Puesta a punto

Luego de la pausa veraniega ­ideal para que todos podamos juntar fuerzas, aclarar ideas y tomar nuevos bríos para la actividad del presente año- tengo el gusto de retomar esta comunicación con ustedes. En realidad, yo seguí vinculado a la actividad parlamentaria durante el receso estival, ya que fui uno de los integrantes de la Comisión Permanente que siguió funcionando hasta el cierre del período el último día de febrero. Fue en el seno de dicha comisión que se aprobó hace poco la ley de promoción de los biocombustibles: una ley, que, me animo a decir, es de fundamental importancia para el proyecto de país productivo que desde el gobierno se pretende impulsar, y que fuera una de nuestras más firmes promesas de campaña.

En otro orden de cosas, el pasado 30 de enero, tuve el honor y la enorme responsabilidad de ser designado por los compañeros de bancada del FA para hablar con motivo de una nueva conmemoración del Día Mundial del Holocausto, tal y como la propia ONU lo ha designado. Como expresé en la ocasión, fue una ingrata pero necesaria tarea: ingrata por lo duro de los hechos y los crímenes cometidos con tanta saña que tantos inocentes sufrieron; necesaria, porque es un deber ético, político y social no permitir que ese tipo de hechos caiga en el olvido para que no se repitan nunca más.

Y para completar este panorama, quiero referirme específicamente a un proyecto de ley del cual tuve el inmenso agrado de ser miembro informante, poco días antes de que comenzara el receso parlamentario. Se trató, ni más ni menos, que de la ley que habilita la modificación de la Ley Orgánica del BHU y de creación de la Agencia Nacional de Vivienda.

Se trata de un proyecto enmarcado dentro de las políticas sociales que lleva adelante este gobierno; y mediante el cual se pretende reestructurar los dispositivos institucionales con los que cuenta nuestro Estado, para el desarrollo sostenido y responsable de una política de vivienda.

Hace ya un tiempo largo que estamos en presencia de una crisis estructural del sistema habitacional de producción pública y del sistema habitacional en general. Por poner unos ejemplos, desde el año 2002 ha debido recibir una ayuda permanente por parte del Estado: una capitalización de 933 millones de U$S, depósitos por parte del Ministerio de Economía en el orden de los 300 millones de la misma moneda, el traspaso de cuentas al BROU por U$S 608 millones, la obligación del MEF de asumir directamente todos los años los costos salariales de 220 funcionarios (cerca de siete millones de dólares), etc.

Sin embargo, y pese a ellos, el BHU no ha podido otorgar un solo crédito desde hace cuatro años, y aún no está en condiciones de hacerlo; problemas de liquidez, de descalce de monedas y plazos, el incumplimiento de las normas del Banco Central, la carencia de un adecuado sistema de gestión son, entre otras, las razones que le impiden hacerlo.

Del total de activos con que la institución contaba al 31 de diciembre de 2005: el 16% eran créditos vigentes, el 31% no vigentes (cuotas atrasadas, colgamentos, etc.) y las inversiones –básicamente los inmuebles sobre los que hay algún tipo de promesa de compraventa– significaban el 43% restante. Este enorme deterioro económico del banco (que colapsó con la crisis de 2002) le impide cumplir con el rol que tiene asignado: captar ahorro de las familias y otorgar préstamos para el acceso a viviendas.

Es por ello que el actual sistema excluye a vastos sectores de la sociedad, a los que impide acceder a una vivienda adecuada, siendo un fenómeno que incide negativamente, al fomentar indirectamente la exclusión y la marginación.

Lo que se pretende mediante este proyecto aprobado en la Cámara de Senadores es establecer una separación bien delimitada de funciones: el BHU como dador de préstamos, con el Ministerio de Vivienda en el papel de otorgar los subsidios que las familias precisen para acceder a la vivienda, y la Agencia Nacional de Vivienda en el rol de ejecutor de los programas de cada Plan Quinquenal de Vivienda.

Se establece que el BHU podrá prestar y recibir depósitos en moneda nacional, Unidades Indexadas y Unidades Reajustables. Esto va en consonancia con la política de desdolarización de la economía, y además busca eliminar la posibilidad de que vuelvan a ocurrir los enormes descalces de moneda que tanto le han costado a la institución.

Para que estas disposiciones conformen un todo armónico y coherente con otras reformas y proyectos nacionales, en ocasión de aprobarse la reforma tributaria se estableció que se exoneran de IVA los intereses sobre préstamos hipotecarios concedidos en estas monedas o unidades de cuenta.

Otro aspecto que se propone modificar, es la integración de las autoridades del banco, reduciendo el número de directores de 5 a 3; lo que implica disminuir sus costos de gestión, y dimensionar su Directorio a una institución que deberá ser más ágil y eficiente.

La Agencia Nacional de Vivienda, por su parte, tendrá como cometido ejecutar directrices emanadas del Plan Quinquenal de Viviendas que apruebe el Parlamento, los Planes de Ordenamiento Territorial y las directivas del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. *

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