Acerca de la inversión extranjera
Pensamos que el principal escollo que nos plantea la actual política económica, y que obstaculiza, por no decir impide el desarrollo de un país productivo con justicia social, es su visión del papel de la inversión, en especial del papel de la inversión extranjera, en el entramado económico uruguayo. Coincidiendo en que es imprescindible elevar fuertemente el porcentaje de inversión en relación al producto, y llevarlo a niveles superiores al 20%, comparado con un magro 13% 0 14%, que es el porcentaje «histórico» (téngase en cuenta que la tasa de reposición de activos ya alcanza el 8%), no coincidimos en absoluto en que la inversión extranjera cumpla el papel de motor del desarrollo, con el alcance que la palabra desarrollo tiene, y en consecuencia tampoco es esta inversión extranjera posibilitadora del país productivo con justicia social que anhelamos. Para fundamentar, sin cansar al lector, sin pretender alcanzar niveles de exposición académicos, vayan nuestras «pildoritas», que intentan desentramar la madeja, yendo paso a paso, hasta poder arribar a las necesarias conclusiones.
1) Venta de la estancia Santa Isabel.
El trato se cerró la semana pasada. 4.600 hás. En el departamento de Florida, 50% arable, 50% restante de buenas pasturas. Precio U$ 11.900.000.- cash.
U$ 2.600 por hectárea. Impresionante, ¿no?
Si pensamos que hace 4 años el precio de la hectárea agrícola no superaba los U$ 800, y la ganadera $350 o $ 400 dólares la hectárea, en este lapso de tiempo, su valor se multiplicó por 3. Así pasó en todo el país. O sea que el valor de mercado de la tierra, en sus diversos usos, agrícola, ganadero, forestal, para los 16.000.000 de has. útiles que el país tiene, hoy ronda los 25.000 millones de dólares, tomando unos 1.500 dólares de valor promedio por hás.
Siguiendo con el caso que nos ocupa, haremos los siguientes presupuestos.1) Quien compró, lo hizo pensando en una inversión lucrativa. O sea que no compró una chacra para «desestresarse» los fines de semana, ni con algún misterioso fin que no alcanzamos a ver.
2) Hay una tasa implícita de rentabilidad alternativa (costo de oportunidad), siempre presente en todo negocio, la tasa media de rentabilidad de mercado. Suponemos que sea la tasa de rendimiento de los bonos del Estado uruguayo. 5% en términos reales. Quiere decir que el inversor, suponemos extranjero, piensa ganar igual o más que ese 5%. O sea que piensa ganar por lo menos 130 dólares por hectárea año. Pero eso es en cuanto a una parte de la inversión. Lógicamente, a menos que sea una inversión meramente especulativa, que las hay, y que la apuesta sea a que el valor de la tierra,- mal dicho-, en realidad su precio de mercado seguirá subiendo en el futuro, deberá nuestro inversor ponerle cosas «encima» de la tierra. A una hectárea le corresponde una cabeza de ganado vacuno, fracción más o fracción menos dependiendo de la bondad de la tierra- una fracción de maquinaria agrícola, – 1/ 200 del precio de un tractor de última generación -, un paquete de «otros insumos», y vamos a poner el disparate para este ejemplo de un peón cada 100 hectáreas. O sea 1/100 de salario anualizado de un peón de campo ( es un disparate porque si así fuera, tendríamos unos 160.000 peones en el Uruguay, cuando existen 50.000). Nuestra vieja ecuación, tierra trabajo y capital, base del latifundio en el caso uruguayo, donde el factor barato y que abundaba era la tierra, y lo caro, que escaseaba, era el capital, capital visto aquí como maquinaria, aguadas, fertilizantes, rodeo, «otros insumos», se nos invirtió completamente. Aquí llegamos a una ecuación que es, a grandes pincelazos, la siguiente:
Tierra 2.600 la hectárea.
Cápita l600
Trabajo 120*
* O sea asumimos que el gasto total en mano de obra está en relación con el gasto en la peonada, en relación de tres a uno. Siendo que, siempre generosos, calculamos para el peón 100.000 pesos año (13 sueldos y comida). Entra capatacía, tractoristas, administración, servicios técnicos, personales, de venta, etc. Estamos suponiendo una base de 46 peones, a lo que se agregan unos 15 a 20 especializados Ojalá así fuera. (tipo de cambio $25 por dólar)
O sea que a lo que el inversor debe sacarle un 5% es a 3.320 dólares de inversión por hectárea promedio. Esto en al caso de la Est. Santa Isabel, prorrateando con respecto al precio de la hás. promedio en Uruguay, tenemos una inversión promedio de U$1.920. Quiere decir finalmente que la ganancia promedio por hectárea debe alcanzar en este caso a U$ 161 la hectárea (ciento sesenta y un dólares por hectárea de ganancia!!!) (U$95 para el caso del Uruguay promedio). Ahora las conclusiones.
1) Es inadmisible, además de increíble, diríamos hasta insólito, que no se grave la tierra como riqueza en sí.
2) Generalizando el ejemplo, multiplicando las 16.000.000 por 95, nos da algo así como 1,520 millones de dólares, una aproximación a la renta agropecuaria de todo el país.7,5% del total del ingreso nacional (distribuido entre algunos miles, comparado con el 30% distribuido entre dos millones de uruguayos, que es la suma de asalariados, jubilados y pensionistas del país). Peor aún, esta renta está distribuida mayoritariamente, – dada la cada vez mayor concentración de la propiedad de la tierra- en unos pocos centenares de familias uruguayas y otro puñado de inversores extranjeros.
3) El cambio radical en los términos de la ecuación, debería en un proceso, «céteris paribus» incrementar el uso intensivo de la tierra, ya que es el bien más caro en la ecuación lo que redundaría en un mucho mayor uso del factor más barato- el trabajo. Esto es un cambio histórico para el Uruguay, cuyas consecuencias estamos lejos de imaginar hoy.
4)Este proceso no solo se explica por la suba continuada y permanente en el tiempo de la mayoría de los productos del agro,- sobre cuya perspectiva de evolución en el mediano plazo nadie se atreve a afirmar nada sino porque pesa en la cabeza del inversor, mayoritariamente argentino y brasileño, una «institucionalización», proceso gradual y creciente del proceso de integración- Mercosur – , a pesar de los pesares, lo que lleva paulatinamente a igualar precios a uno y otro lado de la frontera, cosa que desde que tenemos memoria, nunca pasó.
2Diferenciando inversiones extranjeras directas
Volviendo al tema vinculado, recursos naturales, hablábamos de la conveniencia para el país de que Ancap ampliase su capacidad de extracción e industrialización de piedra caliza, para entre otros argumentos, garantizar que la renta de tal negocio permaneciese en el país y fuera reinvertida, insuflando, agregando, año a año nuevas inversiones en distintos sectores de la economía, posibilitando su crecimiento endógeno. Ahora, bueno sería que defendiésemos la actividad del ente estatal en el sector minero industrial en este aspecto,- donde la única alternativa es el establecimiento de alguna multinacional y no dijésemos nada de la importancia de, digamos, intentar preservar para el país la mayor parte de la renta del agro y sus cadenas productivas asociadas.
Es por eso que vemos con preocupación creciente el proceso de extranjerización que se da en el país en cuanto a la propiedad del recurso tierra, y del mismo modo de la industria frigorífica, ya hoy mayoritariamente extranjerizada. Nos viene a la memoria cuando la dama de hierro, primera ministra Thatcher del Reino Unido, con todo su neoliberalismo a cuestas, acomete la empresa de privatización de determinadas empresas públicas en su país, le pone un tope del 14% al máximo accionario que podía estar en manos de multinacionales extranjeras. Este argumento, reservar para el país la renta de sus principales recursos naturales, también (y esta va para el querido compañero Gonzalo Pereyra, como comentario de su artículo en Brecha) es de recibo cuando la izquierda plantea sus reformas estructurales en la economía.
No es solo » el problema s
ocial», que vaya si será importante, sino que si un país no es dueño de sus principales recursos, si no puede extraerles su renta asegurando su inversión para entonces impulsar el conjunto de su economía, y esto en un proceso de muchos años, ese país creemos, no será dueño de su destino.
No estamos diciendo aquí que todas las inversiones extranjeras son malas, en realidad las podemos clasificar en relación al impacto que tengan en el desarrollo económico del país, en:
Irrelevantes- inversión de compra de una empresa extranjera instalada en el país, por otra empresa extranjera. Ejemplos recientes, compra del Banco de Boston por el Itau, compra de las 120 estaciones Shell por Petrobras, etc. Sirven para mejorar las estadísticas del rubro «inversiones extranjeras directas», pero la transacción seguramente se lleva a cabo en algún lugar en el exterior, el dinero ni siquiera pasa «cerca» del territorio nacional. Es un cambio de propiedad de activos que nos puede dejar de saldo alguna que otra campaña publicitaria y algo en gasto en pintura. Eso sí, la dirección de los flujos de utilidades cambian, y van de una casa Matriz ubicada en el país (A), a otra casa matriz ubicada en el país (B).
No deseables Inversiones llamadas de «enclave», las que más abundan en el tercer mundo, aquellas que se asientan en el país en cuestión para explotar un recurso natural específico. Generan un impacto positivo durante el proceso de su instalación, que se ve menguado luego que está operativa la explotación, y permanece, salvo adecuaciones tecnológicas periódicas, durante décadas extrayendo importantes remesas al exterior durante el proceso de funcionamiento. El impacto es puntual. No existe «reproducción ampliada», ya que el inversor no encuentra en el país receptor de la inversión, (o no le interesa), oportunidad para reinvertir las ganancias de su emprendimiento, ya que lógicamente, el país no muestra muchas oportunidades de negocios, al ser un país subdesarrollado y dependiente. O sea que las utilidades se marchan al exterior. Por cada dolar de inversión directa, terminan marchándose tres. Consecuencia, el país permanece atrasado y dependiente. No se rompe este círculo vicioso hasta que el país no recupere el control sobre sus recursos naturales y sobre la renta de estos. Es el círculo vicioso del subdesarrollo.
Inversión extranjera deseable es aquella que no se asienta en los recursos naturales. Ejemplo Microsoft, se instala en un área a desarrollar, La anunciada venida de una empresa armadora de vehículos para exportar al Mercosur, bienvenida sea. Y así podríamos seguir.
La diferencia sin duda es menos impactante para una gran economía globalizada, pero es fundamental para una pequeña economía dependiente como la nuestra. *
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