Las nuevas perspectivas para el conflicto regional
El gobernador Jorge Busti está satisfecho por lo ocurrido este fin de semana en la provincia de Entre Ríos, ya que su delfín, Sergio Uribarri, será el primer mandatario provincial ya que la Constitución no admite otra reelección del primero.
También debe estar contento el presidente Néstor Kirchner, porque luego de los reveses tenidos en otras provincias, en Entre Ríos al parecer cambió su suerte y los representantes de su línea siguen gobernando.
Un triunfo electoral que, pese al conflicto que encabezan los piquetes de Gualeguaychú que mantienen su batalla en contra de la empresa Botnia cortando las rutas a los puentes internacionales, no se basó en su existencia. Inclusive el gobernador Busti en su discurso, saludando el resultado electoral, prácticamente no mencionó el conflicto fronterizo, minimizando su incidencia.
Suponemos que el actual gobernador de Entre Ríos debe haber comprendido la infecundidad de esa lucha absurda e ilegal, a contramano del progreso y fuera de toda lógica ecologista, porque no tiene en cuenta ninguno de los informes de las consultorías técnicas independientes y menos las seguridades dadas por el gobierno uruguayo de que la planta de Botnia no contaminará el río Uruguay, ni el aire, ni nada, porque la misma se construye en base a la más avanzada técnica, ya probada en otros lugares del mundo.
Sin embargo, la dinámica militantista sigue adelante, persistiendo los cortes de rutas, absurdos y molestos, haciendo a esa zona de la Argentina una especie de «tierra de nadie» en donde no se cumple la ley ni los acuerdos contenidos en el Tratado de Asunción por el cual fuera creado el Mercosur.
Por ello, cuando nuestro gobierno afirma que está dispuesto a conversar con su similar argentino y no a negociar una solución al diferendo, la afirmación no es sólo un juego de palabras. Es que el gobierno uruguayo, con la experiencia que actualmente se vive en esta zona de la provincia de Entre Ríos, en la cual gobiernan los piquetes en lugar de las autoridades realmente constituidas del Estado argentino, no puede estar seguro de que por más que se llegue a acuerdos reales y definitivo, los que se hacen llamar «asambleístas» no sigan cortando el tránsito hacia Uruguay, prohibiendo que los propios argentinos se desplacen en esa provincia de un lugar al otro.
La predisposición expresada por nuestro presidente, Tabaré Vázquez, para superar, por vía diplomática, el conflicto abrió un nuevo margen de expectativa para el encuentro bilateral que se prepara para fines de abril y que se realizará en Madrid.
La controversia por la instalación de la pastera de Botnia en la ciudad de Fray Bentos, sobre la margen oriental del río Uruguay, sigue su curso en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), mientras la transnacional finlandesa continúa la construcción de la planta como si fuera ajena al conflicto y los asambleístas de Gualeguaychú (Entre Ríos), en el litoral argentino, se preparan para cumplir cuatro meses de bloqueo permanente en el paso fronterizo del puente General San Martín.
Sin embargo, el gesto del presidente Tabaré Vázquez, en el marco de su informe anual al Parlamento uruguayo, introdujo un impasse en la relación de fuerzas y logró reducir la imagen de dureza que se construyó en torno a su figura. Al menos, así lo vieron los diferentes medios de comunicación en Argentina y en la región, con titulares como «Tabaré Vázquez dijo que quiere dialogar pronto con la Argentina» (Página/12), «Tabaré remarcó su ‘más firme disposición’ al diálogo con Argentina…» (Télam) y «Uruguay abre posibilidad de diálogo con Argentina…»
Otro de los involucrados directos de la controversia bilateral, el tiunfador de la elección del último fin de semana, Jorge Busti, también destacó las gestiones del «facilitador» como un camino favorable para alcanzar una solución.
Esperemos que realmente se destrabe el entuerto, haciendo los dos gobiernos el mayor esfuerzo para llegar a un acuerdo y que, por supuesto, haya una decisión de las autoridades argentinas para terminar con esa agresiva política que significan los cortes de rutas. *
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