Montevideo y una realidad inevitable

Recién desde el 30 de mayo de 1990 el Uruguay cuenta con un Ministerio de Vivienda, que además abarca el Ordenamiento Territorial y el Medio Ambiente, aunque muy poco ha hecho a lo largo de su historia, ya que la colectividad política conservadora se encargo de colocar a su frente a diferentes representantes, por la cuota convenida y que nada saben del tema de la cartera.

Por eso mismo resultan ciertos los comentarios que allá por 1993 efectuaba un experto en la materia como Benjamín Nahoum sobre las incumplidas promesas de uno de los ocasionales ministros, el arquitecto Manuel Romay, que se pasaba declarando ante las Comisiones Parlamentarias sobre el desarrollo de la estructura vinculada con un Plan de Viviendas que se concretaría en el próximo período, pero que nunca dijo cuál sería.

Antes de 1990, las viviendas comunes las construían la Intendencia Municipal y el Banco Hipotecario, pudiendo encontrar en distintos barrios complejos como el de Parque Posadas, Euskal Erría, Complejo América y varias Cooperativas llamadas Mesa 1, 2 o 3 y muchas otras surgidas del movimiento cooperativo que promovían funcionarios de distintas empresas.

Otro jalón importantísimo han sido las Cooperativas de Ayuda Mutua, que nucleadas en Fucvam han sido un ejemplo inédito en América, como solución habitacional de los trabajadores uruguayos.

Con un ministro experto en el tema y un impulso renovador desde el gobierno progresista, se está encaminando la rehabilitación del sistema. El tema nos hace reflexionar que a lo largo del tiempo hemos tenido compatriotas que llegaron a ser visionarios en el desarrollo edilicio, como otros que sólo pensaron en el rendimiento económico. No podemos omitir lo que llegó a ser don Francisco Piria en el departamento de Maldonado, cuando decidió construir un balneario en pleno desierto arenoso, con una rambla similar a ejemplos europeos y hasta el día de hoy surgen discrepancias en lugares similares, como por ejemplo Punta del Este, donde se enfrentan opiniones que prefieren criterios urbanísticos y paisajísticos frente a los inversionistas comerciales.

En ciertas partes de Montevideo, otro visionario como Emilio Reus levantó casas con humilde fisonomía, tanto en Palermo como en el barrio Goes. En el Sur el Conventillo Ansina proyectó un trabajo conjunto nacido en la década de los 90, que abarcaba vivienda, educación, salud, alimentación, trabajo y juventud, al que se le llamó Pretil y que le brindó soluciones a mucha gente pobre.

En estos días se están gestionando las autorizaciones para el establecimiento de varios countries particulares, similares a los existentes en otros países, lo que actualiza a Montevideo con una realidad inevitable. También se construirá en poco tiempo un parque ciudadano en pleno barrio Cordón que fuera promovido por los vecinos y que nos recordara la venerable figura del General Líber Seregni. Y para no cometer un olvido digamos que se construyó el Puente de las Américas con su moderno intercambiador como aislada obra de los tiempos actuales.

Hay un hecho que se relaciona con cada una de nuestras casas y es el valor del catastro que se debe abonar por las dimensiones, el lugar y las construcciones contenidas. Nunca se han puesto de acuerdo cuando se quiso actualizar dichos importes, lo que parece ser una ironía, que se quiera ser propietario de un inmueble que tiene congelada su valoración.

Finalmente este es el panorama que vivimos los uruguayos en el ambiente que nos cobija durante las 24 horas de cada día nuestro territorio. Nuestra casita, el barrio en que se encuentra, la ciudad a la que pertenece y este bendito país, son los integrantes del tesoro que debemos proteger y así lograr la mejor calidad de vida, por lo que, a no dudarlo, está en manos de todos, autoridades, y vecinos, el poder afianzar una vida feliz y ejemplar. *

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