Los acuerdos con Brasil

El ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Luiz Fernando Furlan, que llegó el domingo a Montevideo para discutir alternativas que ayuden a reducir las asimetrías dentro del Mercosur, logró que se destrabaran algunas conversaciones, como las del rubro automotor, en las que se llegó a un acuerdo de reciprocidad que determinará que la industria uruguaya de armado y autopartes se ponga en marcha y a buen ritmo.

Pero este ministro enviado por el Presidente Inácio Lula Da Silva se lleva en su maletín otros acuerdos que, obviamente, servirán para emparejar la relación deficitaria para Uruguay entre las dos economías, lo que es una muy buena noticia que debemos valorar en todo su significado. De alguna manera, debemos reconocer que el Presidente brasileño está intentando con su nueva expresión política retomar un liderazgo continental, cuando su país ya es la décima economía del mundo, de una región que vive una confusa realidad política y que, además muestra, lamentablemente, disparidades en el desarrollo económico, muchas de las que determinan una cada día mayor disparidad de opiniones entre los gobiernos sobre los rumbos a tomar.

Uruguay, por supuesto, está jugado al Mercosur, un acuerdo regional que no ha avanzado en la medida de sus posibilidades y de acuerdo con las necesidades de Uruguay, por las debilidades y contradicciones políticas de los propios países. Los grandes, por haber manejado el acuerdo regional a su real saber y entender, sin tener en cuenta la importancia de los socios menores, víctimas del fenómeno de las asimetrías y además con papeles geopolíticos asignados, mecánicamente y en el pasado que, en algunos casos, los excluyen del desarrollo industrial.

Por supuesto que el gobierno progresista del doctor Tabaré Vázquez desde el comienzo mismo de su gestión está buscando nuevos caminos, fórmulas que permitan el desarrollo, abriéndose al comercio en todos los mercados posibles y tratando, dentro del MERCOSUR, de reducir el deficitario intercambio comercial con Argentina y Brasil, que determina un déficit para Uruguay de mil millones de dólares.

Las entrevistas han sido múltiples, los caminos de acuerdo diversos y las opciones que se plantean al país tienen todas el objetivo de modificar la actual situación de ser simples productores de materias primas, para incorporar mano de obra y vender al exterior también trabajo uruguayo. La visita del Presidente norteamericano, George W. Bush, estuvo enmarcada en esa política de encontrar más salidas a productos uruguayos que todavía tienen dificultades de exportación. La próxima visita de Vázquez a Chile, acompañado con una importante delegación de empresarios, también está vinculada al objetivo planteado, como las proyectadas a China e India, los grandes impulsores hoy de la economía mundial por los volúmenes gigantescos de compras que realizan en el mercado mundial.

Por todo ello, los acuerdos puntuales logrados con Brasil son sumamente importantes porque, de alguna manera, reducen el déficit comercial de Uruguay y, además, sirven para multiplicar la actividad en el país que tendrá que producir a buen ritmo para cubrir las exigencias importantes del mercado del país vecino. Claro, el acuerdo automotor tiene un plazo que va hasta diciembre de 2008, cuando se lo rediscutirá y en el cual los dos países podrán redefinir aspectos del acuerdo para hacerlo más permanente.

Queda claro, entonces, que con el impulso dado por Lula al comercio con Uruguay, se reactiva la vigencia del MERCOSUR que, obviamente, deberá replantearse su actual situación de inamovilidad paralizante.

El futuro de la región así lo requiere. *

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