Sobre el papel de los medios y su ideología
El juicio entablado por algunos periodistas del semanario Búsqueda al senador José Korzeniak (a raíz de la calificación que hizo éste de dicho medio considerándolo «de derecha») ha resultado muy útil y debemos darle la bienvenida.
Para disipar el previsible asombro del lector ante esta afirmación, digamos que la acción judicial emprendida sirvió para poner sobre el tapete un tema que siempre genera polémica: el papel que cumplen los medios masivos de comunicación; y como complemento –sin que ello signifique un encasillamiento ideológico más o menos maniqueo–, una puesta a punto del «quién es quién» en la prensa uruguaya.
Estos mismos temas urticantes habían emergido hace unos meses como consecuencia de ciertos comentarios efectuados por el presidente Vázquez, cuando enunció algunas consideraciones acerca de cómo suelen confundirse información y opinión en la producción periodística uruguaya. Tales comentarios también levantaron airadas protestas de las clases conservadoras y sus voceros más o menos oficiosos, que no vacilaron en lanzar alarmadas advertencias en el sentido de que se estaba atacando la libertad de prensa.
Más allá de coincidir o discrepar con las reflexiones del doctor Vázquez, parecería que, a juicio de la derecha, la prensa es intocable y ni siquiera es lícito emitir críticas sobre su papel. Pues bien, la misma actitud intolerante y paranoica que en cada cuestionamiento a algún medio de prensa de parte de un gobernante, ve una amenaza a la libertad de prensa es la que han exhibido los periodistas de Búsqueda ante la afirmación del senador Korzeniak.
Nadie cuestiona el irrestricto derecho de cada medio de informar y de analizar la realidad según su propio criterio, sus creencias, sus dogmas o sus principios ideológicos y filosóficos. Y ese derecho a expresar el pensamiento y a divulgar todas las opiniones no está para nada vulnerado porque un senador de la República emita un juicio crítico sobre la orientación de determinado medio.
Pero lo más interesante –y sorprendente– que resulta de este juicio entablado por trabajadores de Búsqueda es que el término «derecha» usado para calificar una postura, una actitud o el sustento ideológico de un partido político (o de un medio de comunicación) es percibido como desprestigiante si no francamente peyorativo; de otro modo no se justifica la insólita reacción de esos empleados de Búsqueda.
A menos, claro está, que se pretenda hacer aparecer a dicho semanario como «independiente», como ni de izquierda ni de derecha ni de centro. La comparecencia de nuestro director en el juicio en calidad de testigo del demandado sirvió para poner los puntos sobre las íes en cuanto a la pertinencia de la calificación ideológica formulada por el senador Korzeniak. En efecto, aunque el ciudadano común medianamente informado ya lo supiera, no está de más recordar la trayectoria del semanario surgido a comienzos de los setenta, medio de prensa cuya prédica durante la dictadura fue de franco apoyo al gobierno de facto y que, una vez recuperada la democracia, siguió sirviendo a los intereses de la clase dominante.
Búsqueda no es un medio independiente; responde –editorialmente e informativamente– a la oligarquía más rancia y a los intereses más espurios de los poderosos nativos y transnacionales. Es, por tanto, un medio de derecha, por más que se esfuerce en disfrazarse de independiente y sin ataduras. Ese «objetivismo ingenuo» que exhiben los periodistas del semanario se desmorona estrepitosamente a poco que se lea con atención no sólo la opinión editorial del medio sino las sutiles manipulaciones informativas a que recurre para reafirmar esa falsa imagen de objetividad e imparcialidad.
Y lo más triste es comprobar de qué manera el discurso neoliberal plagado de inexactitudes y razonamientos sofísticos ha ido ganando terreno y se ha internalizado en una cierta mentalidad media que irreflexivamente acepta sus axiomas.
Por eso saludamos la oportunidad que brindó el juicio contra Korzeniak de desenmascarar la verdadera naturaleza del semanario Búsqueda. *
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