Echando Legnani al fuego

Escrito por: JORGE CROCE - Movimiento "20 de Mayo"FRENTE AMPLIO DEL PUEBLO

Domingo 03 de junio de 2007 | 2:51
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Parto de la sabia frase que aparece inmediatamente debajo del nombre de los ejemplares del diario LA REPUBLICA: “La verdad es el resultado de la oposición de ideas.” En este caso, es el artículo de Raúl Legnani (1), que me da pie para tratar de dar otra visión “opuesta” a la del citado periodista, sin otra intención que la de aportar “el sonido” de otra campana, en un tema que conlleva una especial sensibilidad que no amerita calificativo alguno, sino darle respuestas.

 

Comencemos el análisis “por partes” (como diría Jack).

Decimos: A pesar del grado de descaecimiento soportado, el progresismo, la mejora del empleo y el salario son casi imperceptibles y claramente insuficientes y el camino hacia más democracia está mediatizado por decisiones tales como:

A) Política económica que prioriza el pago y aun adelantos de la deuda externa

B) Vínculos cuasi carnales con el imperio y abandono real, aunque con excusas inaceptables del imprescindible e inclaudicable acercamiento al bloque Latinoamericanista.

C) Exabruptos inconsultos y de enorme “marcha atrás”, tales como, al mero ejemplo,

a) El proyecto de reparación de terroristas de Estado, y

b) La organización presidencial del acto del “19 de junio” con la proclama de “Nunca mas hermanos contra hermanos”, con un desdibujamiento inaceptable del “Nunca más” original, que estaba destinado, únicamente, a señalar a la impunidad del terrorismo de Estado. (Aclaro que ni me siento hermano de Gavazzo ni, en esto, siquiera compañero de Tabaré)

Decimos: La torta ha crecido pero no todos los pedazos distribuidos han crecido con justicia (léase redistribución). Y la pobreza real, la aún existente, no se compadece con las resultantes de las frías cifras estadísticas. En cuanto a no poder “repartir todo lo que se quiere” es una valoración subjetiva del gobierno en lo qué priorizar. 1) Ha priorizado

la honra de la deuda externa” por sobre las angustiantes necesidades sociales, y 2) aún mantiene vigente el externamente inventado porcentaje de superávit “obligatorio”, que le había impuesto el FMI en las “cartas de intención”, aunque, se dice por ahí, que ya no lo tenemos como acreedor “condicionante”. ¿En qué quedamos?

Además, el concepto de que, “para repartir hay que esperar que la torta crezca, y cuando se vea que creció, hay que estar cubiertos por si en algún momento se achica, y por eso hay que guardar ahora algo”, ya lo he oído hasta el cansancio , y no precisamente de interlocutores calificables de progresistas.

Decimos: Esa sensibilidad está predeterminada por la dificultad del gobierno de identificarse con la izquierda, o sea, con las necesidades vitales del pueblo, y sobre todo, por la falta de dinámica con que se vienen dando algunos cambios y, lo que es peor, con el sentido claramente contrario al logro del avance popular que adoptan otros.

Decimos: El tema de la unidad de la izquierda es tan viejo como ésta, y el mantenimiento de ella no puede estar cimentado en que, para no perderla, se debe aceptar calladamente casi cualquier cosa, como parece esperar el gobierno.

Porque, entonces, por el temor a enajenar la unidad se le llega a permitir cualquier cosa al mandatario de turno, y todo el mundo boca abajo..

No sé en qué puede obstaculizar la mejora de gestión del gobierno, sino por el contrario, a través del llamado de atención del “núcleo histórico” (¿será posible?), poner de nuevo en la vía correcta a la locomotora que va, a los bandazos, camino seguro del despeñadero.

Decimos:

-No creemos que al entierro del General Seregni hayan concurrido aquellos “milicos del proceso” que lo tildaron de traidor y lo tuvieron más de diez años preso.

-la actuación de las Fuerzas Armadas, ante las adversidades climáticas, las cumplen según orden expresa del Comandante Supremo, aunque dicha injerencia en el ámbito civil puede ser y es objetada por calificados entendidos (4), por no ser ese el motivo para el que fueron creadas y sus efectos “secundarios”.

-respecto a la conveniencia de la concurrencia de civiles en los ámbitos militares de enseñanza, como es el Calem, tengo mis reservas sobre su conveniencia. Sobre todo, cuando escucho a los hoy comandantes de las fuerzas reivindicar todo lo hecho en tiempos de dictadura.

Sobre la sonrisa de los marinos del Capitán Miranda en La Habana prefiero no prejuzgar…

Decimos:

La reconciliación no se decreta, se elabora trabajosamente y los hechos (sobre todo los discursos de los mandamases de las Fuerzas Armadas) demuestran que la cosa está muy verde. O más bien podrida. Demasiado podrida aún para improvisar y querer convencer a la población con carteles de mera propaganda.

Por el contrario, no exorciza los demonios, sino que claramente, y en el camino opuesto, refuerza y valida la vieja y manida teoría de los “vencedores” en la guerra entre los dos demonios (Uno bueno, ellos, y otro malo, claro).

La histeria de los culpables, generada realmente por la eventualidad de ser finalmente encarcelados, no se aventa, sino por el contrario, retroalimenta la impunidad. Y mucho menos es posible que se aventen así, las miserias inaventables de “algunos” milicos.

Decimos: Lamentablemente intenta ir más lejos, confundiendo en un mismo intento fallido de abrazo, a torturadores, desaparecedores de compañeros mayores y sus niños, y, terroristas, por un lado, y a sus víctimas irredentas y sus familiares por otro. Todo sin que aparezca el más mínimo atisbo de arrepentimiento entre los primeros. Falta, nada más, que se organice, junto con el 19 de junio (“patriótico”, según RL), un encuentro de fútbol entre ambos “contingentes”, que finalice con un asado de confraternidad y se vaya al desfile cívico-militar con la pancarta “Milicos y estudiantes, unidos y al desbande”.

Diría, de vivir, “Pepitito” Marrone: “Chéééééé…..!!!”

VIII) Y, para terminar, si se visualizara “un posible deterioro en la salud del pétalo de rosa que significa para RL la acumulación de fuerzas de más de 40 años”, habrá que buscar, rápidamente quién es el culpable del “fitocidio”. Seguramente que no es el Pueblo que creyó una vez más en las promesas de los políticos, pensando en serio, que había alguno distinto y creíble. *

Sin el gobierno de Vázquez, no hay reparto de la torta, ni verdad y justicia”, LA REPUBLICA, Pág. 4 .27/5/07 Gral (r) Victor Licandro

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