Jubilación no es renta
Este tema está enfrentando posiciones entre distintos integrantes del gobierno, y los ancianos trabajadores volvemos a ser víctimas de las decisiones oficiales, ya que el equipo económico cree que las monedas que recibimos como jubilación son motivo para ser consideradas como renta y, por lo tanto, pasibles de calcular un impuesto como retribuciones personales.
Tanto el ministro como sus asesores piensan que una persona que finalizó su actividad laboral está recibiendo mensualmente una ganancia producida durante ese período. Lo cierto es que se olvidan de que durante ese lapso, el trabajador separó de su sueldo determinado porcentaje y se lo prestó al gobierno para cumplir con el sistema solidario, universal e intergeneracional, que marca la Constitución, para que se paguen las jubilaciones y pensiones siguientes.
Los sueldos son factores de producción y deben ser tenidos en cuenta como ingreso personal, pero la retención jubilatoria es un ahorro que hace cada persona y que utilizará cuando se retire de la actividad. La nefasta ley de Seguridad Social así lo determina y los anteriores gobiernos la han aplicado, exprimiendo ajustes y alargando plazos hasta hundirnos socialmente cuando en la vuelta democrática entre blancos y colorados impusieron un impuesto a las jubilaciones, que se ha ido modificando gradualmente, pero que, todavía actualmente, unos cuantos pasivos estamos sufriendo con su descuento, cosa parecida al régimen que se está aplicando para el tema de la salud.
Que lo que estamos recibiendo los jubilados no es un ingreso que signifique una renta, no lo decimos sólo nosotros, sino también catedráticos consultados y entre ellos un profesor como el doctor Hugo De los Campos, la máxima figura en Derecho Jubilatorio y Seguridad Social del país, y que ha comentado sobre la inconstitucionalidad de este proyectado impuesto.
Habrá que esperar hasta saber lo que verdaderamente se apruebe, pero resulta imprescindible hoy en día sacar el tema al conocimiento público, ya que hay muchos jubilados y pensionistas que no entienden lo que se está programando, hasta que cuando se enteren ya será tarde para rectificar.
Los economistas defienden sus criterios y nos quieren convencer de su preocupación de equilibrio sobre los ingresos personales, pero parten de una base errónea, que modifica los lineamientos de la Seguridad Social. Para colmo, cuando se liquida una jubilación se están aplicando diferentes condiciones relacionadas con los años trabajados teniendo en cuenta los últimos años, considerando un básico integrado y además fijando un tope que no podrá ser superado.
Si con todas estas trabas a la administración no le alcanza, será necesario que agudicen el ingenio para resolver problema tan delicado, aunque sabemos que no tendrán en cuenta nuestro criterio y aplicarán el sistema calculado, por eso no entendemos el origen de los porcentajes considerados, ya que el propio Ministerio de Economía y Finanzas marca el valor de la Canasta Familiar, que está cercana a los $30.000 (treinta mil pesos) y que, por lo tanto, tendría que ser la base a considerar para un eventual impuesto.
Están transcurriendo días de discernimiento sobre el futuro de los pasivos, por lo que todos deberemos abordar una decisión, ya que la vida de los uruguayos mayores es demasiado trascendente como para cerrarle los caminos del porvenir, aguardemos que se encuentre la mejor solución para todos. *
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