Una gran manifestación antiimperialista

La manifestación de repudio a la visita de Bush convocada por el PIT-CNT, FEUU, Onajpu, Fucvam, la mayoría de las coordinadoras del FA de Montevideo, nuestro PCU, etc., se transformó en uno de los hechos más importantes de la semana pasada. Y lo fue porque significó la presencia firme, organizada y masiva de decenas de miles de uruguayos que salimos a la calle para expresar el rechazo más absoluto al imperialismo, personificado en esa triste y devaluada y execrable figura de Bush. Una manifestación destacada por su cantidad, pero también por su calidad, por su entusiasmo, por la presencia de la clase obrera y trabajadores asalariados en general, junto a los estudiantes y las vastas capas medias.

Se trató de una manifestación madura, que no le hizo el juego a la derecha, derecha que -como estaba en la tapa del libro-, iba a utilizar, como utilizó, cualquier acción divisionista y aventurera y fuera de lugar (con sus robos incluidos), para ubicarla en los primeros planos de las noticias, buscando opacar lo que verdaderamente importaba. Una manifestación que culminó con la lectura de una excelente proclama y que tiene valor de futuro. Valor de futuro porque, si bien no puede verse aislada de tantas y tantas movilizaciones de masas anteriores del pueblo uruguayo, menos puede separarse de las luchas actuales y futuras, las por venir. En efecto, es una fuente de acumulación que robustece a los que afanosamente, sin pausa ni tregua, venimos juntándonos para asegurar el rumbo nacional, democrático y popular del proceso en curso. Y ahí, en el horizonte, se conecta con los proyectados e inevitables II Congreso del Pueblo y Congreso del FA, dos formidables instancias a impulsar desde ya en todos los ámbitos.

La movilización ocurrida, además, tiene que servir de información para cualquier buen lector de la realidad nacional acerca de los límites existentes en la inserción internacional del Uruguay, estratégica materia si es que las hay.

En 18 de Julio se vio cuán importante y activa es aquella parte de nuestra población que no compra la «nueva» táctica imperialista, esa que pretende vestir al nefando personaje Bush con otros ropajes, como si fuera un camaleón. Gran razón tiene Chávez cuando lo caracteriza como un lobo vestido de oveja. Pero -le han dicho desde el mismísimo EEUU- es «tarde y poco» para que este operativo lanzado sobre la rebelada América Latina tenga éxito, aunque sea relativo.

Nadie cree, excepto los de siempre y alguno nuevo, recién llegado al «club de la gran potencia», en sus zanahorias, en sus falsas promesas y recetas, las mismas que nos han venido repitiendo desde la Alianza para el Progreso, las dictaduras militares fascistas o los mandamientos del Consenso de Washington, facetas todas de una misma estrategia de dominación continental.

Claro que siempre habrá en nuestros países los que no quieran mirar más allá de sus propias fronteras, los que -haciendo como el avestruz- no perciban el grado de terrorismo y barbarie al que ha conducido a nuestro mundo el actual sistema económico-social dominante, necesariamente devenido en imperialista por sus mismas leyes internas de desarrollo. Pero dicho imperialismo hegemónico no podrá transformarnos en cuña, cabeza de playa o caballo de Troya de sus intereses en la región. No. Eso ya quedó demostrado con el fracaso en su intento de avanzar sigilosa y prismáticamente hacia un TLC. Pero era de prever: como es mucho lo que está en juego, una y otra vez esos poderosos intereses intentarán avanzar hacia su objetivo. Y nosotros, entendiendo por nosotros esta vastísima alianza en acelerada construcción de fuerzas sociales y políticas y personalidades de distintos ámbitos y orígenes, una y otra vez estaremos movilizándonos para impedir dichos intentos. A «vasco», que lo sepan, no nos van a ganar.

Pero, con ser muy necesarias, no bastan la firmeza y tenacidad. Es tan importante como aquellas, lograr poner rápidamente en marcha las instancias orgánicas del FA que permitan el análisis y la toma de posición sobre los capítulos de compras públicas, propiedad intelectual, servicios (entre los cuales la educación y la salud), etc., contrabandeados en el anexo del TIFA. Recordemos que después del episodio de la firma del TIFA, la Mesa Política del FA aprobó una estratégica resolución en que, además de rechazar cualquier TLC, expresaba la necesidad de que los negociadores (que se solicitó sean del Ciadex), tengan muy en cuenta las conclusiones del FA en torno a estos temas cruciales. Claro está que se podrán desconocer esas decisiones, pero a la luz de los últimos episodios, el costo será cada vez más alto e insoportable.

Los EEUU imperialistas están destinados a jodernos a los pueblos latinoamericanos. Porque tampoco -en este episodio de la gira de Bush- podemos olvidarnos del intento de frenar la avalancha de cambios que sacuden el continente empobrecido, que no pobre. Y, entonces, es clara la intentona de aislar a Venezuela, de separar la buena de la mala izquierda, de pasarle la mano a los presidentes ponderados, prudentes y bien hablados, aislándolos de esos Chávez, Morales o Correa, tan anti-mercado, tan jurásicos. Es que les duele en el alma, pero más en el bolsillo, los avances democrático-avanzados en Venezuela, Bolivia o Ecuador, al lograr estos procesos de cambio que una buena porción de la renta petrolera sirva ahora para mejorar los niveles de vida de sus pueblos y no para seguir hinchando esas garrapatas que son las transnacionales del petróleo y sus mafiosos y corruptos aliados locales. Y, entonces, quieren parar la cosa, ya con el garrote­golpes de Estado, intentos de magnicidio, financiamiento de contras, etc.-, ya con zanahorias «a la carte» para cada país. *

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