Los Peirano

En marzo de 2005 expresé en artículos periodísticos la arbitrariedad, por más culpa que pudiesen tener, de haber pasado los hermanos Peirano ya en ese entonces años sin sentencia ni vista fiscal en prisión. Aclaraba que no conocía ni tenía ninguna afinidad política, comercial, profesional o social con ellos, cosa que reitero aún hoy. Decía en esa oportunidad y dos años después, sin modificaciones relevantes alguna agrava los hechos, que si bien los Peirano fueron responsables del cuasi default con las consecuencias económicas funestas para el país en su momento, no eran los únicos.

Los hermanos Röhm, hagamos memoria, hicieron lo mismo con idénticas consecuencias y responsabilidades, pero con una diferencia sustancial. Mientras los Peirano pagaron casi la totalidad de la deuda principal interna (Banco Montevideo) quedando «colgadas» las Islas Caimán (colocaciones leoninas en el exterior con intereses de agio de lo que los inversores eran conscientes) a los Röhm no se les ha podido sacar ni un miserable penique. Sin embargo, a los Peirano se les aplicó todo el peso de la ley presunta (sin sentencia, ni visita fiscal durante años) y bastante más, hoy más de seis años irregulares, y a los hermanitos Röhm visualizado uno en Washington haciendo footing y el otro preso escasamente por un añito en la Argentina donde también se le ha visto libando cafecitos en Corrientes y Esmeralda.

¿Curioso no? Dureza hasta con arbitrariedad en unos. Y al margen de un tímido pedido de repatriación de nuestro gobierno a la Argentina y a los EEUU, que ni el apunte nos han dado, de los otros ya nadie se acuerda ni menciona y supongo que estarán disfrutando de los dineros mal habidos. ¿Qué influencias internas y externas tienen los Röhm cuyos prontuarios se están perdiendo en las brumas de los tiempos, no sólo en nuestro país sino en el exterior? Pero hoy nos llega otra noticia que altera y gravita en las situaciones. Se filtró en varios medios de prensa escrita y televisada que el Tribunal de la OEA resolvió exigir la libertad de los Peirano después de años de muy lentas sentencias y vistas fiscales tan ágiles para pedir desafueros de legisladores por unas bolsas de pórtland para construir el Monumento al Caballo y demás simplezas, y amnésicos durante años con los Peirano o fagocitándose la búsqueda y reclamos de los Röhm con su añoso expediente. Sin ser técnico ni perito en los fundamentos y criterios con los que se manejan en la OEA y sus tribunales, es extraño, puede ser hasta el único caso, en que la organización intervenga en el proceso de tres banqueros de un país por añadidura pequeño. Habitualmente intervienen en casos de desaparecidos, torturas, genocidios, problemas raciales, etc. Pero en Uruguay, intervienen por problemas presuntamente procesales a tres titulares bancarios, es de suponer que hay irregularidades muy groseras en el proceso que desprestigiarán nuestra Justicia en el exterior y perdería notoria credibilidad en el interior. ¿Cuántos casos pueden haber en nuestras cárceles, ejemplo los Peirano, muchos fondeados por vida injustamente, o al revés como los Röhm, como para que ningún gobernante o magistrado se acuerde de ellos? Informado nuestro gobierno de turno de la resolución de la OEA, hay que dejarlos en libertad, en este caso los Peirano, en 90 días. Se supone, que después de olvidados seis o siete años de archivos arbitrarios, la pena está con largueza cumplida. Si el gobierno no acatase u obedeciere la resolución de OEA ¿la misma iniciaría juicio al Estado uruguayo? En buen romance, sí o sí se les debe aplicar la ley dejando flancos que den lugar a suponer que las razones a favor o en contra se hicieron por influencias políticas, religiosas, comerciales o sociales entre muchas. La Justicia debe ser ciega y el poder político no debe influir en las decisiones de sus funcionarios. Si es culpable, que se juzgue en tiempo y hora manteniendo la independencia de poderes según sabio principio de Montesquieu. Esa es la justicia de un país en serio. Lo otro puede ser otra Rumania de ¿Ceacescu?, una Cuba de Fidel o la España de Franco. No se puede talentar con algo tan delicado como la Justicia. *

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