Wilson, un hombre integral…y de todos
Sería absurdo que atribuyésemos a pura tilinguería o depresión lo escrito por un ex ministro en un gobierno del Partido Nacional, herrerista, detractor en alguna medida de la figura de Wilson. Quiero decirle, que nace de un sentimiento legítimo el querer no santificar sino homenajear a Wilson y tenemos derecho ganado de recordarlo como blancos que somos, porque nadie me va a quitar ese derecho y además porque es un hombre que estuvo y está más allá de toda ideología política.
Los blancos que hoy militamos en el Frente Amplio estamos para no traicionarnos ni traicionar las tradiciones y principios fundacionales del histórico Partido Nacional, pese a que por tantos años algunos oligarcas y peones políticos usurparon en alguna medida la dirección del partido de Aparicio, Leandro y Wilson, entre otros.
Las expresiones y discursos de algunos «dirigentes» blancos, estoy seguro que se desvirtúan totalmente aquellas banderas de nacionalismo que levanto Wilson, de solidaridad, patriotismo y una moral intachable, para no sólo gobernar sino para relacionarse con todos los uruguayos y no por intereses personales y menos a favor de grupos oligárquicos.
Quede esto claro, no venimos, nadie viene de la nada sino que habiendo procesado la historia del pasado político de nuestras convicciones, resulta que nos encontramos coincidiendo en cuestiones de principios y sentimientos que nos inculcó Wilson, junto a una masa inmensa de compatriotas de los más diversos sectores del pensamiento nacional que democráticamente unidos sostienen la coincidencia de un programa y proyectos de gobierno de construcción progresista sin que por ello se pierda la identidad y emoción original por la que tanto luchó Wilson.
Por ello me encuentro con derecho a homenajearlo como quiera y donde quiera y nadie me lo va negar y no permito que me lo nieguen ya que el caudillo (el último gran caudillo), como dijeron, no se presta (que feo decir presta), porque es de todos.
Es bueno en estos casos hacer historia, probablemente en Wilson puede encontrarse, la raíz ideológica, moderna, reciente que recorrerá la historia del Partido Nacional, la concepción nacionalista y antiimperialista.
En la década del 60 aparece Wilson como un opositor lúcido al reaccionario pachequismo y luego a la dictadura encabezada por Bordaberry, con una idea de reforma agraria y propósitos reformistas de rescate del nacionalismo y de convicción antiimperialista.
Planteos perdidos ya por la dirección del Partido Nacional, decadente e ideológicamente reaccionaria y abundante en colaboracionistas de la dictadura de Terra y más tarde de la de Bordaberry.
Por esto y muchas cosas más entiendan definitivamente que Wilson Ferreira Aldunate pasa a resultar patrimonio de la gran masa y ello quedo demostrado en más de una oportunidad.
Es obvio que se requiere un inaudito derroche de mala fe para sostener que si no se está dentro del Partido Nacional no podemos ser blancos y tanto o más que nadie wilsonistas.
Quiera Dios que el próximo año, cuando se cumplan 20 años de su desaparición física, no tengamos que ensuciar ese recuerdo con comentarios y dichos pocos felices de algunos pocos. *
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