Sustitución de las Afaps

El actual régimen de seguridad social en el Banco de Previsión Social del Uruguay nació el 3 de setiembre de 1995 a través de la nefasta Ley Nº 16.713, que fue aprobada por el Ejecutivo que integraban los señores Batalla, Operti, Pérez del Castillo, Mosca, Iturria, Lichtenstein, Sorrentino, Slinger, Solari, Gasparri, Stern, Chiruchi y la señora Piñeyrúa.

Es decir que a los 180 días siguientes, según el reglamento, nacieron las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional, hasta ahora reconocidas como Afaps, y que luego de varias salvadoras fusiones se conocen hoy como: 1) República Afap SA, empresa privada formada con capitales estatales del Banco República, el BPS y el Banco de Seguros del Estado como respaldo y con capacidad privada. 2) Comercial Afap (?), perteneciente ahora al Nuevo Banco Comercial. 3) Santander Afap, como lo dice su nombre, relacionada con el Banco Santander. 4) Integración Afap, relacionada al principio con Cofac (?). 5) Capital Afap, integrada por el Banco de Montevideo (?) y el Citibank y 6) Unión Afap, formada por el Bank Boston (?) y la empresa Oca.

Gran parte de los 192 artículos que contiene la Ley Nº 16.713 está dedicada a las funciones de las Administradoras y prueban que quienes la idearon tenían especial interés en preparar un engendro que dominase el terreno económico del país. Es así como los trabajadores, tanto de hoy como los de ayer, se encuentran encerrados en un sistema que no tiene nada de previsión, ni de seguridad social, sobre todo cuando hay que saber que la principal preocupación esta en la parte final, en el cobro de las futuras jubilaciones, que originalmente lo tenían empresas aseguradoras extranjeras y ahora se lo dejaron al Banco de Seguros del Estado. Varias de estas instituciones bancarias han sufrido peligrosos cambios durante la vigencia de la Ley y por algún motivo sospechoso las aseguradoras se retiraron del terreno.

El país evoluciona al transcurrir las épocas, por lo tanto es necesario revisar también el sistema de seguridad social, tema básico para la convivencia de nuestra sociedad. Es necesario hacer estudios y análisis que modifiquen aspectos de la relación entre compatriotas, pero el aspecto de aplicar un sistema de seguridad intergeneracional, universal y solidario resulta básico para convertir al Uruguay en un ejemplo para el resto del mundo y entendemos que ese aspecto debió mantenerse intacto.

A casi 12 años de vigencia, resulta imprescindible revisar todo este sistema, cosa que va a hacer el actual gobierno, ya que comprende que es imposible seguir aplicando muchos requisitos que contiene la Ley Nº 16.713 y que además lo han reconocido diferentes institutos, tanto nacionales como extranjeros, ya que se comprende que es muy difícil jubilar gente en esta forma.

Creemos que fue una mayúscula equivocación haber creado las Administradoras llamadas Afaps, porque se le otorgaba en bandeja a la órbita privada los dineros de la gente trabajadora y se destruía una buena herramienta ya instaurada hace un tiempo y que sólo necesitaba cierta actualización. Por algo será que en Europa no hay Afaps y ni quieren hablar de ellas. Actualmente los sistemas públicos representan un 28% del PBI de la Unión Europea. Algo parecido pasa en Estados Unidos, donde nunca las han querido aplicar. Hay 221 regímenes de seguridad social en 173 países; de ellos sólo 12 son privados y los otros 209 son públicos. Los 12 están todos en América Latina. De ellos hay ocho de ahorro individual, seis en América del Sur y dos en América Central, tanto en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, El Salvador, México, Perú, como en nuestro Uruguay.

En Europa, los gastos de asistencia social, atención sanitaria y pensiones se aplican por sistemas de protección que reciben financiación pública, lo que ha garantizado la predistribución de la renta y la armonía social, y así mantener la estabilidad política y el progreso económico. En diferentes oportunidades el actual presidente del Instituto de Seguridad Social, actuando años atrás en el Directorio como representante de los trabajadores, opinaba que era necesario y posible sustituir el régimen de las Afaps, como también su opinión era (textual): «Hay gente que aportará muchos años, no se podrá jubilar y la plata se la van a quedar las Afaps». El viceministro de Trabajo y Seguridad Social de ahora coincidió también con ese criterio y mencionaba que el nuevo sistema acarreaba alarmantes cifras deficitarias en las distintas Administradoras, que llegaron a acumular casi 40 millones de dólares en pérdidas, lo que provocó que el director de la Oficina de Planeamiento Presupuestal admitiera que «algunas Afaps tendrán que cerrar», y es oportuno recordar que el actual director de la OPP, en aquellos momentos senador de la República, elevara el 8 de junio de 2000 al presidente de la Comisión de Hacienda del Senado una nota de información para que el Banco Central le respondiera nada menos que 36 preguntas sobre las dudas que había con el régimen de las Afaps. Ahora, en pleno 2007, se intenta controlar mejor desde el Banco Central, pero igual las Administradoras siguen aumentando sus comisiones, como lo informaron hace pocos días, y resulta preocupante toda su operativa.

Quiere decir que el tema no es nuevo y merece que se analice cuanto antes. Por suerte este gobierno progresista está encaminado a su estudio y modificación para conseguir una tranquilizadora transparencia para todos los trabajadores del Uruguay. *

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