Un acuerdo positivo
El lunes 2 de abril se arribó a un acuerdo que inicia el proceso de regularización de los trabajadores tercerizados que operan el Call Center de Antel. Como se sabe, alrededor de 500 trabajadores que trabajan para nuestra empresa pública en vez de reportar directamente en la plantilla de Antel estaban contratados por diversas «empresas suministradoras de mano de obra temporal», lo cual constituye objetivamente un ejemplo de desregulación laboral.
Considero que el acuerdo entre Antel y el movimiento obrero es sumamente positivo. Y cuando suceden cosas positivas éstas deben ser remarcadas.
En primer lugar, porque el acuerdo comienza con un reconocimiento de gran importancia: «…las partes comparecientes comparten el objetivo de promover una gestión de punta en la empresa nacional de telecomunicaciones de los uruguayos, Antel.
Como parte de este objetivo, por razones de estricta justicia, de mejor gestión y de cumplimiento de la normativa vigente, comparten la meta de regularizar las condiciones laborales de los trabajadores que han estado vinculados mediante instrumentos inadecuados. Esto con especial énfasis para los trabajadores del Call Center, que históricamente han estado contratados a través de empresas suministradoras de mano de obra temporal». Se trata de una redacción clarísima que reconoce que no podemos ir a un país productivo «de punta» con relaciones laborales depredatorias de la fuerza de trabajo. El artículo establece una ética de justicia y, lo más importante, reconoce que la actual normativa vigente para el aparato del Estado no sólo tiene instrumentos para la regularización de los trabajadores desregulados, sino que obliga a desarrollar procesos que, mediante la negociación colectiva, regularicen a todos los trabajadores contratados por el Estado mediante contratos desvirtuados. Sería muy importante que todas las direcciones del Estado (el BSE, por ejemplo) reflexionaran sobre este aspecto.
En otro orden de cosas, se establece «…que la actividad del Call Center es estratégica y esencial para Antel y el Estado»… «que en un plazo de 12 meses se evaluará el funcionamiento de la actividad en forma completa» y que «en igual período Antel pasará a gestionar directamente el Call Center, quedando su personal vinculado en forma directa a ella». En el camino a dicho objetivo, lo que para algunos era la solución definitiva, es considerada como una etapa de transición. «Se reconoce como fase de tránsito hacia este objetivo y para no afectar la estabilidad laboral de los trabajadores, la decisión de Antel de crear una SA». En dicho período de tránsito hacia la gestión de Antel en el Call Center y la contratación directa, se consagra el derecho a la intervención de los trabajadores en la definición del carácter de la organización productiva y el convenio laboral. En fin, todo un avance.
Obviamente que la negociación no fue nada fácil. Carlos Marx afirma que «lo concreto es concreto por ser la síntesis de múltiples determinaciones». El punto de inflexión fue sin dudas la unidad de acción entre Sutel y AETA. Intervienen en el resultado -un convenio colectivo siempre es la resultante de distintas fuerzas-, en primer lugar, la firmeza demostrada por los trabajadores tercerizados que cuando se jugaba su puesto de trabajo aunaron posiciones con Sutel; en segundo lugar, la decisión de Sutel de movilizarse por este tema, avanzando hacia un sindicalismo que no se detiene en la defensa de un punto de vista corporativo, sino que defiende un punto de vista de clase, moviéndose por todos los trabajadores con independencia de cuál es la forma del contrato; la voluntad de la dirección de la central (su Mesa representativa) que confirmó una resolución desde la clase, removiendo lo que luego se confirmó como un obstáculo a la llegada de un acuerdo (la propensión defendida por algunos compañeros que aceptaban la sociedad anónima sin más, y que al hacerse explícita ante el directorio de Antel, fue un elemento que trabó poder arribar a un acuerdo más rápidamente); y hasta la propia buena voluntad que en la etapa final demostró el directorio de Antel y que esperamos se continúe manifestando en otras negociaciones (los Guarda hilos por ejemplo), etc.
En fin, un proceso de negociación, unidad y lucha, que en el largo camino de tránsito de la «clase en sí» hacia la «clase para sí» deja sin dudas una síntesis positiva en trabajadores jóvenes, combativos, unitarios y seguros de su destino. Ya hay acuerdo en que todos los a esta altura «ex tercerizados» engrandecerán las filas de Sutel PIT-CNT. ¡Felicitaciones a todos y adelante! *
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