La alfabetización de jóvenes y adultos

Entendida la Educación como un importante derecho de todos los seres, a lo largo de toda la vida, corresponde pensar de qué manera la sociedad en su conjunto lleva adelante el esfuerzo, para lograr este objetivo.

Nuestro gobierno, al igual que el de todos los países latinoamericanos, se ha propuesto, a través de encuentros internacionales, impulsar campañas que posibiliten la elevación de los niveles de alfabetización, y además lograr que su población joven y adulta avance hacia la terminación de la educación básica, es decir, la que se considera obligatoria y permite adquirir, a mujeres y hombres, capacidades para un mínimo desempeño laboral, social, cultural (enseñanza básica: 9 o 10 años).

Por mencionar las últimas:

-La Cumbre Iberoamericana, en Montevideo, nov. 2006

-La reciente reunión de Ministros de Educación del Prelac II (Plan Regional de Educación para América Latina y el Caribe) en Buenos Aires, durante los días 28 y29 de marzo, convocada por la Unesco.

El cumplimiento de esta meta debe considerarse uno de los objetivos fundamentales si queremos superar las duras condiciones de vida en que está sumergida buena parte de la población.

No es casualidad que quienes tienen los niveles más bajos de ingresos, viven en duras condiciones en los asentamientos, víctimas del desempleo o la ocupación precaria, formen la inmensa mayoría de quienes nunca concurrieron a la escuela, o la abandonaron en sus primeros años.

Agregamos otra importante consideración, no habrá desarrollo productivo, ni avances en los niveles de producción, deseados por todos para el bien común de todos, si no mejoramos los niveles educativos de quienes participen en ese proceso.

Una importante iniciativa del Mides, integrada en el Plan de Emergencia, encara la alfabetización de quienes integran la población del Programa de Asistencia Nacional para la Emergencia Social (Panes) y no han concurrido nunca a la escuela o no superaron más del segundo año. Estos miles de jóvenes y adultos de ambos sexos, que tienen los mismos derechos que todos los habitantes del Uruguay, no pueden quedar discriminados, excluidos de nuestra vida cultural y social.

El Codicen (Consejo Directivo Central) de la ANEP, responsable del sistema educativo público no universitario, posibilitó, mediante la firma de un convenio con el Mides, la iniciación de una experiencia piloto para que a partir del pasado 19 de marzo, comenzaran a dar clases siete maestros, designados por la Dirección de Educación de Jóvenes y Adultos, integrando 14 grupos, con cerca de 200 alumnos en 4 departamentos del país, Artigas, Cerro Largo, Canelones y Montevideo.

Este programa denominado «En el país de Varela: Yo, sí puedo» se realiza con la aplicación del método de Alfabetización «Yo, sí puedo» , utilizado ya con éxito en muchos países de América Latina, y adaptado a la realidad uruguaya, mediante la valiosa colaboración del Ministerio de Educación de Cuba y del Iplac (Instituto Pedagógico Latino Americano y Caribeño). En efecto, actores y docentes uruguayos participaron en la filmación del material audiovisual en La Habana, con paisajes, música y poesía nacional que están utilizando los maestros.

Si esta etapa experimental resulta exitosa, de acuerdo a la opinión de los técnicos y autoridades de la ANEP, se promoverá para el segundo semestre de este año la extensión del Plan, que naturalmente no se agota en la primera instancia de aprendizaje de la lectoescritura, sino que intentará lograr que se continúe el aprendizaje a toda la enseñanza primaria, y de ser posible hasta los nueve años de educación básica.

No debe agotarse en esta importante iniciativa el esfuerzo por crear las condiciones para que todos quienes quieran terminar su formación básica puedan hacerlo.

En nuestra opinión deben cumplirse los siguientes extremos, en el marco de una acción permanente:

– Instrumentar un plan nacional de educación de jóvenes y adultos.

– Comprometer a toda la sociedad en la propuesta, para que las organizaciones sociales promuevan, colaboren, participen, impulsen el crecimiento cultural y educativo de nuestro pueblo.

– Debe institucionalizarse, en el marco del sistema nacional de educación, de acuerdo a su jerarquía e importancia, la educación de jóvenes y adultos, para cumplir cabalmente su cometido. Es propicia la instancia ya iniciada hacia una nueva ley de educación.

– Incorporar recursos en las próximas instancias presupuestales para lograr una correcta instrumentación de la oferta educativa, que deben ser de calidad y variada, en todo el país y para todos (creación de cargos, materiales didácticos, adecuación de aulas y locales, etc.)

– Debe comenzarse consecuentemente con la especialización de maestros y profesores para el cumplimiento eficaz de esta propuesta. *

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