Situación de Hamas, Al Fatah y su perspectiva

Ambos grupos se enfrentan con más de un centenar de muertos hasta este momento.

Hamas, ganador circunstancial de las elecciones legislativas, forma parte del islamismo, corriente que desea construir un Estado islámico, cuya Constitución sea el Corán y la religión sea parte del Estado. Su aspiración es llegar al gran «país islámico», donde la existencia del Estado de Israel es negada y el mundo debe regirse por las leyes del Corán con estados islamistas. Son integristas, reciben apoyo en parte de Siria, quizá de Irán y otras fuentes. Su metodología hasta el momento se desarrolla con ayudas sociales a los palestinos, ya sea socialmente, económicamente, en educación, especialmente dedicada a los niños, donde inculcan en gran medida la teología de mártir. Junto con su obra social, con dinero procedente de países extranjeros, compran desde la miseria y necesidad la conciencia de los pobres palestinos, llevándolos en forma fundamentalista o integrista al islam.

Al Fatah, por otra parte, con una trayectoria de décadas, donde los heroísmos, errores y corrupción, fueron parte de su movimiento, su máximo líder Arafat significó una mezcla de Movimiento de Liberación Nacional, con terrorismo infantil y corrupción de sus dirigentes; lo que causa un dolor, por lo que forjó por un lado y lo mezcló con sus dobles discursos y corrupción, en la cual dejó a su viuda casi 1.000 millones de dólares, en su residencia en Francia.

Hoy el máximo dirigente de Al Fatah es el presidente de la Autoridad Palestina, Abbas, político que heredó la historia difícil de Arafat, pero intenta en sus más de 33 grupos que forman Al Fatah, llevarlo hacia la creación de un Estado palestino laico, secular y pluralista.

Al Fatah tiene una importante fuerza logística de seguridad con más de 30.000 integrantes y recientemente recibió ayuda por U$S 50 millones, lo cual lo señala como el sector mejor armado.

Ismail Haniyeh, el actual primer ministro de la Autoridad Palestina (AP), contrario a Abbas, por ser del grupo Hamas, se debate en una crisis con graves enfrentamientos armados entre ambos movimientos, en los territorios de autonomía palestina. Los grupos que integran el Hamas tampoco logran una unidad entre ellos, por lo cual los compromisos no se pueden cumplir, como el último acuerdo de La Meca, firmado entre ambos, hace sólo 60 días.

«Hay un motín en Hamas», dijo Tawfiq Abu Khoussa, vocero de Al-Fatah. «La conducción política ­agregó­ no controla el ala militar.»

En medio de este conflicto entre los grupos palestinos, se encuentra que el ala militar de Hamas comenzó una estrategia similar a Hezbollah en el sur del Líbano, cavando túneles y otras estrategias subterráneas, por lo cual se supone que se está preparando para una larga lucha, pensada muy bien estratégicamente, y lanza sus misiles Qassam, contra civiles israelíes, desde zonas ubicadas en centros poblados, generando de hecho que los civiles palestinos son escudos humanos, frente a un ataque que contrarreste el lanzamiento de los mismos. Cuadro similar al realizado por Hezbollah en el Líbano recientemente.

La cabeza de Abbas, fue proyecto de atentado, que no se llegó a realizar por grupos de Hamas.

El Hamas para intentar disuadir la lucha entre ambos grupos palestinos, ataca a Israel, con los Qassam, provocando ya un primer muerto en una población israelí, pero igual no resuelve la neutralidad en el enfrentamiento interno, e Israel vuelve a ser víctima de provocaciones, que lo ponen en difícil situación, realice o no respuesta, siempre será criticado.

En el Líbano no casualmente otro grupo provocador integrante del movimiento más extremista (Al Qaeda), inicia al Norte, en Trípoli, una acción terrorista contra ese país, involucrándose en un «campamento de refugiados» palestinos, donde se generan varios centenares de muertos. Como en el Sur del Líbano, luego del enfrentamiento con Israel, quedó neutralizada la zona, la estrategia provocativa islamista es construir un nuevo conflicto en el ya castigado Líbano, hoy Trípoli es la escena.

Lo cierto es que la desocupación es mayor al 50%, el índice de pobreza supera el 75%, los medicamentos son escasos y sus dirigentes se pelean por el poder, olvidándose de los palestinos, que buscan mejorar su situación.

Al estar la cultura musulmana integrada a la religión, en sus valores y su concepción de mundo, se entremezclan muchos factores que hacen complejo el panorama.

El mundo occidental tuvo sus revoluciones: lo que significó la filosofía de Descartes, por ejemplo, luego la Revolución Francesa, construyéndose un mundo secular, laico y de ideal republicano. Tal proceso no sucedió en el mundo musulmán y hoy su contexto es otro. Quizás haya que buscar caminos diferentes al proceso de Occidente, pero la peligrosidad interna y externa del Medio Oriente es preocupante.

Fernando Mieres define al islamismo (no al islam): «…Es una ideología y práctica totalitaria. Constituye un sistema cerrado de pensamiento que no admite ninguna réplica. En ese sentido se diferencia del fundamentalismo en que no sigue exactamente a la letra religiosa, solamente lo hace cuando atiende objetivos de poder. Muchos teólogos del Corán protestan frente a las interpretaciones del islamismo. El fundamentalismo, en cambio se deja regir por los textos. «La ideología islamista es la toma del poder militar y político, para crear un Estado islámico; es profundamente peligroso, puesto trasciende en lo político, con fines globales.

Pero decía Shlomo Ben Amí, dirigente pacifista israelí, que separando los extremismos islamistas como Al Qaeda y la Yishad islámica, hoy rechazados por la mayoría musulmana, las posibilidades de entendimiento son posibles, si hacemos prevalecer a los sectores alejados de esos dos extremos, en un diálogo difícil, pero posible. *

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