tendría como fuentes de recursos los aportes de capitalización de los países de la Unión del Sur, las captaciones del ahorro interno regionales y emisiones en mercados financieros internacionales; 3. Podría tener personalidad jurídica de derecho público internacional y ejecutar operaciones de Banca de inversión internacional; 4. Actuaría y desarrollaría mercados de capitales y financieros regionales; 5. Operaría como agente financiero y de custodia de títulos valores de las reservas internacionales, de ahorros/excedentes financieros públicos, fiduciario de recursos para proyectos públicos regionales; 6. Actuaría como banca de compensación de pagos y como garante y avalista de operaciones de crédito de la banca de desarrollo regional. *
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