Rebaja del IVA a la canasta básica de alimentos

Q uizás sea porque el gobierno se está guardando una carta publicitaria en la manga y espera un momento decisivo para informar a la población sobre el significado de la rebaja del Impuesto al Valor Agregado (IVA), a la canasta básica, en cuatro puntos, o sea que va de 14 a 10 puntos porcentuales, a lo que hay que sumarle la desaparición del Cofis, que significa un abatimiento del 3% más. Pero la verdad es que nos preocupa que nadie hable del perfil aparentemente más espectacular y positivo que tiene la Reforma Impositiva que se pone en marcha dentro de unas semanas, cuando arrecian las críticas, y la oposición con la fusta debajo de brazo golpea todo lo que puede a la opinión pública, reservando, por supuesto, los argumentos más fuertes para rematar el proceso.

Hemos consultado a parlamentarios, que a la vez han hecho lo mismo con organismos vinculados a los consumidores, alegando unos y otros ignorancia sobre el tema, como si el mismo fuese una conquista a no tener en cuenta en un marco en que parecería que se busca que la atención de la gente se centre en la reelección o en el candidato tal o cual, temas a los que el propio Presidente de la República, en el Consejo de Ministros que se reunió el pasado lunes, debió aplacar diciendo que la temática del momento es otra, no la de la lucha electoral por el gobierno.

Recordemos que la Reforma Impositiva establece una reducción del IVA básico, que hoy es del 14%, que pagan los productos de la canasta básica de subsistencia, o sea los que computa la Dirección Nacional de Estadística para hacer sus mediciones, en 4 puntos porcentuales. O sea que las hortalizas, las frutas, los llamados artículos de primera necesidad, pagarán solo 10% de IVA y, repetimos también, desaparecerá el Cofis, un indeseable impuesto que desde su aplicación determinó una pesada carga del tres por ciento adicional para el ya oneroso IVA. O sea, que desde el 1º de julio todos esos productos pagarán un 7 % menos de impuestos, confiando el gobierno ­o por lo menos el Ministerio de Economía­ que los comerciantes, ante ese alivio, lo trasladarán a los precios de los productos que hoy están encarecidos, por distintas razones que no vale la pena analizar nuevamente, a niveles preocupantes.

La pregunta que cabe es si en realidad esta importante rebaja impositiva será sentida por la gente, si los comerciantes, especialmente los formadores de precios, como los mercados concentradores y las cadenas de supermercados, con sus distintas responsabilidades en las cadenas de venta, absorberán la rebaja en beneficio propio o la trasladarán a la sociedad.

La pregunta es de difícil respuesta, porque cuando un país se encuentra inmerso dentro de un proceso inflacionario del que existen muestras tangibles y escandalosas (veamos, sino, el incremento que están teniendo los alquileres, cubriéndose los propietarios de antemano del impuesto que deberán a pagar por las nuevas normas tributarias), es difícil encontrar los mecanismos para «vigilar» que la distribución de ese beneficio sea equitativa.

Dentro de la filosofía del equipo económico la palabra controles, no existe, porque se pregona la absoluta libertad de mercado, sabiendo que el mismo está regido por condicionantes diversas vinculadas a oferta y demanda. Sin embargo aquí esos elementos no se modificarán, lo que habrá de cambiar diametralmente el la obligación del comerciante, que deberá aportar un 7 % menos por los productos de la canasta básica, y ello no afecta ni a la oferta ni la demanda, sino simplemente al costo, que si es más reducido lo único que determina es el aumento del margen de ganancia.

Será que los técnicos del gobierno metidos en esta problemática de difícil salida, prefieren callar lo que en el papel era una de los más espectaculares cambios que mostraba la Reforma Impositiva, porque el otro IVA, que está hoy en un 23% solo se reduce un punto porcentual, lo que no parece significativo para los consumidores.

Esperemos tener noticias sobre el tema en los próximos días. En nuestra opinión la realidad exige que se abra un camino de negociación entre las partes, por el momento gobierno y los comerciantes, para lograr que los efectos de la rebaja impositiva de la canasta básica de alimentos sean equitativos.

Otro camino, el de los precios regulados, en el actual esquema económico, parecería un contrasentido que iría en contra de la filosofía del equipo económico. *

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