La política social en marcha
Compartimos –entre otras cosas porque lo practicamos– con muchos estudiosos de la ciencia política, que una democracia significa elecciones libres sobre la base del pluralismo, libertad de asociación y de expresión, espacios para ejercer el elemental derecho a disentir y manifestar la oposición por medios pacíficos, libertad de prensa y ausencia de censura.
Y ciertamente, los cambios institucionales realizados en Venezuela han generado una reforma profunda en la manera en cómo se aborda el diseño y la implantación de la política social, la cual percibe a los seres humanos en términos de su reciente dignificación e inclusión social.
Es una política social integral que plantea la superación de la pobreza a través de la universalización y la acción transversal e integral de las políticas y los programas públicos, que persigue incorporar a los individuos y grupos vulnerables de manera activa al interior de la sociedad, a disfrutar –como un todo– de grados más elevados de inclusión social, justicia y felicidad general.
De este modo, se rompe con un esquema que durante algunos años imperó en Venezuela y otros países de la región, caracterizado por la preponderancia de los factores económicos y un interés marcado por perseguir a toda costa la estabilidad macroeconómica, sin evaluar con rigurosidad las consecuencias nefastas que estos ajustes acarrearían sobre la población general, revirtiendo importantes indicadores que hasta el momento estaban relativamente estabilizados.
Con la nueva Constitución se busca precisamente incluir a todos los venezolanos sin discriminación alguna, con una concepción de política social integral que privilegia la garantía de los derechos sociales –concebidos como derechos humanos esenciales–independientemente de la condición social o económica de la persona. Se hacen exigibles, por tanto, la educación, la salud, la vivienda, en el marco de una seguridad social universal, basada en la ciudadanía y no en el empleo subordinado, superando la concepción de la satisfacción de las necesidades sociales como un asunto de caridad o de simple asistencia pública, para asumirlas como un derecho inalienable de todos los venezolanos.
Ahora hablamos de resultados
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través del informe sobre Desarrollo Humano 2006, publicado el 9 de noviembre de 2006, presenta un importante avance en desarrollo humano en Venezuela, el mayor en casi 10 años y el más alto en la tendencia desde 1975, así como una significativa disminución de la pobreza durante el año 2004, que no se expresa en el índice de pobreza como tal, el cual permanece inalterable en comparación al año 2003, pero presenta una reducción significativa del 15,0 al 8,3 y del 32,0 al 27,6 por ciento de la población que vive con ingresos inferiores a $1 y $2 diarios respectivamente.
De acuerdo con ese informe, Venezuela se coloca en el puesto 72 en desarrollo humano, de un total de 177, con lo que subió tres posiciones con respecto a 2005.
Los datos emitidos por esa institución indican cambios en temas como la esperanza de vida, que es de 73 años, en comparación con 2005, que era de 72,9 años, y el nivel de alfabetización, que se mantiene en 93% de la población.
Con respecto al índice de mortalidad infantil, la tendencia hacia la baja se ha mantenido a lo largo de la gestión del Presidente Chávez, mostrando en este informe una reducción de 18 a 16 por cada mil niños nacidos vivos, lo que representa cerca de 2 mil niños salvados de la muerte.
Venezuela tiene más médicos que algunos de sus vecinos, 194 por cada 100 mil personas (los mismos del informe del año pasado).
Además, 68% de los venezolanos tiene acceso a una red de saneamiento y 83% dispone de agua potable.
El índice de infectados por el sida en Venezuela es de 0,7% entre la población con edades comprendidas entre15 y 49 años.
Para el 3 de julio 2005 Venezuela registró un millón 436 mil personas alfabetizadas dentro de la Misión Robinson. En octubre de 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) decretó a nuestro país Territorio Libre de Analfabetismo.
Millones de venezolanos han sido favorecidos por la Misión Mercal y las casas de alimentación, una muestra de cómo está asegurado el sustento nutricional en todos los sectores. Así ocurre igualmente con las misiones Barrio Adentro, Ribas, Sucre, las Escuelas Bolivarianas, que buscan precisamente la inclusión social de vastos sectores de venezolanos históricamente excluidos.
En el tema de la vivienda se ha emprendido una política de grandes obras, con la construcción masiva de nuevos alojamientos destinados a las capas populares. Las nuevas viviendas forman parte de un plan de urbanismo desarrollado con servicios de transporte, áreas comunes, comercios y escuelas.
Los ancianos no han sido abandonados. De 1999 a 2006, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) instituyó 462.000 pensiones para los jubilados indigentes. De 387.000 pensionados se ha pasado a casi un millón.
Se ha creado la misión Madres del Barrio para luchar contra el consumo de droga, la deserción escolar, el embarazo precoz y con el fin de censar a las amas de casa en apuros. Para esta misión social, las mujeres desempeñan un papel fundamental desde el punto de vista preventivo y educativo.
Varios comités dirigidos por madres se establecieron en cada barrio e integran ahora los consejos comunales, que ya son 18.000 y la meta es de 50.000 en todo el país. Las amas de casa que carecen de ingreso mensual reciben un peculio equivalente al 80% del salario mínimo. Cerca de 200.000 de ellas se benefician con esta ayuda gubernamental; ayuda que puede ser temporal o permanente según los casos.
El medio ambiente constituye también una prioridad para el país. En cuanto al agua potable, los objetivos del milenio, previstos para el año 2012 por las Naciones Unidas, ya fueron alcanzados en Venezuela.
Cerca de la mitad de la población, que no tenía acceso al agua potable en 1998, puede ahora disfrutar de este servicio.
Se ha elaborado un plan integral de desarrollo rural y agrícola. Más de 1,5 millones de hectáreas de tierras no utilizadas han sido recuperadas para la agricultura. Cerca de 23 millones de toneladas de alimentos se están produciendo gracias a este programa.
Mediante la misión Milagro se operan gratuitamente a todos los latinoamericanos pobres que padecen enfermedades oculares y se promueve una integración continental que supera el simple aspecto económico para implicar, entre otros, el campo de la salud. Ya los operados superan la cifra de las 300.000 personas. Este programa de salud se implementa, entre otros, en Ecuador, Perú, República Dominicana, Bolivia, Argentina, Brasil, Uruguay, El Salvador, Nicaragua, Guatemala.
Venezuela es la prueba patente de que un gobierno puede contribuir rápidamente a una reducción drástica de la pobreza y a mejorar sensiblemente el bienestar de su población, con la condición a la vez de disponer de la voluntad política necesaria y de destinar una parte de las riquezas nacionales a los más despojados.
Esta política social del Estado Venezolano continuará aplicándose con mayor profundidad a partir de 2007, por ejemplo, en el presupuesto de este año, el 45% está destinado para las áreas sociales, cifra no sólo histórica en Venezuela, sino además, demuestra cuál es la verdadera orientación del gobierno de Hugo Chávez Frías en términos de las prioridades sociales.
Finalmente, y lo decimos con orgullo, los sectores que antes eran invisibles hoy comienzan a ser visibles, esto es, tener rostro. *
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