Las falsas denuncias de Búsqueda ante la SIP
Por supuesto, nos comprenden las generales de la ley y al ser un órgano de prensa que da apoyo crítico al gobierno progresista, se podría decir que el análisis a realizar puede tener un perfil determinado. Pero no es éste el caso, porque LA REPUBLICA en su existencia ha tenido que soportar relaciones diferentes con los distintos gobiernos pero, más allá de algunos graves enfrentamientos no nos silenciaron ni pudieron convencernos de la ventaja de la autocensura.
Nos sentimos con credenciales suficientes como para analizar este tema. La denuncia realizada por el director de Búsqueda ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) parece en primera instancia una broma de mal gusto que sólo puede provocar forzada hilaridad, por lo disparatada y antojadiza.
Decir que el nuevo gobierno lleva adelante acciones que son contrarias a la libertad de prensa es una falacia de una enormidad tan grande, que sorprende y muestra hasta dónde puede llegar la obcecación militante de un hombre que trata de mellar al gobierno progresista pegando golpes a ciegas, sin advertir que la mayoría de esos golpes no llegan a destino y que nadie, ni siquiera la SIP, los pueden tomar en cuenta.
Pero aclaremos. No pensamos que se trate sólo de la desubicación del señor Claudio Paolillo. Se trata, además, de la acción mancomunada de otros tristes personajes, ex jefes de prensa durante la dictadura, que tuvieron predicamento en esa organización que agrupa a los directores de periódicos del continente, que se encuentran incómodos dentro de un régimen donde rigen todas las libertades democráticas y se cumplen, de acuerdo a las posibilidades reales que existen, los preceptos que marca la Constitución de la República.
Desmenuzar el planteo de Paolillo ante la SIP sería inútil. Lo que es verdad es que desde este gobierno nunca se ha presionado a la prensa, no han existido llamadas para criticar la labor de periodistas ni influir en la línea editorial. Lo que sí ha ocurrido es que algunos ministros y el propio Presidente de la República, en ocasiones, han dado públicamente su opinión sobre los medios. ¿Dónde está la ilicitud de esta acción? ¿Por qué esa exigencia de algunos periodistas de no admitir críticas a la labor de la prensa? ¿Es que los que cumplimos tareas informativas vivimos una especie de impunidad total de la que carecen los que practican otras profesiones?
La única explicación del planteo desmelenado de Paolillo está en ser un eslabón más de una virulenta campaña en contra del gobierno progresista encabezado por Tabaré Vázquez, porque decir como sostuvo el director de Búsqueda que en esta etapa del país se están realizando presiones con los avisos oficiales, es una falsedad de tal magnitud que molesta al sentido común. El sentido de estas líneas no es quebrar lanzas por el gobierno, es más bien tratar de profundizar elementos para llegar a la realidad misma. Y con ese objetivo hay que manejarse con datos de la realidad que son reconocidos por casi todo el mundo.
Si hay algo que ha caracterizado a este gobierno es el manejo cuidadoso de los avisos oficiales, los que deben servir para informar a la población y no para comprar favores políticos en los distintos medios de comunicación.
Un nuevo criterio que parece molestar a Búsqueda es que para ingresar en las pautas publicitarias debe probar su tiraje semanal, el que se ha resentido ante el paulatino corrimiento que ha tenido ese semanario hacia la derecha política del país. *
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