El "Toba" Gutiérrez Ruiz
«La Patria somos todos» decía el Toba Gutiérrez Ruiz. Aunque no todos han recordado como se merece a este gran político, asesinado por la dictadura en Buenos Aires, junto a Zelmar Michelini, William Whitelaw y Rosario Barredo. Al recordar aquellos asesinatos queremos proclamar la vida. La vida de sus ideales y la vigencia de su sacrificio, junto al de sus compañeros de martirio.
El 15 de marzo del año pasado, ante la tumba de Wilson, recuerda el asesinato de Gutiérrez Ruiz y Michelini y manifestamos nuestra esperanza de que se hiciera justicia, de acuerdo incluso al texto de la Ley de Caducidad que en su exposición de motivos dice: «claramente así, y para citar sólo un ejemplo notorio el asesinato de los ex-legisladores Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini queda excluido de las normas de la ley».
Algo de eso ha empezado a ocurrir y nos congratulamos de que así sea. Pero además anhelamos que se haga justicia en las conciencias.
Wilson dijo alguna vez que Aparicio Saravia era un gran desconocido (y el mismo Wilson lo es) pero probablemente ningún mártir nacionalista es tan desconocido como el Toba. La inmensa mayoría ignora su vida y sus ideas. Su pasión por la descentralización, ejemplificada en su empeño en impulsar la creación de una Universidad del Norte, radicada en Tacuarembó; su defensa de la autonomía financiera de los municipios, o la protección al Museo del Indio; todo enmarcado en una visión global del país, comprendida a su vez en la Cuenca del Plata y América Latina. Su constante preocupación por la justicia social que lo llevó a apoyar el Seguro Nacional de Enfermedad, los subsidios a trabajadores desocupados, los préstamos a los trabajadores y los pasivos, la defensa del poder adquisitivo del salario.
Su nacionalismo, antimperialismo y latinoamericanismo. Así como condenó declaraciones del Embajador norteamericano en el Uruguay y solicitó la suspensión de la visita de Nelson Rockefeller a nuestro país, con la misma energía defendió el derecho a la autodeterminación del pueblo checoslovaco contra la invasión soviética y de las fuerzas del Pacto de Varsovia, en 1968, al mejor estilo de la tercera posición de Herrera, con quien se formó en sus orígenes.
El Toba, que tuvo entre sus mentores intelectuales a Alberto Methol Ferré, fue uno de los jóvenes dirigentes herreristas renovadores que participó en la formación de Por la Patria. Gutiérrez Ruiz fue protagonista del nacimiento del wilsonismo en el 71, con su removedor programa «Nuestro Compromiso Con Usted» que incluía, entre otras audaces propuestas, el célebre proyecto de Reforma Agraria.
Denunció con firmeza los desbordes institucionales desde fines de los 60: las clausuras de los diarios, la muerte de estudiantes, las escuchas ilegales de comunicaciones telefónicas, las torturas.
Fue un protagonista importante de la oposición a la dictadura desde el exilio en Buenos Aires. Tanto Gutiérrez Ruiz como Zelmar Michelini y Wilson Ferreira influyeron en varios de los jóvenes que en las décadas del 60 y del 70 habían tomado las armas, para que decidieran abandonar la lucha armada y eligieran el camino de la acción política.
También queremos recordar el fraude electoral del 28 de noviembre de 1971 y los documentos norteamericanos desclasificados que lo confirman, episodio decisivo en el camino hacia el Golpe y el exilio en el que el Toba sería asesinado. De los documentos desclasificados destacamos el que firma Henry Kissinger, del 20 de diciembre de 1971, sobre una reunión entre el presidente Nixon y el primer ministro británico Edward Heath, en el que se dice: el primer ministro preguntó sobre la situación en Cuba. «el hombre es un radical», el presidente contestó: «demasiado radical aun para Allende y los peruanos». Nuestra posición es apoyada por Brasil, que es después de todo la llave del futuro. los brasileños ayudaron a manipular la elección uruguaya».
Al recordar al Toba también no podemos dejar de hacer referencia al Plan Cóndor, la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur, pero a la vez pensamos en el duro presente en el que los más poderosos del mundo vuelven a practicar los secuestros, los vuelos internacionales secretos, las cárceles clandestinas, las torturas y las desapariciones.
Gutiérrez Ruiz con su pasión latinoamericana, federalista y antimperialista, que junto con su oposición a la dictadura constituyen el núcleo de mayor vigencia de su pensamiento, en 1971 al rendir homenaje a Pedro Albizu Campos, el líder independentista portorriqueño contra el dominio norteamericano, recordó la frase de Betances: «Los grandes lo son, porque estamos nosotros de rodillas. Levantémonos».
En homenaje a los cuatro asesinados, éste es nuestro compromiso con los ideales del Toba y el compromiso de los jóvenes de espíritu de todas las edades y todos los partidos sin exclusiones. De todos, con todos, sin exclusiones, intolerancias ni dogmatismos. *
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