Grave omisión policial
Cuando todavía el presidente Bush no había pisado suelo uruguayo, ya se producían graves disturbios y desmanes en nuestra principal Avenida 18 de Julio, ante la absoluta pasividad policial.
En efecto, como fue sabido desde que se anunció la llegada del mandatario norteamericano, varios sectores del Frente Amplio, el PIT-CNT y diversas organizaciones sociales llamaron a manifestar publicamente en repudio de la visita.
Se organizaron tres marchas: la primera hacia la Estancia Presidencial de Anchorena, la del PIT-CNT en el centro de Montevideo y otra (promovida por grupos «ultras y radicales») por 18 de Julio, desde Fernández Crespo a la Plaza Libertad.
El país entero tenía fresco aún el recuerdo de los hechos de violencia ocurridos en la Ciudad Vieja (Delito de Asonada, así lo calificó la Justicia penal competente) en oportunidad de la visita de Bush a la cumbre de Mar del Plata, el año pasado.
Había, entonces, un antecedente específico, concreto, al respecto; con un significativo agravante: esta vez Bush no iba a Mar de Plata, venía directamente a Montevideo….!!
Y los sucesos que cualquier desprevenido suponía podían ocurrir, terminaron ocurriendo: dos locales de la cadena McDonald’s apedreados (18 de Julio y Gaboto 18 de Julio y Ejido) con rotura de sus vidrios, igual accionar contra un local religioso en 18 de Julio y Yaguarón, similar ataque y saqueo de la Optica Lux de 18 de Julio y Río Negro, la fachada del Palacio Santos pintarrajeada, más la colocación de un ataúd contra su puerta principal, agresión a priodistas (heridos), etc.
Esto, a la vista y paciencia de todos los uruguayos (Policia incluída), transmitido en vivo y en directo por los canales de TV, insistimos, sin la más minima presencia policial, La Policía recién llegó a las inmediaciones de la Plaza Cagancha luego de los hechos, limitándose a detener a unas pocas personas y a incautar algún elemento contundente y algún cóctel molotov que había quedado por el camino de los manifestantes. En eso consistió el operativo de seguridad dispuesto y a eso se limitó la actuación policial. Francamente lamentable.
El Ministerio del Interior es la cartera de gobierno encargada del mantenimiento del orden público, de las garantías individuales, de la protección de los derechos fundamentales del ciudadano, entre los cuales están su integridad física, su libertad, su patrimonio y propiedad.
Todos esos derechos (derechos humanos también) fueron atropellados impunemente (impunidad también) con pleno conocimiento y consentimento del novel Comando del Ministerio del Interior.
La ministra Tourné, en su primer día de gestión, ciertamente tuvo su bautismo de fuego y destrozos de todo tipo.
Si éstos son los cambios que propicia el «gobierno del cambio» y ésta la nueva impronta del Ministerio del Interior, los cambios claramente son para peor, pues comprometen seriamente los derechos fundamentales de la ciudadanía.
Suponemos que la ministra habrá dispuesto las inmediatas indemnizaciones correspondientes a los daños producidos.
Corregimos lo del título. No hubo omisión policial, porque la Policia Nacional, notoriamente, recibió instrucciones de procedimiento muy precisas. Lo que hubo fue una muy grave omisión ministerial. Omisión en brindar la mínima protección a los derechos e intereses más elementales de la gente.
Mal comienzo de la nueva ministra, ojalá -para el país- tenga buen fin, como dice el dicho popular. *
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